Los médicos alertan del aumento de problemas alérgicos y gástricos por ingesta de anisakis | Heraldo.es Los médicos alertan del aumento de problemas alérgicos y gástricos por ingesta de anisakis | Heraldo.es Martes, 16 de Marzo de 2010

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Los médicos alertan del aumento de problemas alérgicos y gástricos por ingesta de anisakis
Los síntomas de los afectados pueden ir desde la urticaria hasta el choque anafiláctico con problemas respiratorios. HERALDO compra ejemplares de tres especies de pescado distintas y las analiza en Veterinaria, una con resultado positivo.
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Dos ejemplares de anisakis encontrados en perlas compradas por este diario en un establecimiento de Zaragoza. OLIVER DUCH
BEATRIZ VIDAL. Zaragoza
Uno de los efectos quizás más desconocidos para el público del parásito anisakis del pescado es la reacción alérgica. En los últimos diez años, desde el descubrimiento de la alergia, se ha detectado un buen número de casos en Aragón. El aumento de las alergias de todo tipo y la mejora del diagnóstico son dos de los factores que han contribuido a que el número de reacciones al anisakis detectadas se haya disparado en los últimos años.

Y es que son dos las formas en las que puede afectar el anisakis a los humanos: dolencias gástricas, intestinales por infección o alergias. En lo que se refiere a estas últimas, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA) detalla en un informe de 2005 los síntomas que puede provocar este parásito: van desde la urticaria hasta el choque anafiláctico.

Se han llegado a describir casos de asma o conjuntivitis, dermatitis por contacto y artralgias (dolor en las articulaciones) tras la exposición al parásito.

El doctor Apolinar Lezaun, del Servicio de Alergología del Hospital Clínico de Zaragoza, destacó que los primeros casos de alergia al anisakis detectados en el mundo fueron descubiertos hace diez años en el Hospital Santiago Apóstol de Vitoria. A raíz de este descubrimiento, se produjo un verdadero "boom" de casos.

De hecho, apuntó, en el clínico han podido ver a cientos de pacientes. Aunque no tiene datos concretos, calcula que el 30% de los pacientes que acuden al hospital por urticarias dan positivo al anisakis en el test cutáneo. El 15% de estos puede tener al anisakis como causa directa.

El perfil del paciente es el de una persona de mediana edad. "El alérgico no nace, se hace", dijo el alergólogo antes de añadir que los españoles consumimos mucho pescado y el contacto continuo con el parásito puede propiciar la aparición de la alergia.

Como no hay un tratamiento curativo, se recomienda al paciente que congele el pescado para matar al parásito o que lo evite para que la alergia no aparezca.

Tanto el doctor Lezaun como el catedrático de Parasitología de la Facultad de Medicina de Zaragoza, Antonio Clavel, señalaron que estas alergias pueden darse en muy raras ocasiones si el parásito está muerto. Si ha sido congelado, las posibilidades son casi inexistentes.

Otra cosa son las dolencias gástricas o intestinales. Antonio Clavel, destacó que si el parásito se ingiere vivo, puede ser eliminado por la persona a través de vómitos o heces y no provoca daños.

Otra veces, añadió, "empieza a erosionar la mucosa del estómago, provocando dolor, náuseas y vómitos". Los síntomas pueden ser muy similares a los de un cólico o incluso una apendicitis.

Ángel Ferrández, del Servicio de Digestivo del Clínico, ha tratado casos de infección por anisakis. Los más habituales son los descritos como "molestias gástricas". "Hay personas que sufren estas molestias inespecíficas durante dos días y luego se les pasa porque expulsan el parásito", explicó.

El mejor conocimiento del anisakis por parte de los médicos hace que en el momento que acude un paciente con estos síntomas se le pregunte si ha ingerido pescado. Al hacer unos análisis se pide una prueba de inmunoglobulina E y se sabe si el enfermo ha estado en contacto con el parásito.

En la mayoría de los casos, explicó Ferrández, "no hace falta tratamiento porque el paciente lo expulsa", pero sí se recomienda a la persona que no tome pescado crudo o poco cocinado.

No obstante, coincidieron los doctores Clavel y Ferrández, se han dado en algunas ocasiones, de forma extraordinaria, casos más graves en los que el parásito ha producido una obstrucción intestinal o incluso ha atravesado la pared del íleon pasando a la cavidad abdominal.

La localización más frecuente del anisakis es en el estómago o el intestino delgado. Puede detectarse a través de una fibrogastroscopia. A veces, apuntó el doctor Ferrández, la obstrucción se confirma cuando el cirujano abre al paciente, si bien apuntó que se trata de casos extremos .

El doctor ferrández fue más allá y señaló que "para la cantidad de anisakis que hay en el pescado, es escasa la incidencia en humanos".
El parásito está presente en el 36% del pescado de las lonjas de los puertos
El método más eficaz para matar el anisakis es congelarlo 24 horas a 20 grados bajo cero o cocinarlo bien hecho
B.V.M. Zaragoza
La incidencia es alta, pero hay soluciones para paliar sus efectos. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria destacó en un informe realizado en 2005 que el 36% del pescado analizado en las lonjas de los puertos contenía anisakis. No obstante, el informe aportaba soluciones para reducir los riesgos asociados a estos parásitos.

Los profesores del Departamento de Producción Animal y Ciencia de los Alimentos de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, José Antonio Beltrán Gracia y Susana Bayarri Fernández coinciden con este estudio a la hora de afirmar que la presencia de este parásito es mayor en pescados capturados en aguas frías. Según la Agencia de Seguridad Alimentaria, en las piezas pescadas en el mar Cantábrico era del 50% y en el Océano Atlántico del 36%, mientras que es sustancialmente menor en el Mediterráneo (6%).

"No se puede decir que haya especies sin riesgo", dice sin ánimo de alarmar el profesor de Tecnología de los Alimentos, José Antonio Beltrán. Cuanto más grandes son las piezas más riesgo hay de que tengan anisakis, aunque se puede encontrar en la merluza, bacaladilla, bacalao y palometa hasta en boquerones, sardinas y perlas, entre otras especies.

Los peces planos, como el lenguado o el rodaballo, tienen una menor incidencia, y los criados en piscifactorías de agua dulce, como la trucha, no están afectados. Tampoco se ha detectado en cultivados en jaulas en el mar, por su proximidad a las costas. En este último grupo se encontrarían las doradas y lubinas no salvajes.

La presencia del anisakis "no depende de la tienda, ni del importe del pescado", recalca Beltrán. No obstante, matiza, el hecho de que el pescado sea más fresco puede evitar que el parásito haya salido de las vísceras y se haya instalado en la zona de músculo, donde es más difícil detectarlo por su color blanco.

No es difícil ver anisakis en un ejemplar comprado en cualquier tienda. De hecho, HERALDO adquirió, al azar, piezas de tres especies diferentes: palometa, pescadilla de ración y perlas. En estas últimas, la presencia de anisakis era tan evidente (ver fotografía de la página 2), según demostraron los profesores de Veterinaria, que hasta en una de las piezas el parásito estaba en la piel.

Dada la proliferación del parásito, la titular de Nutrición y Bromatología, Susana Bayarri, insiste en que es muy importante que todos los agentes de la cadena tengan en cuenta una serie de medidas para evitar efectos no deseados. Como ejemplo, señalan, que los encargados de la captura no echen vísceras susceptibles de estar contaminadas al mar. En la industria de transformación, si se realizan marinados o ahumados en frío (la temperatura interna del pescado no alcanza los 60 grados) se debe congelar previamente, entre otras cosas.

El consumidor y los restaurantes también pueden evitar los efectos nocivos del anisakis. El más efectivo es la congelación durante al menos 24 horas a una temperatura igual o inferior a los -20 grados. Como muchos congeladores caseros no alcanzan esta temperatura, es conveniente alargar el proceso una semana.

En el caso de que el pescado sea cocinado, si alcanza una temperatura de 70 grados en su parte interna (cocido, asado), la inactivación del parásito está prácticamente asegurada. Si se cocina a la plancha o con microondas, debe quedar bien hecho por dentro.


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