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Sequía

La escasez de agua en la laguna acorta la estancia de las grullas en Gallocanta

El 1 de diciembre se contabilizaron unos 1.000 ejemplares, por los 32.000 de 2016

Aspecto actual de la laguna de GallocantaMacipe

Las pequeñas manchas blancas dejadas por la nieve que cayó el pasado viernes y que salpican la planicie en la que se asienta la laguna de Gallocanta son el único vestigio de agua que se ve a simple vista. Algo que afecta de forma directa al comportamiento del animal estrella de esta zona: la grulla.

Durante el último censo, llevado a cabo durante el pasado 1 de diciembre, se contabilizaron cerca de un millar de ejemplares a lo largo de sus más de 14 kilómetros de superficie, muy lejos de los 32.000 que coincidieron el mismo día de 2016. En la penúltima semana del mes de noviembre, el recuento no llegaba a las 500 animales.

Esto no quiere decir que hasta Gallocanta casi no lleguen grullas, sino que su estancia se reduce considerablemente. "Las que bajan están entre uno y dos días y se van hacia otros puntos del sur, como Extremadura, para ver si encuentran mejores condiciones. Si lloviera un poco, las que faltan por venir estarían más tiempo", explica desde su experiencia Mª Carmen Tornos, del Centro de Interpretación de este espacio natural.

Que la laguna esté completamente seca tampoco es algo fuera de lo común, pero sí el periodo durante el que se está prolongando esta situación: ocho meses. "No es normal que a estas alturas esté seca, es algo muy excepcional", puntualiza Tornos.

Desde la Confederación Hidrográfica del Ebro subrayan que la laguna actúa como un indicador de las etapas secas que vive el entorno. De hecho, este organismo indica que la situación actual solo es comparable con los periodos que se dieron entre 1984 y 1986 y entre 1999 y 2002. En Gallocanta y sus alrededores nadie recuerda que la falta de agua se haya prolongado durante tanto tiempo.

Para Diego Bayona, de la Asociación Amigos de Gallocanta, es importante considerar que "la laguna necesita de los procesos de llenado y sequía". "Si no se desecase también habría un problema", apunta. En este sentido, detalla que "hay plantas que están adaptadas a esos procesos, y si no se dieran, tampoco sería positivo". De igual forma, asume que "las épocas de sequía más largas provocan que las grullas que llegan pasen muy poco tiempo".

Asimismo, se muestra confiado en que "llover, lloverá, y cuando lo haga, la laguna enseguida cogerá la lámina necesaria para que haya miles de grullas". De esta forma, destaca que "la gente puede seguir viniendo, porque las va a seguir encontrando aquí".

Problemas para el turismo

Aunque desde esta semana el alquiler de los llamados escondites fotográficos está ya disponible, desde la Asociación Amigos de Gallocanta se critica que no se haya hecho con anterioridad. "El no poder hacer las reservas por desconocerse si habrá personal contratado para que puedan utilizarse ha provocado la anulación de reservas por parte de turoperadores extranjeros", incide Bayona. Así, denuncia que esto se traducirá en la pérdida de "miles de euros" para los alojamientos turísticos de la zona en su temporada alta.

La propuesta de esta entidad pasa porque el Gobierno de Aragón dote de mayor estabilidad a los puestos de trabajo de los que depende el alquiler de estos puntos, dando una mayor previsión y asegurando con más tiempo cuándo se dará la apertura de los escondites. "La situación ideal es que el personal de vigilancia y del centro de interpretación estuvieran todo el año, pero si solo pueden ser unos meses, que estos se sepan con antelación para que todo el mundo pueda planificarse: trabajadores y turistas", señala.

Los embalses, al 42,6%

Los embalses de la cuenca del Ebro, que ya tendrían que haber empezado a recuperarse y a almacenar agua para la próxima campaña de riegos, siguen en niveles mínimos por la falta de precipitaciones. El último parte semanal de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) revela que están al 42,6% de su capacidad, más de 20 puntos por debajo del promedio de los últimos cinco años (63,7%). Los 3.252 hectómetros cúbicos almacenados actualmente arrebatan el ‘récord’ a los 4.178 de 2012, que hasta ahora marcaban el mínimo por estas fechas. El dato tampoco es positivo si se compara con el de 2016, momento en el que estaban al 59% (4.502 hectómetros cúbicos).

Especialmente significativos son casos como el del embalse de La Tranquera, que no pasa del 22% de su capacidad, o el de El Val, que se queda al 48,4%. El de Las Torcas, al 9,4%, y el de Mediano, al 21% también sirven como ejemplos. Estos datos, no obstante, podrían variar en las próximas semanas, ya que al inicio lluvioso de diciembre habrá que sumar las precipitaciones que, de acuerdo con la Agencia Estatal de Meteorología, se registrarán en varios puntos de la Comunidad a partir de este domingo.





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