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Zaragoza

La acusada de asfixiar a sus hijas para librarles de un espíritu se enfrenta a 55 años de cárcel

El fiscal le atribuye el asesinato de dos bebés de unos 3 meses de edad y el intento de un tercero que sobrevivió. La defensa alega que murieron por una enfermedad.

Marta Garú. Zaragoza Actualizada 16/05/2016 a las 19:49
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Ikram B. vivía con su marido, Mamoun R., en el barrio de las Fuentes, donde el hombre tiene una tienda de calzado. La joven, de 27 años, llevaba seis en Zaragoza cuando fue detenida por el asesinato de dos de sus hijas y el intento de una tercera.José Miguel Marco

Ikram B. es una joven marroquí de 27 años que cree en los espíritus malignos y que quería evitar que poseyeran a sus hijas. Concretamente cree en los djinn, una suerte de demonios que, según ella, figuran en el Corán y que se adueñan de los lactantes de menos de tres meses si no cuentan con la protección necesaria. Está convencida de que los djinn entran por la boca de los niños cuando aún no les han salido los dientes y, por eso, no pueden defenderse. Esa es la razón por la que se supone que, a fuerza de tapar continuamente la boca a sus niñas, terminó matando a dos de ellas por asfixia cuando apenas tenían tres meses de edad y casi lo hizo con una tercera, a la que salvaron los servicios sociales al retirarle temporalmente la custodia.

Ikram B. será juzgada los próximos días 13 y 14 de junio en la Audiencia de Zaragoza. La Fiscalía le acusa de dos asesinatos consumados y uno en grado de tentativa, delitos por los que le pide 55 años de prisión. No obstante, su abogado defensor, Pedro Pascual, solicita su absolución alegando que no se ha determinado la causa de las muertes y, en todo caso, mantiene que fueron por una patología.

La investigación policial que dio origen a su detención, llevada a cabo el 1 de diciembre de 2014, había comenzado el 21 de noviembre anterior, día en que Ikram B. y su suegra se presentaron con el cadáver de Marwa en el centro de salud Fuentes Norte. La pequeña, de tres meses edad, había fallecido por asfixia. Aparentemente podía tratarse de una muerte súbita, algo que no es extraño que le ocurra a un bebé.

Pero los agentes del Grupo de Homicidios ya estaban en alerta por dos antecedentes muy alarmantes. Por un lado, no era la primera vez que Ikram B. perdía una hija en idénticas circunstancias. Había sido el 28 de julio de 2011 y la víctima fue Sara, una pequeña de dos meses y 26 días a la que Ikram B. también había llevado en parada cardiorrespiratoria al mismo centro de salud. En esta ocasión se consideró muerte súbita y, pese a que los médicos recomendaron una autopsia, tanto la madre como el padre, a quien no se considera sospechoso, se opusieron por motivos religiosos.

Los mismos síntomas

Por otro lado, el 14 marzo de 2013, la joven había ingresado a otra de sus niñas, Riham, en el servicio de pediatría del Hospital Miguel Servet con los mismos síntomas que la anterior: asfixia, mala coloración y vómitos y acidosis metabólica. La pequeña, que había nacido el 5 de febrero, quedo ingresada hasta el 25 de marzo.Pero justo al día siguiente tuvo que ser hospitalizada de nuevo con idénticos síntomas, e incluso estando en la habitación a solas con su madre, volvió a sufrir otro episodio de cianosis perioral (coloración azul alrededor de la boca)y revulsión ocular (ojos en blanco). El bebé fue ingresado en la uci y, como había ocurrido siempre, tras suministrarle oxígeno se recuperó rápidamente.

Este suceso levantó las sospechas de los pediatras, los servicios sociales y la Policía, que llegó a montar una vigilancia especial sobre la niña y sus padres durante su estancia en el Servet. De hecho, colocaron cámaras en la habitación para comprobar el comportamiento de la madre, pero no observaron nada sospechoso. Aun así y dado el potencial riesgo que corría la niña, el 27 de mayo de 2013, el mismo día que fue dada de alta, Riham fue declarada en situación de desamparo y estuvo acogida hasta julio de 2013, cuando fue devuelta al núcleo familiar.

No tuvo la misma suerte Marwa, nacida en agosto de 2014, pues a pesar de haber estado hospitalizada en el Servet del 16 al 29 de octubre por acidosis y problemas para respirar, el 21 de noviembre falleció. Su muerte, como reveló después la autopsia, se produjo por shock asfíctico producido por asfixia mecánica, probablemente por oclusión de las vías respiratorias y compresión torácica.

Cuando fue detenida, Ikram B. declaró que las niñas siempre habían estado bien "salvo las veces" que "no podían respirar", y entonces las llevaba al hospital. La juez del caso la envió a prisión de forma preventiva, donde todavía sigue.







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