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Tráfico de drogas

Condenado por tráfico de drogas un camello que ofreció a un guardia civil una cocaína «cojonuda»

La Audiencia Provincial suaviza las penas porque el juzgado que instruyó
el caso estuvo casi un año y medio sin hacer nada.

M. Garú Actualizada 04/04/2014 a las 22:13
1 Comentarios

El acento andaluz y la barra de un bar marcaron el destino de un traficante de droga y de dos de sus compinches. Raúl Páez Escudero, jienense de 31 años, coincidió el 12 de marzo de 2011 en la barra de bar La Gramola, de Cuarte de Huerva, con otro joven con el que entabló conversación por el simple hecho de ser paisano. Animado por esta circunstancia, le ofreció la posibilidad de conseguir cocaína para consumir y presumió de los «contactos» que tenía para conseguirla. Lo que no podía imaginar es que el paisano era un agente de la Guardia Civil que iba de ídem, al que se le presentó la ocasión perfecta para desmantelar un punto de venta de drogas que hacía tiempo que investigaban. Por ese motivo, animó a Raúl Páez a que le proporcionara la cocaína y le acompañó hasta la casa de Antonio Miguel Jiménez Fortuna, de 48 años y también vecino de Cuarte, quien le dio a Páez cinco gramos de cocaína, según su expresión, «de una riqueza cojonuda de, al menos, un 70%».

Mientras se producía esta entrega entre los dos camellos, el agente aprovechó para llamar con su móvil a una patrulla uniformada de la Guardia Civil. Después, acompañó al jienense hasta su casa, donde lo entretuvo unos minutos. Pero, al ver que no llegaba la patrulla, decidió efectuar él solo la detención de Raúl Páez. Sin embargo, no lo consiguió pues iniciaron un forcejeo y el presunto traficante se dio a la fuga llevándose, además, los cinco gramos de cocaína, tal y como relata la sentencia de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial, de la que ha sido ponente el magistrado Carlos Lasala.

A pesar de esta circunstancia, la Guardia Civil continuó con su investigación y confirmó las informaciones sobre la venta al menudeo de cocaína en el domicilio de Antonio Miguel Jiménez. También comprobaron que tanto Raúl Páez, a quien no se le conocía trabajo pero conducía un Porche Cayenne, y José Romero Borja, de 29 años, eran sus colaboradores. Jiménez también usaba un Volvo S-60, a nombre de su mujer.

Por todos estos motivos, el tribunal impone una pena de tres años de cárcel a Páez y Romero, y de tres y medio a Jiménez por reincidente. En la condena aprecia la circunstancia atenuante de dilaciones indebidas ya que el caso estuvo paralizado «injustificadamente» un año y cinco meses en el Juzgado de Instrucción número 12.


  • Putin (su hijo)04/04/14 00:00
    "... el caso estuvo paralizado injustificadamente...", Raro, raro, raro...





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