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Naturaleza

El Galacho de Juslibol se llena de jóvenes familias en su fiesta anual

El Ayuntamiento de Zaragoza y Ansar han organizado actividades para dar a conocer este enclave natural.

P. Puebla. Zaragoza Actualizada 02/10/2016 a las 16:12
Día del Galacho de Juslibol

Decenas de familias jóvenes y algún que otro jubilado esperaban pacientemente tras la gasolinera del Carrefour del Actur. El trenecito 'El Carrizal' cubre todos los fines de semana de otoño la ruta que llega hasta el Galacho de Juslibol, pero la afluencia de este sábado no era nada habitual. 

Emilio Modrego, el nuevo conductor del clásico convoy de dos vagones, invitaba a subir a los visitantes a cada hora en punto.
- "Los adultos, tres euros ida y vuelta; los niños, 2,5 y los menores de 5 años no pagan", repetía Emilio con una sonrisa a cada familia y en cada viaje de la mañana.
- "¿A qué hora es el último para volver?".
- "Por la mañana a las 13.30 pero está subiendo tanta gente que me parece que haremos varios viajes para no dejar a nadie allí", se ofrecía dispuesto el maquinista.


Y es que este sábado se ha celebrado el Día del Galacho de Juslibol y las familias de Zaragoza no han querido perderse las actividades que había organizado el ayuntamiento, con el apoyo de la Asociación Naturalista de Aragón (Ansar), en este enclave natural.

 

Aprender en la naturaleza

El objetivo era ofrecer un plan con el que aprender y disfrutar en familia de la naturaleza y el clima no ha podido ser más benévolo. El sol ha brillado durante toda la mañana, los niños jugaban en los alrededores del centro de visitantes y los padres dejaban aflorar la curiosidad y preguntaban todo tipo de cosas a los voluntarios ambientales que informaban sobre la fauna del entorno en cada punto del recorrido. 

En el primer puesto, el punto informativo de anfibios y reptiles, uno de los voluntarios atraía la atención de todos los pequeños mientras sujetaba entre las manos una culebrilla de agua. "No muerden, son muy buenas", repetía hasta la saciedad al ver alguna que otra cara de susto. Otra, a su lado, explicaba las diferencias entre los sapos y las ranas: "Las ranas siempre están en el agua pero el sapo es más terrestre", ilustraba mientras dejaba que los niños metiesen la mano en los terrarios para tocar "un poquito" los ejemplares de sapo común, corredor y de espuelas que llevaban. 

En el punto informativo sobre los planes municipales para la gestión ambiental del Galacho, los responsables explicaban a las familias el peligro que suponen las especies invasoras para los peces y moluscos autóctonos. "El mejillón cebra, este de aquí que hemos dibujado con cara de malo, crece sobre las conchas de la margaritífera, que está en peligro de extinción, las cubre y puede llegar a matarlas", explicaba el voluntario mientras mostraba algunos ejemplares de ambas especies. 

Enrique Ruiz, otro voluntario, enseñaba algunos de los peces autóctonos de la zona y, de paso, mostraba los nidos de distintos tipos de pájaros como el moscón europeo y el reyezuelo sencillo. Muy cerca, los niños se afanaban en pescar pececitos invasores de papel tal y como se capturan en las ferias los patitos de goma. Otros, al lado, se esforzaban por ganar en las carreras de tortugas de cartón.
 

Tortugas, huertas y adobe

También había tortugas de verdad: enormes galápagos de Florida que en su día fueron esas pequeñas tortugas que muchos han tenido en casa y abandonado después en el río. "Crecen mucho, son muy agresivas y se comen a los galápagos autóctonos, el europeo y el leproso", alertaban allí los voluntarios ambientales. 

El Ayuntamiento de Zaragoza ha aprovechado la fiesta del Galacho para dar a conocer los proyectos LIFE que se están desarrollando en la ciudad. En una mesa se informaba sobre el 'Zaragoza natural' para proteger "la infraestructura verde" que rodea la ciudad y en otra sobre el 'Huertas Km 0' para impulsar la huerta zaragozana y los productos ecológicos de proximidad. 

Alfocea, Juslibol y Monzalbarba, los barrios rurales del entorno del Galacho, también han estado representados y los niños visitantes han aprendido a hacer yeso y adobe mientras descubrían cosas nuevas sobre estos núcleos de población. 

Un poco más allá, casi llegando al final del recorrido y con el pasaporte casi cumplimentado, otros voluntarios ayudaban a las familias a plasmar en arcilla las huellas de distintos tipos de mamíferos mientras contaban curiosidades como que las musarañas son los más pequeños y los murciélagos los únicos voladores. 

Por último, cruzando el puentecito de madera, un corro de niños se apelotonaba ante una mesa para observar cómo un técnico anillaba y liberaba a unos cuantos herrerillos. "Cada anilla lleva un número que se introduce en una base de datos nacional. Así, al capturar a pájaros en otros lugares se puede obtener información muy específica sobre sus costumbres migratorias". 
 

Homenaje al maquinista

Tal y como auguraba Emilio, el maquinista actual, la cola para coger el último tren de vuelta de la mañana superaba con creces la capacidad del aparato. Algunas familias han preferido aprovechar los merenderos y quedarse a comer en el entorno para coger los trenes de la tarde, pero eran muchas las que habían quedado a comer con los abuelos y tenían que volver.

Justo al inicio de la cola, en la parada del tren, lucía ya la placa inaugurada por la mañana en honor a Pascual Bruna, el vecino de Juslibol que ejerció como conductor de 'El carrizal' durante veinte años, hasta que falleció hace apenas unos meses. Teresa Artigas, la concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zaragoza, ha presidido el homenaje al principio de la jornada e informado de que a partir de ahora esa zona del Galacho pasará a llamarse 'Placeta de Pascual Bruna'. 







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