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Zaragoza

Los barrios rurales y las líneas largas, los más afectados por la huelga de autobús

La línea de Montañana pasa cada hora y media durante los paros y la utilizaban casi 2.000 usuarios al día.

M. S. Zaragoza Actualizada 05/04/2016 a las 11:57
Los barrios rurales y las líneas largas, los más afectados por la huelga de autobús

Acudir al médico o conseguir trasladarse de un barrio a otro se ha convertido en toda una odisea en Zaragoza. Desde que el pasado 10 de diciembre comenzaran los paros parciales -entre las 9.00 y las 11.30 y entre las 18.00 y las 20.30-, miles de personas han tenido que modificar su rutina diaria para conseguir llegar a sus destinos.

Según destacan desde la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ) y desde la Unión de Consumidores de Aragón (UCA), los barrios rurales están siendo los más perjudicados por esta huelga. “Cuánto más alejados están del centro de la ciudad y menor frecuencia habitual tiene el autobús, más afectados están por estos paros”, recalca José Ángel Oliván, presidente de la UCA.

Ejemplo de ello son los vecinos de Montañana y Peñaflor, que solo cuentan con una opción para “salir” de su barrio y es la línea del 28. Según la página web de Auzsa, este autobús tiene una frecuencia de 30 minutos de lunes a domingo, por lo que, teniendo en cuenta que en estos momentos, solo salen uno de cada tres autobuses, muchos tienen que esperar durante hora y media entre vehículo y vehículo. "Además, si el autobús se estropea, que ha ocurrido durante la huelga, hemos estado hasta tres horas sin servicio", recalca Ana, una vecina de Peñaflor. 

Según subraya Nieves Boj, presidenta de la FABZ, es la zona más afectada por la huelga del autobús, “ya que ambos barrios solo cuentan con esta línea para poder moverse”. De hecho, en 2015, casi 2.000 personas viajaban cada día en esta línea. “La afección es tan grande que, a veces, les impide desarrollar su vida de una manera normal”, reconoce.

Una situación que se repite para aquellos que viven en la Urbanización de la Fuente de la Junquera, determinadas zonas de Juslibol o en Arcosur. En todos estos casos las frecuencias son de 30 minutos y, si no cogen el autobús en el momento exacto, pueden esperar más de una hora hasta el siguiente. 

La Cartuja, Miralbueno, Rosales del Canal o Montecanal son otros de los barrios “sensibles”. A pesar de que la frecuencia es más o menos “buena” -ronda los 10 minutos entre un autobús y otro-, el hecho de que solo exista una línea que permita el traslado de estos vecinos, dificulta su movilidad. Esperar media hora para que, en muchas ocasiones, tengan que volver a esperar otro medio de transporte es otro de los problemas habituales.
 

El 22, una línea saturada

“A parte de estas circunstancias, una de las quejas más repetidas es la de los usuarios que ven pasar el autobús durante los paros y no pueden subirse a él debido a que está demasiado lleno”, destaca Boj. La línea 22, que va desde Las Fuentes hasta La Bombarda es un claro ejemplo. “Recorre buena parte de la ciudad y llega un momento en el que ya no pueden subirse más usuarios”, subraya.

De este modo, de tener que esperar 8 minutos entre un vehículo u otro, se pasa a unos 24 “y cuando llegas al Coso, generalmente ya está completo”. Por lo que los usuarios que intentan acceder a esta línea en las Delicias tienen serias dificultades. Según los datos de 2015, unos 11.500 usuarios se están viendo afectados cada día.

Una situación que se repite, aunque con menos incidencia, en las líneas 24 y 32. “En estos casos, al haber algún autobús doble, se nota un poco menos”, recalca. La línea 24 es la que más usuarios transporta cada año, por eso, unas 20.000 personas al día han tenido que decidir entre esperar durante 30 minutos, ir andando a su destino, subirse a una bicicleta o coger un taxi.

No obstante, Boj también recuerda a los usuarios que hay que cooperar y si “tienen que ir un poco apretados, que lo hagan”. “Son circunstancias excepcionales, en las que todos tenemos que poner de nuestra parte”, puntualiza.
 

Los hospitales

En los centros hospitalarios también se producen deficiencias con los actuales servicios mínimos marcados por el Ayuntamiento de Zaragoza. Sin embargo, las afecciones no son iguales en todos. Tanto la UCA como la FABZ destacan que el Miguel Servet no tiene problemas al respecto. “Hay varias líneas de autobús y también está el tranvía”, recuerda Oliván.

Cuestión similar es la de Hospital Clínico, ya que hay siete líneas diferentes de autobús que llegan hasta este centro médico. No obstante, la situación que se vive en el Royo Villanova es bastante diferente. “Solo hay dos líneas de autobús y la frecuencia de ambas no es muy buena”, lamenta Oliván. Una opinión que comparte Boj, ya que ha recibido bastantes quejas respecto al 50, uno de esos dos recorridos.

Este autobús parte desde Vadorrey hasta San Gregorio, haciendo parada en el centro hospitalario. Su frecuencia es de 30 minutos en un día normal, por lo que en el horario de la huelga, se aumenta a más de una hora, algo impensable para una persona que necesita acudir a urgencias o ir a visitar a algún familiar o amigo. La otra opción para llegar hasta allí es el 29, que durante la huelga pasa cada media hora aproximadamente.
 

Puerto Venecia, un problema cada vez más candente

Si los vecinos de Parque Venecia, Torrero y La Paz llevan años quejándose por los trabas que tienen para coger un autobús el fin de semana, la situación ha empeorado todavía más en estos casi cuatro últimos meses. Unos 7.200 usuarios usaban cada día la línea 31, que permite ir desde la Aljafería hasta el centro comercial. Estos zaragozanos han pasado de tener que esperar 11 minutos entre semana y 15 durante el fin de semana a casi tres cuartos de hora. “Si antes ya tenían casi imposible salir de sus barrios porque el autobús iba lleno de personas que se trasladaban a Puerto Venecia, ahora ya es completamente inviable”, sostiene Boj.

Lo mismo les ocurre a aquellos cuyas únicas opciones para llegar al centro comercial son esta línea de autobús o la C4, que tiene una frecuencia similar -en los horarios de la huelga puede llegar a pasar cada tres cuartos de hora-. No obstante, en este caso, los perjudicados son menos, ya que solo la utilizaban unas 2.000 personas al día.







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