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Pueblos en Fiestas

Denuncian un caso de maltrato animal en Azuara y los vecinos responden con un cerdito de peluche

Durante las fiestas de este municipio zaragozano, se jugó a una particular versión del cochinillo engrasado.

Ariadna Cañaveras. Zaragoza Actualizada 27/08/2016 a las 08:58
El 'cerdo' engrasado de Azuara

Los vecinos de Azuara (Zaragoza) se encontraban el pasado sábado, 20 de agosto, a punto de disfrutar de una de las actividades de sus fiestas patronales -celebradas del 17 al 21 de agosto en honor a la Virgen de la Piedad-, el juego del cochinillo engrasado, cuando tres agentes de la Guardia Civil se personaron en el lugar alertados por un posible caso de maltrato animal.

La tradición del cochinillo engrasado, celebrada también en otros municipios aragoneses, consiste en la suelta de un tocino pequeño cubierto de grasa por un campo o espacio acotado, y la persecución del mismo por los participantes que, en ocasiones, corren de dos en dos atados por los pies. La pareja que consigue atrapar al escurridizo animal, se lo lleva como premio.

Pero esta actividad, criticada por numerosas asociaciones animalistas, no fue exactamente así en Azuara. El cochinillo no era de verdad, sino que se trataba de un peluche atado por una cuerda a un joven que tiraba de ella, emulando los intentos de escapar de un animal real.

“Estábamos todos nerviosos esperando a que saliera el cerdo y nos estaban diciendo que tuviéramos cuidado con la grasa. Entonces, un par de chicas pedimos camisolas para no mancharnos, y alguna que sabía de qué iba el tema se reía y decía 'tranquilas que no os vais a manchar'. No sabíamos de dónde iba a salir el cochinillo y resulta que era de un coche de alta gama, y nos pareció raro que llevaran un cerdo de verdad allí. De repente, sacaron la caja y salió un chico corriendo con un peluche. Nos quedamos boquiabiertos, fue muy gracioso”, recuerda Ana Pilar, una vecina de Azuara que participó en la actividad.

Pero uno de los vecinos, que también desconocía cómo iba a ser el festejo, había alertado días antes a la Guardia Civil y denunciado la actividad ante la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales (ANPBA), que se puso en contacto con Joaquín Ignacio Alconchel, el alcalde de Azuara, para informarle de que la celebración del cochinillo engrasado vulneraba la ley aragonesa de protección animal, así como para pedirle que el cerdo fuera sustituido por un muñeco, con el objetivo de evitar el sufrimiento del animal. “Incluimos esta actividad en el programa de fiestas porque era una tradición de antes que queríamos recuperar y nos llevamos una sorpresa cuando la Asociación nos llamó para denunciarla”, asegura Alconchel.

El alcalde, para evitar que este acto pudiera enturbiar la celebración de sus días grandes, acordó con la comisión de fiestas sustituir al cochinillo por un cerdito de peluche y entregar al ganador del juego un cerdo de una carnicería, ya sacrificado. Además, se puso en contacto con la Guardia Civil para que acudiera a supervisar la actividad y comprobara que esta no entrañaba maltrato a ningún animal. “Pedí que la Guardia Civil estuviera aquí por seguridad, para evitar cualquier problema. Nosotros no hemos faltado nunca el respeto a nadie y solo queríamos disfrutar de nuestras fiestas”, explica el alcalde de Azuara.

Desde la Asociación, han acogido con satisfacción este cambio: “La ANPBA tiene que felicitar a los azuarinos y azuarinas por haber demostrado un talante tan razonable y conciliador. Nos indican que la gente se lo pasó de lo lindo, y todo ello sin necesidad de hacer sufrir a un animalito vivo”.







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