Gobierno y Generalitat advierten de que ninguna razón parará el trasvase | Heraldo.es Gobierno y Generalitat advierten de que  ninguna razón  parará el trasvase | Heraldo.es Viernes, 12 de Marzo de 2010 - Actualizado a las: 21:52 hs.

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Gobierno y Generalitat advierten de que "ninguna razón" parará el trasvase
A pesar del aumento de reservas, justifican que "una vez iniciado el proceso" no tiene sentido "detenerlo"
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Firma del convenio. ENRIQUE CIDONCHA
JESÚS MORALES. Madrid

Ni el deshielo, ni las lluvias, ni nada. El Gobierno central no tiene intención de paralizar o retrasar las obras necesarias para el trasvase del Ebro ya que "una vez iniciado el proceso, no creemos que haya ninguna razón para pararlo". Esta decisión se ha hecho pública una vez que empieza a haber indicios claros de que la urgencia que el Gobierno central está imprimiendo a todas sus decisiones relativas al trasvase del Ebro no corresponde con la realidad actual de la cuenca receptora.

A la gravedad de la propia declaración de principios realizada ayer hay que sumar que el secretario de Estado de Agua y Medio Rural, Josep Puxeu, delegó el anuncio de esta postura pública en el consejero de Medio Ambiente catalán, el teóricamente ecologista de ICV Francesc Baltasar. En cuanto a la ministra, Elena Espinosa, aunque sí dio la cara ante los fotógrafos, ya que era ella quien legalmente debía firmar el convenio necesario para trasvasar agua del Ebro a Barcelona, evitó pronunciarse públicamente delegando en el secretario de Estado las explicaciones.

El convenio firmado ayer es, de acuerdo con el decreto, el paso previo necesario para iniciar la construcción de la tubería del trasvase. Según informó ayer Puxeu, de acuerdo con las condiciones pactadas bilateralmente entre el Gobierno central y Cataluña, "la infraestructura quedará en manos de la Generalitat". Lo que al menos sí decidirá el Estado es la adjudicación de la obra, aunque lo hará de acuerdo con la Administración catalana, con la que ayer ya mantuvo una reunión dentro de una recién creada comisión mixta de seguimiento.

La Generalitat dirige y expropia

 
Por si no hubiese suficientes aspectos poco regulares en este proceso, ayer confirmaron otro más: las expropiaciones necesarias para la tubería del trasvase las decidirá y tramitará también la Generalitat. Esta administración asumirá además la dirección de la obra y la gestión de la tubería una vez de que haya finalizado el primer trasvase.

En cuanto a las expropiaciones, inicialmente el Gobierno central argumentó que no había ningún tramo por el que tuviese que ir la tubería que no fuese ya de dominio público, de ahí que justificasen que no era necesario la declaración de impacto ambiental. Ahora parece que ya no es así y sí será necesario expropiar algunos terrenos a propietarios privados.

Otro de los aspectos que ayer se indicaron es que se ha acordado que se fije posteriormente alguna "medida física" que garantice que no se llevará más agua del Ebro a Barcelona hasta que no haya un nuevo acuerdo del Consejo de Ministros. Esta medida física parece que no será en ningún caso desmontar la tubería, sino que se busca alguna fórmula sin coste para un posterior trasvase pero que sí garantice que, mientras no se vuelva a aprobar, no pasa más agua. El cómo lo decidirá una subcomisión.

Según explicaron ayer, los pasos legalmente dados hasta ahora facultan para instalar la tubería que garantizará permanentemente a Barcelona el acceso al agua del Ebro. Sin embargo, aunque la infraestructura se quedará ya para posibles futuros usos, el decreto actualmente en vigor sólo servirá para este primer trasvase. Si Cataluña vuelve a pedir agua del Ebro, el Gobierno central tendrá que volver a aprobar otro decreto para dársela.

Se ha buscado así el mismo sistema que ya tiene Levante con el trasvase del Júcar al Segura. Igual que en el caso del Ebro a las cuencas internas de Cataluña, el Gobierno central primero hizo la conexión del Tajo con el Segura y cada vez que quiere trasvasar agua "puntualmente" aprueba un decreto.

Elemento "de seguridad"


Por otra parte, el convenio de ayer fija también la bidireccionalidad de la tubería, aspecto con el que buscan calmar las críticas en Tarragona. Según indicó Puxeu, esta función reversible de la tubería "resolverá los elementos de seguridad de todas las cuencas internas de Cataluña con el Camp de Tarragona". Por último, el consejero catalán señaló que se sigue manteniendo la previsión de que entre octubre y noviembre Barcelona pueda recibir agua del Ebro.

Baltasar dice que la mejora de los embalses de Barcelona solo ofrece agua para un mes
La Generalitat asegura que de octubre a mayo hay que trasvasar 4 hm3 mensuales para evitar restricciones, pero a la vez sostiene que los 30 hm3 que han ganado los pantanos apenas mejoran la situación
I. ARISTU. Zaragoza
El consejero catalán de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, aseguró ayer que la recuperación que están experimentando los embalses que abastecen a la región metropolitana de Barcelona solo garantiza el suministro durante otros 30 días. "Está muy bien, pero solo nos permite decir que podemos retrasar un mes la declaración de emergencia -afirmó Baltasar-. Es evidente que se mantiene una necesidad muy importante, ya que la desaladora (de El Prat) entrará en servicio en mayo y los recursos de agua se quedarían entre octubre y noviembre".

El titular de Medio Ambiente de la Generalitat se reafirmó así en la postura defendida por el tripartito desde que se destapó el proyecto de trasvase del Ebro a Barcelona. El Ejecutivo catalán ha repetido una y otra vez que a partir de octubre, y hasta el mes de mayo, hará falta transferir unos 4 hectómetros cúbicos (hm3) mensuales para evitar posibles restricciones de agua en la región metropolitana.

Esto supone que en total se trasvasarán unos 32 hm3, una cantidad prácticamente idéntica a la que han ganado los embalses del sistema Ter-Llobregat desde el pasado 1 de abril. Sin embargo, cuando a la Generalitat se le pregunta por las consecuencias de ese incremento de reservas, sus responsables sostienen que la situación apenas ha mejorado.

Así ocurrió el pasado 25 de abril tras la reunión en Zaragoza con los regantes de la Federación del Ebro y así volvió a suceder ayer. El consejero Baltasar hizo estas declaraciones en presencia del secretario de Estado de Agua y Medio Rural, Josep Puxeu, lo que significa que el Gobierno central o da por bueno esos razonamientos o no se atreve a contradecirlos a pesar de que atentan contra la lógica matemática.

Contra la lógica matemática

El real decreto-ley aprobado por el Consejo de Ministros para autorizar el trasvase a Barcelona reconoce, en su exposición de motivos, que el déficit hidráulico que amenaza con provocar restricciones en la capital catalana y su entorno no llegará hasta el mes de octubre. A partir de esa fecha, el balance negativo entre lo que gaste y lo que reciba la región metropolitana será de 3,9 hm3 mensuales hasta que se inaugure la desaladora de El Prat -que aportará 5 hm3-.

Sin embargo, el propio decreto también deja claro que esas cifras corresponden al supuesto de que los registros de precipitaciones se mantengan en valores "prácticamente inexistentes", algo que no está sucediendo y que por tanto echa por tierra los argumentos del Gobierno y de la Generalitat.

Desde el 1 de abril, los pantanos de La Baells, Sau, Susqueda, La Baells, La Llosa del Cavall y Sant Ponç han pasado de estar al 20,4% de su capacidad conjunta con 125 hm3 a situarse por encima del 25% con 155 hm3. Ese aumento de 30 hectómetros permite afrontar más de siete veces de déficit, lo que retrasa la fase de posibles cortes de agua en Barcelona al menos hasta marzo o abril del año que viene. Además, los pantanos del sistema Ter-Llobregat siguen en una tendencia al alza que se podría acentuar durante un mes tradicional lluvioso como mayo.

Esto significa que el trasvase del Ebro a Barcelona o bien servirá para evitar posibles cortes de agua durante apenas dos meses o, directamente, será innecesario porque con el agua almacenada en los embalses será suficiente para abastecer a la región. Por eso resulta llamativa -y sobre todo da que pensar- la insistencia del Gobierno y, sobre todo, de la Generalitat, en gastar más de 180 millones para un proyecto que además tiene alternativas.

Los aproximadamente 30 hm3 que se pretenden trasvasar desde el Delta -el decreto autoriza hasta 50, pero por la tubería no caben más de 121 y Tarragona consume 90- podrían obtenerse de la desalación de caudales procedentes de acuíferos y de la reutilización de aguas ya depuradas.

El catedrático de Ecología de la Universidad de Barcelona Narcís Prat ha pedido sin éxito que las obras se pospongan un mes para ver cómo evoluciona la situación.


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