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Zaragoza

Desmantelado el asentamiento chabolista en Echegaray y Caballero donde vivían 23 sintecho

Todos los transeúntes declinaron trasladarse al albergue municipal. El asentamiento se encontraba en la desembocadura del Huerva.

Alfredo Maluenda. Zaragoza 27/07/2016 a las 06:00
Aspecto del asentamiento antes de la intervención municipal

Los servicios sociales del Ayuntamiento de Zaragoza, junto a varios agentes de la Policía Local, procedieron el pasado día 12 al desmantelamiento del asentamiento chabolista en la desembocadura del Huerva, en Echegaray y Caballero, donde vivían y hacían noche un total de 23 personas. La retirada de estas infraviviendas, ubicadas a apenas mil metros del Consistorio de la capital aragonesa, se acometió en dos jornadas, en las que el servicio de Salud Pública procedió a fumigar la zona. Además, la Policía Local acordonó el espacio y puso en marcha un dispositivo de vigilancia para impedir un reasentamiento inmediato.

El asentamiento llevaba instalado al menos seis años y ya formaba parte del paisaje habitual de la zona. Bajo el puente se desplegaba una hilera de chabolas fabricadas con maderas, chapas y cortinas. Según explican fuentes municipales, "la población, formada en su totalidad por hombres, era muy cambiante y se dedicaba principalmente a la recogida de fruta". Los 23 transeúntes desalojados, todos de origen magrebí, tienen expediente abierto en el albergue municipal, aunque "ninguno solicitó su uso tras el desmantelamiento", aseguran desde el área de Derechos Sociales.

El objetivo capital de la actuación, indican estas mismas fuentes, pasaba por "presentar una alternativa habitacional a las personas que allí vivían, a través de un programa de atención especifico desarrollado por el albergue municipal y con la colaboración de las entidades implicadas en la coordinadora de personas sin techo". Además, en el Consistorio también se tenía constancia de la degradación del espacio y, por ello, se procedió a "limpiar el entorno de los puentes, ocupados de manera irregular".

Según relata la presidenta de la asociación de vecinos de Las Fuentes, Nieves Boj, en el asentamiento "no se generaba ningún conflicto, no hubo nunca ni una sola queja, ya que se trataba de gente muy tranquila con la que la gente del barrio incluso colaboraba". Eso sí, reconoce que "la zona estaba bastante dejada, ya que era como una zona de camping sin servicios". El asentamiento desalojado no era el único en la zona. A escasos metros aunque en la margen izquierda del Ebro, bajo el puente de Hierro, los vecinos ya se han acostumbrado a compartir el espacio con un grupo de personas que se cobijan en tiendas de campaña. Son en torno a cinco sintecho que suelen matar el tiempo en los merenderos cercanos y que tampoco generan problemas. Salvo cuando el caudal del río crece y se desborda o en jornadas de especial frío, estos transeúntes hacen noche junto a la orilla.

Un lugar "de paso"
Por el asentamiento recién desalojado han pasado un buen número de personas, la práctica totalidad de origen magrebí. Unas pocas tenían ahí su residencia habitual, mientras la mayor parte lo utilizaba como refugio temporal. Algunos, pese al fracaso personal que supone pernoctar en un emplazamiento a pie de calle y en el que no era extraño cruzarse con ratas, han logrado enderezar su situación. Es el caso de Sethi Fej, un argelino que vivió en la desembocadura del Huerva durante ocho meses y que ahora lleva una vida normalizada en Pamplona, donde trabaja como dependiente. Este inmigrante, que ahora cuenta con 49 años, logró enderezar su situación "gracias a la ayuda de las trabajadoras sociales de la parroquia del Carmen y del albergue, que estuvieron muy pendientes de mí y me orientaron para hacer unos cursos con los que ahora he conseguido empleo".


Sethi, que llegó por primera vez a Zaragoza en 2008, vivió entre 2014 y 2015 en el asentamiento de la ribera del Ebro. Recuerda que "era un lugar de paso donde llegaba y se marchaba mucha gente cada poco tiempo. La mayoría eran temporeros, aunque había unos ocho fijos. Estos preferían tener su chabolita, limpia y muy digna, en lugar de ir al albergue, que consideraban una solución temporal, aunque sí íbamos todos a comer y a lavarnos". Antes de despedirse por vía telefónica, Sethi hace de nuevo hincapié en el gran trabajo de las trabajadoras sociales que condujeron su caso: "Me ayudaron a salir de la calle y rehacer mi vida, que lo sepa todo el mundo".
 
Aspecto actual de la desembocadura del Huerva

Aumento del chabolismo

El Ayuntamiento detectó recientemente que cada vez hay más focos de chabolismo en la ciudad y durante el año pasado se documentó la presencia de 53 asentamientos, de los cuales 17 eran enclaves chabolistas y 36, casos de infraviviendas. Se trata de núcleos dispersos, distribuidos generalmente en torno a las autovías de acceso a la ciudad o debajo de los puentes.

Para atajar el problema, el área de Derechos Sociales coordina tres mesas diferentes dentro de las estrategias para la inserción social de colectivos en situación de exclusión residencial y para la erradicación del chabolismo. En la mesa política, indican fuentes municipales, "se ha informado a las diferentes fuerzas políticas municipales de la situación de la infravivienda". En la mesa con entidades, "el objetivo ha sido generar un espacio de trabajo conjunto sobre personas en situación de exclusión severa". En la mesa interdepartamental "se ha ordenado, organizado, coordinando y temporalizado programaticamente las acciones y los esfuerzos municipales de los diferentes departamentos implicados".







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