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Zaragoza

Luz al final del camino, tras cuatro meses de huelga de autobuses

Los usuarios llevan sufriendo paros durante casi siete horas al día desde el 10 de diciembre.

Heraldo.es. Zaragoza Actualizada 10/04/2016 a las 08:45
Aglomeraciones en los autobuses de AUZSA

Dieciséis reuniones en el SAMA, otras tantas con el Ayuntamiento o con el nuevo mediador, manifestaciones e incluso, la ocupación de un edificio municipal. Nada de esto ha sido suficiente para evitar que la huelga de los trabajadores del autobús urbano de Zaragoza llegara a su cuarto mes de duración, que se cumple este domingo. Cuando el pasado 3 de diciembre, el comité de empresa decidió por 430 votos a favor empezar una huelga indefinida, nadie pensó que esta situación se iba a cronificar y que se alcanzarían cifras históricas. Sin bien, desde este viernes, las perspectivas son distintas. El comité de empresa anunció que los paros se suspenderán durante 15 días, a partir de este lunes, y el martes se retomarán las negociaciones con la empresa. Un respiro para los ciudadanos.

El conflicto se inició hace más de un año, cuando los trabajadores pidieron en la firma del nuevo convenio que sus sueldos volvieran a los niveles previos a 2013, momento en el que un laudo arbitral dictaminó una reducción media del 3,9% de sus salarios. Al mismo tiempo, reclamaban el incremento del 1% que estaba previsto para 2014 y otras mejoras de su situación laboral respecto a los turnos, las frecuencias de paso y los aseos. Sin embargo, en cuanto al tema económico, la directiva de Auzsa aseguró que solo podía hacer frente al IPC.

Ante esta situación, la huelga comenzó el 10 de diciembre de 2015 con una gran distancia entre las partes y con los ciudadanos esperando entre 30 y 40 minutos en las paradas de autobús, puesto que los servicios mínimos decretados por el Ayuntamiento de Zaragoza se situaban en el 33%. Los paros se establecieron entre las 9.00 y las 11.30 y entre las 18.00 y las 20.30. No obstante, las afecciones empiezan alrededor de media hora antes y continúan durante varios minutos después del final de los paros. 

El primer intento de acercamiento se produjo el 15 de diciembre, pero la propuesta dada por Auzsa fue considerada como “insuficiente”, e incluso, “provocadora” por el comité de empresa. Durante las semanas siguientes prosiguieron las reuniones en el SAMA, en las que, poco a poco, se fueron limando asperezas, sobre todo, en el campo laboral

No obstante, las ofertas que ambas partes presentaban seguían bastante alejadas en el tema económico. De hecho, en marzo, las conversaciones se intensificaron, provocando jornadas maratonianas de 12 horas de duración en el SAMA, como la ocurrida el pasado 19 de marzo -que también estuvo marcada por la agresión de un miembro de Auzsa a un trabajador-.

Sin embargo, nada fue suficiente y el 22 de marzo parecía que la negociación se rompía tras las declaraciones del gerente de Auzsa en las que aseguraba que ya no iban a presentar más propuestas. Pero al día siguiente, el Ayuntamiento volvió a mediar y “arrancó” a la empresa una nueva propuesta, que fue bien recibida por el equipo municipal, pero no tanto por los trabajadores.

Esta oferta implicaba una subida del 4% hasta 2019 y si el IPC aumentaba por encima, se produciría un ajuste el penúltimo año para compensar la pérdida de poder adquisitivo, sin embargo, el comité recalcó que seguían perdiendo derechos en las bajas temporales y en la invalidez permanente.

A pesar de no estar de acuerdo y a petición del Consistorio, llevaron a referéndum esta última propuesta, que fue rechazada por la mayoría de la plantilla -74%-. De este modo, tras intensas jornadas en el SAMA, en el Ayuntamiento y el encierro en el edificio de Movilidad durante más de un día -el 14 de marzo-, el Consistorio apartó a Teresa Artigas y Alberto Cubero de la mediación y decidió presentar un nuevo interlocutor para intentar solucionar el conflicto.

El catedrático en Derecho Laboral, Javier García Blasco, se puso al frente de las negociaciones y logró que el comité de empresa se planteara la suspensión de la huelga durante 15 días, pero no sin contraprestación. Para paralizar la huelga, Anadón exigió al Ayuntamiento que durante este periodo no cobrara el billete a los usuarios del bus, una medida que el Ejecutivo municipal rechazó, al considerarla “inviable” por suponer unos 2 millones de euros.
 

¿Cómo está la situación ahora?

Al llegar a los 4 meses, las posturas parecían  más enfrentadas que nunca: Auzsa exigía que se desconvocaran los paros para sentarse a negociar y el comité de empresa amenazaba con acciones judiciales si la empresa le seguía poniendo condiciones para volver a iniciar las conversaciones. No obstante, la huelga que parecía no tener fin dio este viernes un giro de 180 grados. El comité de empresa accedió a suspender durante 15 días los paros parciales y con ello a retomar una negociación con la empresa para sellar su próximo convenio colectivo.

En principio, ambas partes se sentarán de nuevo el martes en el SAMA. La normalidad, que todavía no será definitiva, volverá a las calles a partir del lunes, día 11.
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