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Foz-Calanda

Foz-Calanda: el imperio de los sabores y el arte de hacerlos brillar

Mermeladas El Ababol y Miel Peñas Blancas son dos esfuerzos de emprendedores locales en Foz-Calanda, municipio que lleva a la literalidad su afán de dulcificar el día a día con energía.

Más imágenes de Foz-Calanda en 'Aragón, pueblo a pueblo'

La madre de Eleuterio Blasco y y su hijo quedaron inmortalizados en Foz-Calanda por obra y gracia del primero, que donó a su pueblo natal una escultura inspirada en la mujer que le trajo al mundo, mujer que al convertirse en su madre le otorgó la posibilidad de ser artista. La pequeña localidad del Bajo Aragón es rica en historias y privilegiada en sabores. El impulso de dos parejas de emprendedores ha hecho posible que la producción aragonesa de miel y la mermelada tenga en la localidad a un referente de primer orden.

Mari Carmen Sancho y Daniel Gimeno son los dueños de Miel Peñas Blancas. Ella lleva 28 años en el municipio y se ha ganado la ciudadanía focina por aclamación;_su esposo es del pueblo. "Tuvimos granja de conejos –recuerda Daniel– y probamos con la apicultura hace veinte años. Llevamos las dos cosas una década y luego hubo que elegir; nos quedamos con las abejas. Mi tío me había enseñado el negocio".

 

 

 

En Peñas Blancas se trabajan cuatro variedades: romero, tomillo, mil flores (de plantas aromáticas) y azahar, perfumada por la zona de la naranja en la costa. Las colmenas se mueven allá donde sea menester. "La ventaja de emprender aquí con la miel –puntualiza Daniel– es que no te limita el hecho de estar en un pueblo pequeño, porque las explotaciones son trashumantes; además, casi todo el mundo cuenta con instalaciones familiares en desuso que pueden reciclarse con poca inversión".

Mari Carmen cree que hay dos tipos de consumidor de miel. "Está el que la usa cuando le falta la salud y el que se ha acostumbrado a emplearla porque mira más lo que consume y es exigente con lo que come. Un gran chef como Carmelo Bosque usó nuestra miel para una magnífica receta de bacalao, y se sirvió Peñas Blancas en una recepción oficial de la Moncloa, con embajadores de diversos puntos del mundo".

Daniel y Mari Carmen están al quite todo el año. "Cada floración –explica Daniel– tiene épocas distintas: el romero va de febrero a mayo, el tomillo de abril a junio… empezamos en zonas bajas y vamos subiendo, hasta que a finales de verano bajamos las colmenas a la costa".

Peñas Blancas produce unos 30.000 kilos a año, comercializados en envases de kilo, medio kilo y 280 gramos. Con su vecina de la mermelada han hecho equipo. "Tenemos el mismo criterio –aclara Mari Carmen– a la hora de buscar la calidad y lo natural; nos hemos pasado clientes, y nos llevamos muy bien".

¡Viva la mermelada!

El impulso emprendedor de Manuela Lisbona, secundado por su marido José Manuel Martínez, vino de un acicate circense. Hasta entonces se dedicaban los dos a la ganadería ovina; José Manuel sigue en ello sin dejar de estar implicado en el quehacer de su esposa. "Teníamos un festival de circo; en la primera edición, hará unos ocho años, el organizador me pidió que llevara algo a la venta para que los visitantes disfrutaran de un producto del pueblo. Saqué mermelada de melocotón casera: en esta tierra era elección obvia –ríe- y la vendí toda".

Al año siguiente, Manuela probó con cuatro sabores nuevos y también se agotó toda. "Al tercer año la gente venía buscando mi puesto; le comenté a mi marido que igual había que montar un negocio... y nos lanzamos".

A día de hoy, Manuela ha ampliado su carta de variedades en mermeladas (la de cerveza es una locura) y confituras (también hay chutneys para salsas) hasta las setenta y dos referencias. La última, especial para estas navidades, es un capricho de borraja con chocolate blanco y avellanas. "La idea vino de un bloguero de Zaragoza y su página ‘Las borrajas del copón’. En verano lanzó el reto con una foto; le escribí diciendo que la mezcla tenía que estar de vicio, me respondió con un ‘a que no hay narices’... y en octubre le mandé una foto de la etiqueta; no se lo podía creer. ‘A mí no me retes’, le dije. La presenté hace nada en La Alacena de Aragón en Zaragoza: fue un éxito, la están pidiendo mucho".

Manuela piensa, prueba, mezcla, pule… y atina. "Todo no sale, pero hasta ahora no hemos fallado con las apuestas. La cosa es hacerlo todo con mucho cariño, y usar el mejor género. Por ejemplo, en este capricho de ahora empleo borraja aragonesa, quitándole todos los hilos; echo el azúcar, uso chocolate blanco artesano ‘Isabel’ de Alcorisa y avellana en el fondo. Llevamos un rigor máximo en el tema sanitario, hay muchas variedades sin azúcar ni lactosa y la mayoría son sin gluten. Usamos productos de temporada: cuando se acaba uno hay que esperar por esa mermelada hasta el siguiente año".

La estrella actual de El Ababol es la cajita ‘A qué sabe Aragón’, que contiene una mermelada de borraja, vainilla y limón por Zaragoza, otra de tomate rosa y albahaca por Huesca y otra de cebolla con trufa negra por Teruel. Manuela se despide con eslogan. "Me parece un regalazo de Navidad. Pensadlo".

Margarita Nuez, la modista de la Reina Sofía

Esta focina es mucho más que lo que reza el titular, pero indudablemente ha gozado de un gran tirón mediático desde que en 1985 comenzara a contar con la Reina Sofía como clienta. Aunque solamente vivió dos años en el pueblo, mantiene una casa en su hogar del Bajo Aragón y la visita en vacaciones. Margarita Nuez hizo su vida en Barcelona; comenzó a trabajar en moda infantil en 1964 con sus hermanas, instaladas desde hacía tiempo en la capital catalana. En 1967 decidió independizarse y abrir su propio taller de costura en Barcelona. Seis años después se lanzaría a una nueva inauguración con la apertura de su primera boutique en la calle Ciutat de Balaguer. El primer desfile individual de una colección firmada por Margarita Nuez llegaría en 1976, en el hotel Princesa Sofía (no deja de ser curiosa la coincidencia) de la Ciudad Condal. España le concedió la Encomienda de Isabel la Católica en el año 2008, otorgada por el entonces Rey de España, Juan Carlos I.

 

LOS IMPRESCINDIBLES

El Frutos Festival

Este festival de circo echó el telón hace ahora un año, después de un lustro largo de actividad de Foz-Calanda que dejó huella múltiple, tanto en el espíritu de sus habitantes como en los coloreados muros de diversos puntos del pueblo.   

Mas del Moreno

En este yacimiento se ha descubierto un complejo alfarero con seis hornos de cerámica de los siglos II y I antes de Cristo; se trata de uno de los alfares más importantes que se conocen en la Península Ibérica de estas épocas.

Eleuterio Blasco

El magnífico escultor, pintor y dibujante de Foz-Calanda nació en 1907 y murió en Alcañiz en 1993. En su juventud también fue vendedor ambulante y cantante de orquesta. Expuso por toda Europa y buena parte de América.

-Ir al especial 'Aragón, pueblo a pueblo'.

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