Todos los portavoces de los grupos de las Cortes aragoneses señalaron ayer haber recibido con “sorpresa” la información publicada ayer por este periódico sobre la defunción, hace ocho y diez años, de las dos últimas monjas de la comunidad de Sijena y a las que el departamento de Cultura de la DGA creía vivas hasta el punto de que la consejera Eva Almunia así la afirmó, en 2006 y 2007, en el Parlamento autonómico.
Entre los partidos de la oposición, PP y CHA exigieron la “inmediata dimisión” de la consejera al entender que “ha perdido toda credibilidad en su gestión y declaraciones”. IU, por su parte, anunció que el lunes pedirá su urgente comparecencia en las Cortes “para que explique cómo es posible que haya podido pasar algo tan increíble”.
La portavoz en materia de Cultura del PP, María Antonia Avilés, señaló que Almunia “ha demostrado su incapacidad para solucionar los problemas del patrimonio aragonés”. “Además, ha mentido en el Parlamento y lo más honesto que puede hacer es presentar ya mismo su dimisión”. Para Avilés, “la DGA no está defendiendo los intereses de Aragón porque tiene un pacto con la Generalitat”. El presidente oscense de los populares, Antonio Torres, agregó que “Almunia y su departamento se ha inventado una historia para salir del paso en un tema de interés general de los aragoneses con el único objetivo de ocultar sus carencias; no puede haber nada más frívolo y negligente”.
Torres afirmó que “toda su gestión es similar: son capaces de firmar en secreto acuerdos humillantes para Aragón de cogestión de los bienes expoliados y de ocultar sus propios informes jurídicos porque plantean actuaciones que les resultan incómodas, renunciando a defender los intereses de la Comunidad”. “Un gobierno que miente en las Cortes no merece ningún respeto de los aragoneses”, enfatizó.
La diputada de CHA Nieves Ibeas calificó el asunto como “bochornoso, indignante y, sobre todo, muy revelador de lo poco serio y lo incapaz que es el equipo de Cultura, con la consejera a la cabeza”. Para Ibeas, que fue quien formuló las preguntas a las que Almunia respondió dando por vivas a las monjas sijenenses, la responsable del departamento “debe presentar su dimisión sin perder un minuto”. “A partir de ahora -prosiguió- se nos pone muy difícil a los grupos parlamentarios poder confiar en que, cuando la consejera, y por extensión, el Gobierno, nos responde a alguna pregunta, lo hace con conocimiento de causa”
“¿En qué manos estamos, cuando un Gobierno, con todos sus recursos, no ha sabido averiguar un asunto como este por sí mismo?, comentó Ibeas. “Debería caérseles la cara de vergüenza a Almunia y al Gobierno, que debe depurar responsabilidades ya, puesto que este escándalo les deja absolutamente sin credibilidad”, concluyó.
Adolfo Barrena, el diputado de IU, resaltó que Almunia, “como mínimo, debe comparecer urgentemente en las Cortes para dar explicaciones de qué es lo que ha pasado y cómo piensa actuar en este asunto a partir de ahora”. En su opinión, “lo sucedido es incomprensible, demuestra una disfunción tremenda entre la realidad y la información manejada por el Gobierno”.
El portavoz de la coalición destacó que “Eva Almunia afirmó en las Cortes lo que son, al menos, inexactitudes fruto de una mala gestión y una pésima información”.
“No ha habido fallos”
El portavoz del grupo socialista, Jesús Miguel Franco, intentó eludir las cuestiones de fondo y se limitó a señalar que “la DGA ha intentado resolver una cuestión poniéndose en contacto con los representantes de la orden de San Juan de Jerusalén”. Franco adujo que “a veces es difícil identificar fehacientemente a la propiedad de este tipo de bienes” y negó taxativamente que “haya habido fallos, errores o negligencia”.
Javier Allué, del PAR, expresó el apoyo de su partido al alcalde de Villanueva de Sijena “en sus reivindicaciones” y dijo que “lo ocurrido no debe ocultar la voluntad del Gobierno de recuperar todo el patrimonio aragonés, si hemos encontrado un camino sin salida, hay que encontrar rápidamente otro que sea el adecuado”.