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Incendio en Talamantes

Lenta vuelta a la vida en el Moncayo

Hace un año exacto que se declaró el virulento incendio que arrasó 4.674 hectáreas de monte en Aragón. La tragedia medioambiental sacó el lado más activista de muchos vecinos.

P.P.G. Zaragoza Actualizada 26/08/2013 a las 15:48
1 Comentarios
Un tapiz vegatal en TalamantesPROYECTO FéNIX

Plantas como el romero, el espliego o el tomillo no han salido este año en la superficie quemada de Talamantes y el Moncayo. Hace un año exacto que se declaró el virulento incendio que arrasó 4.674 hectáreas de monte en Aragón. Las encinas van brontando discretamente por la raíz pero los pinos afectados se dieron por vencidos hace tiempo y ha habido que retirar sus restos para evitar las plagas. 

Las abundantes lluvias de esta primavera lavaron el suelo de cenizas y propiciaron la aparición de un importante tapiz vegetal que llega a cubrir hasta el 90% del terreno en la parte baja, sin embargo, debajo de las piedras, el suelo todavía aparece negro, calcinado.

Los vecinos de Talamantes, municipio más afectado por las llamas, siguen el proceso de recuperación del monte como si de un amigo convaleciente se tratase. Desde el incendio, los amantes de su tierra se lanzaron a crear asociaciones y a organizar visitas y excursiones para dar a conocer las maravillas del Moncayo, el daño que causó el incendio, y la necesidad de proteger de forma eficaz las especies que allí habitan.

Vecinos activistas

David Lamana puso en marcha la Asociación Rural Sierra del Moncayo, una plataforma desde la que organizan quedadas senderistas y estudian las necesidades de la tierra para presionar a las administraciones. El grupo siguió muy de cerca los primeros indicios de reforestación: la eliminación de troncos calcinados que se destinaron a leña y astillado. Sin embargo, reclaman otras actuaciones a las que se comprometieron en su momento la DPZ, el Gobierno de Aragón y el propio Ministerio de Medio Ambiente.

Pocas semanas después del incendio, la Diputación Provincial anunció que destinaría un millón de euros de manera inmediata para la reposición de 200 kilómetros de caminos rurales, la construcción y renovación de varias balsas de agua y la mejora de pistas forestales. Un año después, Lamana asegura que la mayor parte de estas cosas todavía no ha llegado: "Lo más importante era la mejora del asfaltado de la pista forestal que une Talamantes con Alcalá del Moncayo, por donde salimos todos evacuados en aquel momento. Si hoy hubiese otro incendio, no podríamos salir del pueblo porque su estado es lamentable", asegura este vecino de Talamantes. Lamana informa también de que el resto de caminos rurales está "destrozado" por culpa de las tormentas y que la promesa de las balsas sigue sin ejecutarse.

La angustia que vivieron los habitantes de Talamantes cuando tuvieron que abandonar el pueblo mientras las llamas se acercaban a sus casas se refleja en las principales preocupaciones de sus vecinos. Pilar Ruiz, también vecina del municipio y promotora del grupo 'Salvemos el Moncayo', insiste en el peligro que supone el mal estado de la pista forestal hacia Alcalá. "Hay trozos que parece que circulas campo a través. Si tuvieran que pasar de nuevo las brigadas de extinción, solo con las piedras sueltas que hay, podrían reventarse las ruedas y no tendrían tiempo de salir". Esta talamantina denuncia persistentemente en su blog y en su grupo de Facebook los retrasos en las actuaciones prometidas, el mal estado de los carteles de señalización y los huellas del incendio.

Proyecto Fénix

La tragedia medioambiental del verano de 2012 sacó a la luz la vena activista de muchos ciudadanos. Algunos de ellos -jubilados, profesores de universidad y diversos voluntarios-, decidieron unirse al Proyecto Fénix, una iniciativa de la plataforma altruista Biodiversidad Virtual. La idea consiste en estudiar el terreno de las zonas incendiadas año tras año para evaluar la capacidad de recuperación del monte.

La primera experiencia en España se hizo el pasado mes de mayo en la zona de Talamantes, en un terreno delimitado de 500 metros cuadrados afectado por completo por las llamas en 2012. El éxito de participación y de datos recopilados hizo que los interesados pidiesen repetir la experiencia de forma semestral en vez de anual. Entre las conclusiones destaca la ausencia de moluscos y, en general, de insectos -excepto de hormigas-. José Gabriel Ballestero, responsable del proyecto en Aragón, destaca también que una especie de arbusto no volverá a salir pero que el incendio propició la aparición de varias especies de orquídeas que antes estaban tapadas por el resto de especies vegetales.

Los voluntarios hacen rutas por el terreno tomando fotografías de la fauna y la flora, especies que después identifican expertos mediante colaboración a través de internet. Dentro de un par de meses volverán los objetivos a la zona para comprobar cómo van las cosas pero Ballestero se muestra optimista al afirmar que "poco a poco" la fauna está volviendo a las más de 4.600 hectáreas calcinadas hace un año.


  • miserias26/08/13 00:00
    Menos mal k la naturaleza si responde a lo k se espera d ella,Solo hay k cuidarla.La DPZ. solo promete y se esconde.La comarca ni respira.La DGA d perfil.SOLO MENTIRAS Y HUMO.SE RECIBEN D ESTOS POLITICOS





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