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Patrimonio

​Por las grietas del pasado de la Colegiata de Calatayud

El próximo sábado acaban las visitas para conocer las complejas obras de consolidación del templo.

M. Penacho. Zaragoza 25/10/2015 a las 06:00
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Portada en alabastro en estilo plateresco, en el exterior de la colegiata.M. P.

Son muchos aún los interrogantes sobre la evolución constructiva de la Colegiata de Santa María la Mayor de Calatayud, una de las joyas del patrimonio de la ciudad, cerrada al culto desde 2011 ante su inminente amenaza de ruina. Quizá estos días que 'se abre por obras' para mostrar el complejo proceso de consolidación estructural al que se somete, inciten a nuevas investigaciones, o su penumbra envolvente del XVII evoque historias novelescas, aunque no se aspire a la fama astronómica de 'Los Pilares de la Tierra' de Follet después de visitar la catedral de Vitoria.

Desde el mes de septiembre, las heridas abiertas de la Colegiata se muestran a turistas y oriundos en visitas que permiten ahondar en el pasado de un templo de esplendorosa fábrica mudéjar -el claustro, la torre y el ábside, declarados Patrimonio de la Humanidad-, que llegó decrépito al siglo XXI por la inestabilidad del terreno y por una sucesión de ampliaciones que buscaban su engrandecimiento en sus históricas aspiraciones de dignificarse en catedral. "Hace cinco años se decidió cerrarla porque empezaron a caer restos y había riesgo de desplome", comenta el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Calatayud, José Manuel Jimeno, quien subraya que aunque estas visitas han despertado curiosidad, "han sido los propios bilbilitanos los primeros interesados en conocer en qué han consistido los trabajos".

Consagrada en el siglo XIII bajo la advocación de la Asunción de la Virgen, el monumento acumula distintos estilos artísticos fruto de su evolución arquitectónica, desde los elementos mudéjares, su brillante portada de alabastro en estilo plateresco (s. XVI) hasta su interior barroco. La Colegiata fue el primer Monumento Nacional que se declaró en Aragón y alberga los restos del obispo Pedro Cerbuna, fundador de la Universidad de Zaragoza.


Amenaza de desplome

Ahora, entre andamios y herramientas de obra, se puede acceder al primer tramo de esta iglesia de imponente planta de salón, y asomarse a la cirugía a la que se ha sometido al monumento. El suelo cedía y la estructura original no soportaba el peso de todo el aparato arquitectónico, por lo que la cúpula y los pilares presentaban graves deterioros que amenazaban la estabilidad del conjunto.


En un primer momento se colocó un andamio de apeo para reforzar la cúpula y se trataron las grietas mediante inyecciones de cal y puzolana -material usado en aislamiento y reconstrucciones-, 'zurciéndolas' después con micro-cosidos con varillas. También se sustituyó el sistema de atirantado de los pilares, que databa de los años 40 y presentaba graves deformaciones, provocando el desplazamiento de las cabezas de los pilares. La visita también permite asomarse a los trabajos que se ejecutan en la base de los monumentales pilares que separan las naves, en los que se refuerzan las cimentaciones y se aumenta las dimensiones de las zapatas para dar mayor resistencia al núcleo.


"Ahora la Colegiata está absolutamente consolidada pero falta bastante hasta que veamos su rehabilitación total", comenta el concejal de Cultura. Los Presupuestos Generales del Estado han incluido una partida presupuestaria destinada a la rehabilitación de la Colegiata de Santa María de Calatayud que asciende a los 2,1 millones de euros durante tres años, a lo que se añade la financiación que destinará el Ayuntamiento, que ascenderá a 700.000 euros y 350.000 euros del Gobierno de Aragón. Así, "si se cumplen estos compromisos, en 2018 la podremos abrir, aunque aún quedarán elementos pendientes por rehabilitar", apunta Jimeno. El Plan Director de la Colegiata contempla una inversión total de siete millones de euros y de cumplirse este itinerario presupuestado, al finalizar 2018 se habrán superado los cuatro millones de euros.

El Museo de la Colegiata

Para acercar a los visitantes a este proceso de rehabilitación, el Instituto de Patrimonio Cultural puso en marcha el pasado mes de septiembre estas visitas a las obras, que concluirán el próximo sábado. En esta última jornada los pases serán a las 10.30, 11.30, 12.30, 13.30, 16.00, 17.00 y 18.00 horas. Los interesados en participar pueden inscribirse en la Oficina de Turismo del Ayuntamiento o en la página web.


Pero aunque finalicen las visitas, lo que sí sigue abierto es el delicioso museo de la Colegiata, habilitado en las crujías y las salas capitulares del claustro mudéjar. Gestionado por los apasionados miembros de la Asociación Torre Albarrana, la exposición atesora las piezas más relevantes del patrimonio mueble de la Colegiata.

Entre otros, destaca el conjunto de pintura gótica aragonesa del XV, un lienzo de grandes dimensiones de la Inmaculada Concepción con las alegorías de la Sabiduría, la Matemática y la Arquitectura (1759) de la mano de Francisco Bayeu, una talla policromada de la Virgen Blanca del XIV, así como el destacado corpus de textiles y platerías.

También se descubre alguna singularidad, como el 'Peinador de la reina', un precioso 'cabinet' de ámbar regalo de la sultana Laila Fátima a María Luisa de Parma que, tras diversos avatares, acabó en el pequeño pueblo de Olvés, a donde vuelve cada Semana Santa para la exposición del Santísimo.







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