Qué mejor que un chocolate caliente con magdalenas para celebrar el dulce sabor de boca que ha dejado la desaparición de la vía férrea a su paso por el casco urbano de Huesca. Unos 500 vecinos de los barrios de la Encarnación, San José y Santiago, principalmente, se reunieron ayer tarde en el solar de Textil Bretón para festejar el final de 30 años de lucha, con la música del corro de Bailes de San Juan de Plan.
La guinda la puso el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, quien participó en la fiesta junto con varios miembros del PSOE, con el alcalde Fernando Elboj a la cabeza, dando así el pistoletazo de salida a la precampaña electoral como cabeza de lista al Congreso por Huesca. Aunque cabe recordar que también es vecino de San José, uno de los barrios por los que pasa la vía.
Y es que, después de las quejas vecinales manifestadas durante las últimas semanas debido a que los muros y vallas del corredor aún siguen separando al barrio de la Encarnación del resto de la ciudad, Morlán anunció que todos estos elementos de la vía quedarán desmantelados en marzo.
Así, explicó que el 24 de enero está previsto acometer los trabajos para retirar definitivamente los pasos a nivel. Entonces comenzarán las labores de limpieza del corredor, que durarán un mes aproximadamente, para convertirlo provisionalmente en un camino peatonal, para lo cual se recubrirá con una hidro-siembra. Paralelamente, se empezarán a desmontar las vallas y se derribarán los muros que protegen la vía.
Morlán aseguró sentirse "muy satisfecho" por haber contribuido desde su puesto en Fomento a que los trenes ya no pasen por el casco urbano de Huesca sino por la variante inaugurada el pasado mes de diciembre, "porque yo soy uno de esos oscenses que reivindicaba desde hace treinta años darle una solución a la vía".
El acto fue organizado por el Ayuntamiento de Huesca, dentro del programa de San Vicente. El alcalde Fernando Elboj explicó que tras despedir al último Canfranero el 29 de noviembre, era "lógico" intentar reunir en una fiesta simbólica a los vecinos de la Encarnación, San José y Santiago, "porque son los que más han padecido directamente la vía". Además, quiso lanzar un mensaje de tranquilidad "porque se va a quitar absolutamente todo, lo que ocurre es que la empresa está actuando por partes".
Con todo, los principales protagonistas fueron los vecinos de los barrios que durante décadas han tenido que sufrir a diario las molestias de los pasos a nivel de la calle de San Jorge y de la avenida de Martínez de Velasco. Es el caso, por ejemplo, de Adoración Escartín, que lleva viviendo 35 años en el barrio de la Encarnación y que ayer recordaba que "cuando íbamos a las cinco al colegio a recoger a los hijos, siempre pasaba el tren y era un peligro porque algunos niños ponían la oreja en los raíles para ver cuándo llegaba", recordó.
Conchita Arizón también está encantada de que haya desaparecido por fin la vía. "He trabajado 24 años en el Hospital San Jorge y si llegabas al paso a nivel justo cuando pasaba el tren a las 7 y media de la mañana, ya tenías que fichar tarde". A su juicio, era un riesgo enorme "y de hecho hubo varios atropellos mortales".
Para María Luz Boned, "tendría que haberse quitado muchos años antes". Similar fue la opinión de Julián Carrasquer, quien aún recuerda que "cuando mis hijos eran pequeños, cada vez que pasaba el tren se movía toda la casa y se despertaban". Ahora que se va a desmantelar la vía, cree que además de un corredor para caminar, "deberían hacer un carril bici que rodeara toda la ciudad".
Ausencia de la Encarnación
María Pilar Lapieza, presidenta de San José, se mostró feliz por la gran participación vecinal en la fiesta pese al frío y la niebla. "Han sido muchos años de reivindicación de todos los barrios pero sobre todo de la Encarnación, que ha sido el que más ha luchado por que llegara este día". Mientras, el presidente de Santiago, José María Solanes, también consideró la fiesta un éxito "aunque se ha empañado un poco por la falta de representación de algún barrio", en referencia a la ausencia del presidente de la Encarnación, Enrique López, quien en las últimas semanas no ha ocultado cierto resquemor por el escaso protagonismo que se le ha dado al esfuerzo realizado por su barrio.