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Huesca

Hallan el cuerpo de un vecino de Binéfar arrollado por un tren en la estación

​El fallecido fue identificado como Quílez Ortíz, cuya casa se encuentra al otro lado de la vía.

Concha Silván. Huesca Actualizada 08/04/2015 a las 20:06
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La Policía Local de Binéfar, ayer por la mañana, tras retirar los restos mortales de las vías. concha silvánConcha Silván

Un hombre de 69 años murió este martes supuestamente arrollado por un tren en la estación de ferrocarril de Binéfar. El hecho se cree que ocurrió de madrugada -aunque no está confirmado-, cuando el fallecido y natural de la localidad, Quílez Ortíz, cruzaba las vías para dirigirse a su casa en el Barrio Estación. El suceso no trascendió hasta casi las ocho de la mañana, cuando el segundo tren de viajeros del día, procedente de Monzón y con destino Lérida -antes había salido otro para Zaragoza-, paró en la estación de Binéfar y alertó del suceso. Por ello, se supone que el maquinista del convoy que supuestamente atropelló a la víctima no se percató del siniestro o, al menos, esa era una de las hipótesis que ayer barajaban los investigadores.

Tanto la Guardia Civil, como la Policía Local de Binéfar y la Judicial de Barbastro se hicieron cargo de custodiar la zona y de las labores de investigación para intentar esclarecer las circunstancias del siniestro, para el que se barajan diversas hipótesis sin que se descarte ninguna posibilidad. Los cuerpos policiales tardaron un buen rato en identificar al fallecido, ya que no llevaba documentación consigo, tan solo un pastillero con una inscripción grabada dio la pista a la Policía Local que lo identificó como Quílez Ortíz, natural de Binéfar y con segunda residencia en la población, concretamente en el Barrio Estación, separado del pueblo por la vía férrea.

Entre otras hipótesis, se especula que la víctima, que padecía cierta sordera, intentaba cruzar las vías por la zona, que suelen utilizar otros vecinos del barrio y él mismo, cuando, por causas que se desconocen, fue alcanzado por un tren de paso, ya que la zona tiene poca iluminación, es solitaria y la estación no tiene personal que la atienda.

El cuerpo, tras ser examinado por el forense, fue levantado por la funcionaria del Juzgado de Monzón sobre las 10.30. Las labores de investigación y rescate apenas interfirieron en la circulación de trenes, que únicamente tuvieron que bajar su velocidad al paso por la estación de Binéfar. El único servicio que se vio afectado fue el de las 7.51 procedente de Monzón que llegó con 17 minutos de retraso a Lérida, ya que el maquinista fue el que dio la alerta al 112 sobre el siniestro, porque a esa hora ya había amanecido y la claridad permitió descubrir el trágico suceso.

El fallecido, con una hija y residente en Vilanova i la Geltrú, era muy conocido en la localidad, así como el resto de su familia -con gran arraigo en Binéfar-, no solo por llamarse Quílez, un nombre nada común y muy local, ya que el día anterior al suceso se celebró una romería a la ermita de este santo, sino porque, aunque ya jubilado, perteneció al cuerpo diplomático durante toda su carrera profesional. A su pueblo le unían muchas cosas, empezando por su familia y amigos, y en los últimos años lo visitaba con asiduidad.

De hecho, el lunes participó en la romería a San Quílez y son muchos los vecinos que hablaron con él, porque era una persona abierta y de simpatía innata. Incluso, por la tarde, cuentan algunos testigos que lo vieron en uno de los tanatorios de la localidad dando el pésame por el fallecimiento de otro vecino. La familia no lo había echado en falta porque tenía su domicilio privado en la casa familiar y hacía vida totalmente independiente.

Con él se acaba una saga de hombres con Quílez como patronímico -con el que también se conoce la casa familiar en Binéfar- que se remonta al siglo XIX, como explicó él mismo en un reportaje que le hizo este diario. Se sentía muy orgulloso de llevar este nombre y se divertía contando anécdotas sobre el mismo, sobre todo cuando en su periplo extranjero no sabían pronunciarlo. La noticia ha causado estupor y consternación porque era una persona muy expansiva y con muchos conocidos en la localidad que ayer comenzaron a visitar el tanatorio donde quedaron depositados los restos mortales.







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