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Zaragoza

Zaragoza honra a San Valero entre polémica por los actos religiosos

Debate surgido en torno a si la corporación municipal debe asistir o no.

Pablo Sebastián. Zaragoza Actualizada 29/01/2016 a las 15:23
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Como cada 29 de enero, Zaragoza celebra la festividad de San Valero, su patrón más dulce, ya que viene acompañado del tradicional roscón y que este año está marcado por el debate surgido en torno a si la corporación municipal debe asistir o no a los actos religiosos.

El mártir cristiano San Valero fue obispo de la capital aragonesa en el siglo IV y sus reliquias se conservan en la catedral de La Seo, donde se ha celebrado una misa en su honor que ha dividido a los grupos políticos del Ayuntamiento.

En esta ocasión, no ha sido ventolero, como dice el refrán popular, pues el cierzo habitual en estas fechas en el valle del Ebro ha dado una tregua a los zaragozanos, que no se han librado, no obstante, de la lluvia durante las primeras horas de la mañana.

Esta lluvia no ha impedido ni mucho menos que cientos de vecinos se acercaran a una encharcada plaza del Pilar e hicieran largas colas de horas para degustar el típico roscón, algo menores que en anteriores ocasiones.

Al tradicional roscón, este año se ha unido otro alternativo sin gluten, repartido por la Asociación Celíaca Aragonesa.

Había personas haciendo fila en la plaza desde las ocho de la mañana, dos horas antes de que comenzara el reparto, según reconocen algunos de los afortunados en probar el roscón.

Pero estas no eran las únicas colas de la mañana, ya que, aunque bastante menos numeroso, también un grupo de vecinos aguardaba en la puerta del Ayuntamiento para aprovechar la jornada de puertas abiertas dispuesta con motivo de la festividad.

La afluencia también se nota en los museos, todos abiertos, incluidos los privados, y las salas de exposiciones, con entrada gratuita, o la visita a la Casa Solans, un emblemático edificio de principios del siglo XX, que ha acogido en los últimos diez años el Secretariado del Agua de las Naciones Unidas y al que ahora el Ayuntamiento busca un uso.

Sin embargo, la expectación, más allá de dulces, museos o actuaciones, como la que ha amenizado la banda de música de Casetas, estaba en la dimensión religiosa del día de San Valero, en medio de un clima de debate y polémica acerca de si los concejales deben asistir con su banda a estas celebraciones.

No en vano, la reforma del Reglamento de Protocolo para que la corporación municipal no fuera en comitiva a los actos de carácter religioso fue una de las primeras medidas que intentó llevar a cabo el actual Gobierno de Zaragoza en Común, que no salió adelante al no recabar más que el apoyo de Ciudadanos, mientras que PP y PSOE la rechazaron por considerarla excesiva, y CHA por todo lo contrario.

En consecuencia, tras el tradicional reparto de las primeras raciones de roscón por parte del alcalde y de representantes de los grupos municipales, en la comitiva que ha desfilado desde la Casa Consistorial hasta la vecina catedral de la Seo solo ha habido presencia de populares -ocho de sus diez concejales- y socialistas -con su edil Lola Ranera-.

No han acudido ni el equipo de gobierno de Zaragoza en Común, ni los representantes de Ciudadanos, ni los concejales de CHA, estos últimos tampoco solían hacerlo hasta ahora.

A su llegada al templo han sido recibidos por varios miembros de la organización Movimiento Hacia un Estado Laico (Mhuel), que han proferido soflamas en favor de la aconfesionalidad y en contra de la participación de los representantes públicos en este tipo de actos.

Pero en esta ocasión la polémica ha ido más allá, dado que el Gobierno municipal programó la tradicional recepción a los voluntarios de la ciudad a la misma hora que la misa, con lo que el Grupo Popular ha censurado al alcalde, Pedro Santisteve, de contraprogramar los actos o de no gobernar para todos los zaragozanos.

En su primer San Valero como regidor y antes de presidir el reparto de las primeras raciones de roscón, el alcalde ha declarado a los medios que es un día "estupendo" y que tiene "muchas ganas" de que se llene la plaza del Pilar, de encontrarse con la gente y ha reivindicado que la cultura impregne las fiestas de la ciudad.

Sobre los actos religiosos, ha insistido en la necesidad de respetar la libertad de conciencia y, en cuanto al otro gran conflicto que ha marcado la festividad, la huelga de los trabajadores del autobús urbano, que supera ya los 50 días de duración, ha vuelto a instar a ambas partes a que se sienten, negocien y sean un poco más flexibles.

Hablar de servicio mínimos, ha reiterado, "no es la solución".







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