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Zaragoza

Dar de comer tanto a los patos empieza a ser un problema

SEO/Birdlife ha comenzado a controlar la alimentación de aves silvestres en el Parque del Agua después de que se encontraran algunas enfermedades derivadas de que el público dé de comer a los patos.

Víctor Millán. Zaragoza Actualizada 02/05/2016 a las 11:10
Ánades reales en el parque 'Luis Buñuel'ALICIA ABRIL

En '2001: una odisea en el espacio' (1968), la críptica cinta de Stanley Kubrick, se juega con la idea de que un monolito negro de gran tamaño tuviera un papel fundamental en la evolución de los primeros primates. Hoy sabemos que la película se pasó de frenada en sus augurios sobre el futuro, pero su fantasía del monolito negro -un ente extraño que aparece en la vida animal para cambiarla- bien podría ser aplicada a la explosión y confianza que ha tomado la pujante población de patos en la ciudad de Zaragoza, donde desde hace años se les puede ver en el entorno urbano con total normalidad.

Con la sutil diferencia, eso sí, de que nuestro monolito negro sería la mano de un afable paseante que, con buena voluntad, da de comer pan, ganchitos o hasta jamón de york a los patos que hoy se encuentran en cualquier fuente o estanque de la ciudad.

Los patos de Zaragoza -ya casi un género propio dentro de su especie- han pasado en apenas diez años de encontrarse en puntos muy localizados como el jardín botánico del Parque Grande o en algunos tramos del Canal Imperial a caminar con tranquilidad por la plaza del Pilar, paseo de la Independencia e incluso llegar a criar en plena plaza de Los Sitios.
 

No hay cifras ni censos sobre su población actual, aunque los expertos señalan la confianza adquirida por las aves con sus ya vecinos humanos que les dan de comer y la falta de depredadores -aunque gatos e incluso ratas siguen cazando de vez en cuando algún pollito en el entorno urbano- como las causas fundamentales de su consolidación como un personaje más dentro del paisaje de la capital aragonesa.
 
 

Parece estos patos estaban paseando por Paseo de Independencia en Zaragoza. #wednesday #curiosidades #patitos #paseo #zaragoza #centro #agua

Una foto publicada por Jesus Cardiel Simón (@jesuscardielsimon1) el


Sin embargo, y aunque no representan ningún problema grave, todos estos hábitos sí que están empezando a causar las primeras dificultades en otras aves silvestres. Desde hace unas semanas, SEO/Birdlife, que se hace cargo del mantenimiento de la isla de las aves del Parque del Agua, ha comenzado a cuidar la dieta de los cisnes, patos silvestres y otras aves salvajes de la zona después de que se detectaran algunos problemas derivados por su dieta, entre ellos, dos cisnes con artrosis cuya dolencia puede deberse a comer reiteradamente lo que le aportan los paseantes.

Es comprensible que la gente dé de comer a los patos, pero hay que hacer un esfuerzo de concienciación. Anteriormente cuando en los parques urbanos había algún pato no era mayor problema, pero en entornos como el Parque del Agua o la ribera del Ebro, que tiene su propio ecosistema, es contraproducente. El animal puede alimentarse en ese mismo entorno de su dieta natural y los añadidos como el pan pueden afectarles”, explica Luis Tirado, delegado de SEO/Birdlife en Aragón.

“De momento estamos dándoles de comer fruta y verdura fresca además de compuesto de insectos de forma experimental, únicamente destinados para las aves silvestres para ver si notamos una mejoría”, señala Tirado, quien explica que aunque el problema no es grave conviene controlarlo y que en todo caso aunque esto mejorará la dieta de los animales no significa que esté indicado que ahora los transeúntes se dediquen a dar verdura a los animales.

¿Cómo de unas parejas de patos salieron cientos?


Desde la gerencia de la sociedad municipal que gestiona el Parque del Agua -que ha recibido catalogaciones como el Green Globe por su sostenibilidad medioambiental- se explica que cuando se puso en marcha este entorno en el verano de la Expo, se introdujeron en la zona varios cisnes y otras aves procedentes de granjas del entorno, además de apenas seis parejas de patos.

Sin embargo, casi una década después su cifra se ha multiplicado exponencialmente, en parte por las buenas condiciones que presenta el parque, pero también, en opinión de Tirado, por el abandono de muchos patos de corral que incluso son comprados y mantenidos durante unos meses por las familias hasta que los sueltan.

Este no es caso exclusivo del Parque del Agua, en el Canal también ha ocurrido lo mismo, lo que ha hecho que poco a poco los patos se hayan convertido en un vecino más de Zaragoza.

Aunque no supone un problema importante, los expertos señalan que estos patos de corral se están mezclando con las especies silvestres -como el clásico ánade- y que a la larga esto puede producir una pérdida genética y de biodiversidad.

Además, desde la Unidad Verde el Ayuntamiento de Zaragoza se explica que cada semana se reciben avisos de vecinos que han encontrado patos en zonas realmente impensables. Por ejemplo, hace solo unas semanas, detallan desde el área medioambiental, se tuvo que intervenir porque una pareja de patos había criado en la terraza de un octavo piso en la capital aragonesa, ejemplares que en casos como este se trasladan a la ribera del Ebro fuera de la zona urbana.







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