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Ansó | Día del Traje Tradicional, Fiesta de Interés Turístico Nacional

Ansó vuelve a sacar su historia del ropero

Casi un centenar de vecinos lucieron las diversas variantes de la indumentaria típica de la villa para deleite de los visitantes

Patricia Mallada 01/09/2014 a las 06:00
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Una ansotana desfila con un bebé vestido con traje de cristianar ante el numeroso público de la plaza.J. B.

El ropero ansotano bullía de actividad desde la madrugada. El Ayuntamiento ultimaba los detalles técnicos del escenario y la megafonía. Los artesanos desplegaban sus puestos por los rincones de la villa. Los vehículos de los visitantes llenaban el aparcamiento y los arcenes de la carretera. Y los vecinos se disponían a revivir una tradición de 44 años que rememora tiempos no tan pasados. A media mañana, todo estaba listo para celebrar el Día del Traje Tradicional Ansotano, declarado de Interés Turístico Nacional hace tres años, y todo el pueblo se vistió de fiesta.

Eran las 5.45 cuando las mujeres encargadas del ropero –que este año recibían el galardón de agradecimiento del Ayuntamiento por su dedicación a la recuperación y conservación del traje ansotano– comenzaron a vestir a las 90 personas que lucieron la quincena de variantes de la indumentaria tradicional de la villa. El ritmo era frenético: cinco ansotanas vestidas cada media hora. "Llevamos tres semanas preparando cada traje, distribuyéndolos, tomando medidas, organizando la pasarela... Es una tradición que cada vez va a más", explicó Mamen Tresaco.

Una cucharada de migas recibió a los visitantes en la carretera. Y desde las diez se pudieron contemplar las recreaciones de escenas cotidianas y costumbres típicas ansotanas. Todo ello ambientado por las jotas del grupo Santa Cecilia. 

Desde los seis meses

Mientras la plaza Domingo Miral se llenaba de público, los vecinos ataviados con traje típico se prestaban a fotografiarse con los turistas, que inmortalizaban la belleza del pueblo y la originalidad de la indumentaria. Los más requeridos, los bebés con trajes de cristianar, como las gemelas Julia y Jara, de seis meses. "Creo que nunca se habían vestido gemelas", dijo su madre. "Llevo varios años vistiéndome y este año voy de cofradía", señaló Laura Tomás, de 16 años. Toni Romero, de 15, también participa desde pequeño y vestía de calzón. Ambos, preparados desde las 8.30, señalaban los inconvenientes del calor y el peso de las prendas. 

Vestida con traje de fiesta de moza subió al escenario la presentadora, la ansotana Mª Jesús Fernández, que había desfilado otros años y este año aceptó el reto de introducir los trajes. "Es un orgullo", manifestó antes del acto, que se inició con la entrega del reconocimiento por parte del primer edil, Félix Ipas, con su traje de alcalde, a Josefina Mendiara, en representación de las mujeres del ropero. "Todo el año mantienen las prendas que solo manos expertas saben conservar", afirmó Ipas, mientras la homenajeada pidió colaboración a las nuevas generaciones para que su labor tenga continuidad.

Después, el alcalde, que estimó en 3.000 los asistentes a la jornada, subió al balcón del Ayuntamiento para tomar la palabra acompañado de las autoridades invitadas: los directores generales de Turismo y Cultura de la DGA, Elena Allué y Humberto Vadillo, respectivamente; la diputada Blanca Puyuelo; el vicepresidente de la DPH, Miguel Gracia, con otros diputados provinciales; así como el alcalde de Fraga, por ser en esta edición el traje invitado el de la faldeta. Allué reconoció al pueblo "haber sabido preservar la esencia de lo que hoy es Ansó, sus raíces y sus costumbres". Y Vadillo subrayó que "turismo y cultura están muy unidos, algo que hay que potenciar".

En el escenario y en los balcones

Tras los discursos, el escenario y los balcones del Ayuntamiento se llenaron de instantáneas de la historia local, al aparecer los diferentes trajes de la indumentaria tradicional en función de la edad y de los actos sociales y religiosos. Una vestimenta cuyo origen se remonta al medievo y confeccionada en telas autóctonas como la lana y el lino. El desfile comenzó con los más pequeños. Así, al vistoso traje de cristianar le siguió el de periquillo o confirmación, con su gorro en punta, y los trajes de saigüelo colorao y calzón. Desfiló a continuación el traje de fiesta de mujer, con basquiña verde plisada y el peinado de churros rojos para las jóvenes y con pañuelo para las más mayores. También se vieron los trajes de trabajo de hombres y mujeres, aunque los que más admiración despertaron fueron los de saigüelo, los de novios de iglesia (el de la novia pesa 40 kilos), los de padrinos y los de novios de calle. Para terminar, salieron los trajes de cofradía y cerró el desfile el traje del alcalde, portado precisamente por quien ostenta el cargo.

Los vecinos recordaban a sus mayores vistiendo estas prendas hace tan solo unas décadas, mientras los foráneos se admiraban de la riqueza y espectacularidad de los trajes, incluso los de faena. "Debían de ser todos muy ricos", aventuraba un visitante de Londres que veranea en la villa francesa hermanada con Ansó y presenciaba el desfile por primera vez.

Un grupo de niños y jóvenes ansotanos amenizó el desfile con dos actuaciones de baile, en las que interpretaron el ‘Bolero de Castellote’ y, como colofón, la ‘Jota de Ansó’. Después, la comitiva se dirigió a la iglesia, donde se celebró una misa cantada por la Coral Ansotana. La jornada terminó con una comida para los invitados y la actuación folclórica de Santa Cecilia. 








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