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Aragón

El clan Ortiz Perea: los coletazos de una banda de atracadores

El historial delictivo de los hermanos detenidos en Valencia y sus familiares se remota a los años 80.

Heraldo.es / Documentación Actualizada 08/06/2016 a las 11:02
Benito Ortiz Perea, detenido en Valencia, cuando fue juzgado en 2011 por el atraco a una oficina del BBVA en Huesca en 2009.

La detención de Benito y Pedro Ortiz Perea en Valencia este lunes es el último episodio de la larga y oscura historia de un clan zaragozano que inició su andadura delictiva en los duros años 80. Junto a sus hermanos Manuel y Antonio, varios primos y otras personas sin vínculos familiares, constituyeron un grupo organizado especializado en atracar sucursales bancarias.

Sin embargo, en sus fichas policiales aparecen acusaciones por homicidio, tráfico de drogas, secuestro... Según fuentes de la investigación, Benito y Pedro son los presuntos autores del atraco de la armería de Huesca, en el que su propietario fue herido de bala. Posteriormente, los veteranos delincuentes huyeron en el vehículo que habían sustraído en Zaragoza -tras secuestrar a su conductora-, y que pocos días después apareció abandonado en la localidad oscense de Candasnos.

Pero su relato comienza hace justo tres décadas. En 1986, Antonio era detenido con dos de sus primos en la capital del Turia tras el atraco frustrado de una sucursal del Banco Sabadell. En el enfrentamiento con la Policía se desató un tiroteo en el que falleció el agente José Luis Riestras, de tan solo 26 años de edad.

No es la única víctima mortal que se encuentra en sus fichas. Dos años después, en 1988, fue detenido Manuel -cuanto tenía 18 años de edad-, como presunto autor de la muerte de un guardia civil en un control de carretera en la localidad soriana de Arcos del Jalón. Otro agente resultó gravemente herido de bala. Manuel se había fugado de la cárcel de Torrero al no reintegrarse al centro tras un permiso de fin de semana.

Precisamente la historia de Manuel acabó entre rejas, al fallecer en la prisión de Zuera en 2010 “en extrañas circunstancias”, según relata la crónica de HERALDO de aquel día.

En cualquier caso, si en algo se especializó el clan durante estos últimos 30 años ha sido en el robo de bancos. Los golpes y detenciones se suceden en las décadas de los ochenta y noventa. En 1990, la Policía detuvo a Pedro como responsable del atraco a una sucursal del Banco Santander dos años antes en la capital cántabra.

En una de la numerosas detenciones que acumula la banda, acabó casi todo el clan esposado. Fue en abril de 1997, cuando el Grupo de Atracos de la Policía Nacional de Zaragoza, con apoyo de los GOES desplazados desde Madrid, detuvo a cinco de sus miembros -Antonio y Benito entre ellos- en Utebo. Se les intervino cinco pistolas, 12 millones de pesetas de un atraco a una oficina de Ibercaja, y un vehículo robado de alta gama que utilizaban para las fugas.
 

Sin reinserción

Las acusaciones, los juicios y las condenas de cárcel se fueron acumulando durante los años noventa para el clan. Pero su paso por prisión no sirvió para corregir el rumbo. Sirva como ejemplo Antonio, que tras salir libre en 2008 volvió a ser detenido en 2010. La Policía activó un operativo de búsqueda y captura tras ser reconocido en cinco golpes en la capital aragonesa. En dos de ellos incluso llegó a enseñar su DNI y escribió cartas explicando a los agentes el motivo de su conducta: “Tengo que conseguir de 1.500 a 3.000 euros para salir al extranjero”, se excusaba. Fue interceptado en un taxi en Vía Hispanidad armado y con una bolsa de plástico con 715 euros.

Pero uno de sus golpes que mayor repercusión tuvo fue el asalto con rehenes a una sucursal en Huesca del BBVA. En el atraco participaron Benito, Antonio y Pedro. El primero fue condenado, pero los otros dos hermanos, que se encontraban fuera del local para la huida, resultaron absueltos.

Ahora, su historial delictivo se ha vuelto a abrir tras el atraco a la armería oscense hace dos semanas. De hecho, el operativo policial, en el que han participado 40 agentes, ha permitido malograr un nuevo intento de atraco en Valencia.

En el piso en el que se escondían Benito y Pedro, la Policía y la Guardia Civil han encontrado este lunes una escopeta de cañones recortados y un subfusil del calibre 7,65 milímetros, así como diversa munición. A ambos se les acusa de los delitos de tentativa de homicidio, detención ilegal, lesiones, tres robos con violencia e intimidación, tenencia ilícita de armas, sustracción de vehículos y falsificación de documentos.

Son los últimos coletazos de uno de los clanes históricos de Zaragoza, en especial en los años ochenta, como lo fueron los Santamaría, los Flores... La mayoría de ellos han fallecido o se encuentran en prisión, en muchos casos marcados por el consumo de droga de aquella época. En el caso de los Ortiz Perea, buena parte de la familia ha roto los lazos con la delincuencia, y nada quieren saber de los miembros que, como Benito y Pedro, siguen en activo.







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