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Zaragoza provincia

Luesia, pendiente del pozo Pígalo tras la recomendación de cierre de la UE

​Cada verano cerca de 3.000 personas se acercan a bañarse a este paraje del río Arba. El ayuntamiento invirtió 120.000 euros el año pasado en el entorno.

V. Millán. Zaragoza Actualizada 01/06/2016 a las 14:20
El pozo de Pigalo en la cabecera del río Arba de Luesia (Zaragoza).Javier Pardos

El paraje del pozo Pígalo en Luesia, uno de los lugares de baño más populares de Aragón, ha recibido por quinto año consecutivo una clasificación deficiente por la “pobre” calidad de sus aguas a ojos de la Unión Europea. Una mala nota que al estar reiterada durante un lustro trae consigo la recomendación de cierre o de señalización permanente contra el baño por parte de la Comisión.

El Ejecutivo de Bruselas y la Agencia Europea de Medio Ambiente ha extendido esta valoración a otras 30 playas y ríos españoles además del pozo Pígalo en su último informe sobre la calidad del agua de baño en Europa. “Una prohibición permanente o un consejo permanente contra el baño debe establecerse en las aguas clasificadas como pobres durante cinco años consecutivos”, señala el órgano comunitario, que no obstante delega en las instituciones locales la decisión final.

Esta evaluación ha sido recibida con escepticismo por parte del ayuntamiento de la localidad de las Cinco Villas, que en la actualidad está esperando indicaciones de la DGA para estudiar qué medidas tomar. En gran parte por los esfuerzos realizados en los últimos años para regular el baño en la zona; y también, por las dudas sobre las calificaciones. “El río Arba tiene un estiaje muy importante, por lo que los análisis pueden variar mucho de un momento a otro. Lo único que podemos asegurar es que en los últimos años se han realizado muchos esfuerzos por controlar el acceso a las pozas, los residuos y las posibles contaminaciones. Desde luego, las aguas no están ahora en peores condiciones que hace ocho o quince años”, señala el alcalde de Luesia, Jaime Lacosta.

Los análisis, transmitidos por el Ministerio de Medio Ambiente español a Europa, miden principalmente la presencia de dos microorganismos, el enterococo intestinal y el escherichia coli, relacionados con los residuos de las actividades ganaderas, además de la transparencia del agua; si existe la presencia residuos alquitranados, de cristal, de plástico, caucho, madera, materias flotantes, sustancias tensioactivas, restos orgánicos, y cualquier otro residuo.

Durante el 2015 se realizaron en Pígalo y las otras 14 zonas de baño catalogadas en Aragón un total de 75 muestreos, la mayoría de ellos en las aguas de Luesia. Sin embargo, la calificación de cada temporada se realiza también a partir de los resultados de los tres años precedentes, lo que ha hecho tender a la baja también el último resultado.

Unos pozos que atraen entre 2.500 y 3.000 personas cada año


“En la última temporada de baño todos los resultados fueron aptos. Y de 40 análisis de los últimos años apenas en 4 se han dado resultados negativos, que como digo, dependen de la cantidad de agua y de las concentraciones del ganado”, explica el alcalde del municipio, que el año pasado invirtió 120.000 euros cofinanciados en ampliar el camping de la zona para atender la llegada de visitantes y que estaban planteándose abrir durante todo el año debido a la cada vez mayor presencia de actividades económicas relacionadas con la naturaleza, como la rutas en bicicleta o el senderismo.


Desde 2011 la corporación municipal decidió controlar el acceso de vehículos a la zona con un parking en el cual se cobra una entrada de 3 euros por vehículo y día. En total, por medio de este mecanismo se ha venido registrando una afluencia de entre 2.500 y 3.000 personas al pozo Pígalo en los últimos veranos. “Hemos intentado tomar medidas para controlar la afluencia y poder financiar servicios como la recogida de basuras o las señalizaciones. Para la zona supone una dinamización importante” explica el primer edil.

Ahora, deberá ser la DGA la que clarifique si se toma en consideración la calificación de la UE, que en todo caso no obliga al cierre completo, sino que en su aplicación más laxa recomienda que se señalice de forma clara que no es recomendable el baño.

Otras dos zonas de baño aragonesas, también deficientes

El control de las zonas de baño en Europa ha hecho que algunos puntos que antaño eran muy frecuentados hayan pasado a estar descatalogados o prohibidos; aunque esto no haya frenado la afluencia de bañistas en muchos casos.

En la actualidad, Aragón cuenta con 15 zonas de baño catalogadas (dos más que en 2013, por ejemplo, aunque en los últimos años algunas, como el embalse de Yesa, hayan sido prohibidas), de las que ocho han recibido una calificación excelente, cuatro buena y tres insuficientes. Entre estas últimas, además de las aguas del río Arba de Luesia está el Ara a su paso por Fiscal y el Aragón Subordán en el Valle de Hecho.

Por su parte, reciben una calificación excelente las aguas del pantano de Búbal, las del embalse de Joaquín Costa y las del río Bellós en Huesca; las del embalse de Arquillo y el de Valbona, además del río Bergantes y el Matarraña a su paso por Beceite en Teruel; y las del embalse de Mequinenza en la provincia de Zaragoza.

Mientras, con una calificación 'buena' aparecen el río Alcanadre (salto de Bierge), el Ara a su paso por Boltaña, el Cinca a la altura de Puértolas y el embalse de Lanuza en Sallent de Gállego, todos ellos en Huesca.







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