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Huesca provincia

Ya se puede circular hacia Jaca por un carril habilitado en Monrepós

La zona afectada por el deslizamiento sigue cortada al tráfico. Unas 300 toneladas de rocas cayeron a la vía este domingo.

I. G. M. Huesca Actualizada 21/03/2016 a las 19:42
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Las rocas cortaron los dos carriles de la A-23 en dirección a Francia, poco antes del túnel de Arguís.


La subdelegación del Gobierno en Huesca ha activado el plan de emergencias ante situaciones extraordinarias tras el deslizamiento de rocas de este domingo en una ladera en el puerto de Monrepós.

El desprendimiento obligó a cortar la autovía A-23 en el puerto, en el término de Nueno, en dirección Francia. El derrumbe, de dimensiones considerables, atrapó a dos vehículos que circulaban hacia Jaca.  Uno de ellos fue alcanzado por las rocas y su conductor resultó herido leve. El otro vehículo llegó al lugar justo después del deslizamiento y no resultó afectado.

Así lo ha explicado la subdelegada del Gobierno en Huesca, María Teresa Lacruz.

Este lunes a las 16.00, una hora más tarde de lo previsto debido a una granizada, se ha recuperado la circulación en sentido Francia. Aunque los carriles afectados por el deslizamiento siguen cerrados, se ha habilitado uno de los dos que hay hacia Huesca para circular en sentido contrario, recuperando así la bidireccionalidad de la vía. 

Esta solución temporal afectará a tres kilómetros, desde el 375 al 378, mientras duren los trabajos de limpieza en la zona afectada, que podrían tardar dos días.

Se calcula que unas 300 toneladas de roca han podido caer sobre la calzada, ocupando una extensión de unos cinco o seis metros.

Este lunes por la mañana, sobre las 9.00, hubo un nuevo deslizamiento de pequeñas dimensiones.

Desde la subdelegación del Gobierno han informado de que el tráfico en los carriles ocupados por las rocas estará cerrado hasta que se limpie la zona y se garantice la seguridad. Para ello se va a revisar la ladera afectada, así como las adyacentes. 

Antes del túnel


El suceso se produjo a las 20.45 en el kilómetro 377, poco antes de la entrada al primero de los túneles que hay en este sentido de la circulación y provocó retenciones. El tramo en dirección Huesca no resultó afectado.

La avalancha de piedras invadió toda la calzada. La Guardia Civil de Tráfico acordonó de inmediato la zona en previsión de nuevos desprendimientos y el paso de coches hacia el norte quedó cortado.
Unos kilómetros antes, en la rotonda de Nueno-Arascués, se paraba a los conductores para indicarles que la carretera estaba impracticable y que debían dar la vuelta y desviarse por la A-132, por Ayerbe y el puerto de Santa Bárbara para salvar el obstáculo. En los paneles de la autovía de Zaragoza también se avisaba de la situación.

Personal de Carreteras se desplazó hasta el lugar con la intención de limpiar el derrumbe, pero comprobó que era complicado actuar sin luz. En un primer momento se planteó llevar una quitanieves y maquinaria pesada para poder mover las rocas y despejar algo el paso. Se vio que no era posible. 

El Servicio de Protección Civil de la Comarca de la Hoya ofreció apoyo a Obras Públicas. Incluso se prestó a llevar focos para ayudar en la labores de limpieza, pero se acordó esperar a hoy por la mañana para actuar con la luz del día, una vez que la situación quedó controlada.

También se barajó abrir la calzada que estaba libre al doble sentido de la circulación, es decir un carril hacia Huesca y otro en dirección Jaca. Finalmente, se decidió mantener el desvío por la A-132. La situación contrarió a muchos conductores. En el restaurante Monrepós, junto a la A-23 en Nueno, una familia que volvía de Valencia hacia Sabiñánigo se lamentaba del rodeo que debía dar para llegar a casa, que multiplicaba por dos el tiempo del recorrido desde ese punto.

Las lluvias

La causa de este desprendimiento, con rocas de gran tamaño, podría ser la abundante lluvia caída en la zona. El alcalde de Nueno, Guillermo Palacín, comentó que el sábado se registraron más de 30 litros. El agua acumulada podría haber horadado la ladera y provocar la caída de las piedras.

Desde el primer momento, los conductores empezaron a avisar del desprendimiento a través de teléfonos móviles y redes sociales. Algunos alertaban de lo ocurrido y otros se quejaban de la falta de previsión de los responsables de la carretera para impedir que esto sucediera. 

El suceso coincide con un momento delicado para la circulación siempre intensa de esta autovía, las vacaciones de Semana Santa. En estos días las comarcas de Jacetania y el Alto Gállego, a las que se accede por esta carretera, esperan la llegada de miles de turistas. De hecho, se prevé una ocupación histórica porque las tres estaciones invernales de estos valles están abiertas y en inmejorables condiciones para el esquí. 







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