El acusado era compañero de trabajo de su supuesta víctima que realizó 83 extracciones de dinero por unos importes de entre 100 y 1.000 euros.
El fiscal solicitará, el próximo lunes en la Audiencia de Zaragoza, una condena de 6 años de prisión a un hombre al que acusa de estafar 30.000 euros a una persona que sufría de un trastorno de personalidad dependiente que lo hizo vulnerable a su engaño.
El acusado, Daniel J.M., era compañero de trabajo de su supuesta víctima en una empresa ubicada en la localidad zaragozana de Cuarte de Huerva, y a mediados de 2010 comenzó a pedirle prestadas distintas cantidades de dinero para pagar a su exmujer y a unos prestamistas que le seguían.
Según relata el fiscal en su escrito provisional de acusación, entre los meses de agosto de 2010 y enero de 2011, la víctima realizó 83 extracciones de dinero en cajeros automáticos por unos importes que oscilaban entre los 100 y 1.000 euros.
El acusado, que en ocasiones acompañaba al denunciante a los cajeros, le llegó a decir a su víctima que si se negaba a facilitarle el dinero "conocía" a personas que podían causarle "algún mal", asegura el ministerio público.
La fiscalía añade que aunque la víctima decidió no contar nada a su familia por las repercusiones que le podría reportar la situación, finalmente se vio obligado a pedir a su cuñada dinero para el presunto estafador al no disponer de más en sus propias cuentas.
La mujer, tras informarse de lo ocurrido, se puso en contacto con el acusado y le instó a firmar un documento de reconocimiento de deuda por 30.000 euros a devolver antes del 25 de enero de 2012, acuerdo que no se llegó a cumplir.
El fiscal tipifica los hechos como un presunto delito continuado de estafa y solicita para el acusado una condena de 6 años de prisión, así como 3.000 euros de multa y la devolución de los 30.000 euros supuestamente defraudados.
Según los peritos psiquiatras, el trastorno que sufre la víctima, que llegó a acumular en su móvil 194 mensajes del acusado para pedirle dinero, le dificulta para tomar decisiones cotidianas si no son respaldadas por otras de su entorno.
Los especialistas consideran que los pacientes con este tipo de trastorno suelen ser pasivos y permiten que otros tomen decisiones por ellos.
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