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Teruel

La Guardia Civil intercepta en Calamocha a una familia kurda oculta en un camión frigorífico

Dos padres y cuatro niños menores de 13 años viajaban en un remolque cargado de lechugas. Podrían pedir asilo al proceder de un país en guerra.

Actualizada 16/02/2017 a las 00:19
Imagen del camión en el que viajaba oculta la familia siriaAntonio Bykofoto

La Guardia Civil interceptó a las 11.30 de ayer a una familia kurda de seis miembros, cuatro de ellos menores, cuando viajaba clandestinamente en un camión frigorífico cargado de lechugas que circulaba por la A-23 a la altura de Ferreruela de Huerva (Teruel). Tras la detección de los inmigrantes, que podrían proceder del Kurdistán iraquí, fueron trasladados por los guardias civiles al cuartel de Calamocha para tratar de identificarles, una labor que no pudo completarse en toda la jornada debido a la falta de documentación de los viajeros y ante la dificultad de encontrar un intérprete adecuado.

El grupo familiar, formado por los dos padres y cuatro niños de entre 6 y 12 años, fue detectado por el conductor del camión –de la empresa Transportes Cerezuela– en el área de servicio La Venta del Cuerno de Ferreruela, en el kilómetro 202 de la autovía A-23. Al detener su vehículo, el camionero escuchó ruidos extraños en el remolque y al inspeccionarlo vio que el precinto de la carga estaba roto, lo que le llevó a avisar a la Guardia Civil.

Los agentes personados en el lugar localizaron a los seis inmigrantes en el interior del remolque. Se encontraban bien físicamente, aunque la madre sufrió un ligero mareo del que fue atendida por el personal de la ambulancia desplazada hasta el área de servicio. Una fuente cercana a la investigación del suceso indicó que, de no ser localizados en Calamocha, la vida de los inmigrantes podía haber corrido peligro al viajar a bordo de un camión refrigerado de largo recorrido. Las investigaciones realizadas no permitieron concretar ayer el punto en que la familia se subió al tráiler.

Los seis inmigrantes y el conductor del camión permanecieron toda la jornada en el cuartel de Calamocha, hasta que a las 19.00 fueron trasladados a la Comandancia de Teruel. Una vez en la capital, la Benemérita traspasó la tutela de la familia kurda a la Policía Nacional por ser este el cuerpo de seguridad competente en materia de extranjería.

La Guardia Civil tiene previsto tomar hoy declaración al conductor del vehículo. Tanto desde la Policía Nacional como desde la Guardia Civil resaltaron la extrema dificultad de la comunicación con los seis inmigrantes, que hablan kurdo, un idioma de difícil comprensión para los traductores disponibles.

El camión donde se ocultaban, un vehículo Man de la empresa Transportes Cerezuela de Huercal-Overa (Almería), había partido de Murcia, según varias fuentes, y circulaba en dirección a Zaragoza cuando se detuvo. Permaneció todo el día aparcado en el estacionamiento del área de servicio de Ferreruela con el motor en marcha para mantener la refrigeración de la mercancía. Desde la compañía de transportes almeriense no quisieron hacer ningún comentario sobre el incidente.

Una fuente policial aclaró que ni la familia kurda ni el conductor están detenidos. Aunque el estado de salud de los seis inmigrantes es bueno, fueron atendidos en el cuartel de Calamocha por un médico y un enfermero desplazados desde el centro de salud de la localidad.

Un trabajador del restaurante de La Venta del Cuerno explicó que a las 11.30 presenció un gran revuelo en el estacionamiento de camiones, donde "empezaron a llegar más y más guardias civiles hasta concentrarse media docena de coches patrulla en torno a un vehículo aparcado". El hostelero observó cómo la familia bajaba del vehículo mientras algunos agentes "hablaban con el camionero y registraban el remolque".

El trabajador señaló que en ningún momento sintió miedo ni preocupación ante el aparatoso despliegue policial. La numerosa clientela que había en el local siguió con curiosidad lo que ocurría en el aparcamiento. "Había mucha expectación por saber qué estaba pasando en torno al camión, porque había un ejército de guardias alrededor", recordó el empleado.

Al llegar a Teruel, la familia kurda fue atendida en la Comisaría de la Policía Nacional, donde cenó. Los policías se encargaron también de buscarle alojamiento para pasar la noche. Un portavoz policial apuntó la posibilidad de que los viajeros clandestinos puedan pedir asilo al proceder de un país en guerra. La misma fuente garantizó la agilización de los trámites burocráticos para regularizar la situación de los inmigrantes, que intentaban cruzar España camino de algún país europeo.





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