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Ambel

Ambel: una villa jalonada de comendadores y santas reliquias

La iglesia de San Miguel y el palacio sanjuanista de Ambel son un conjunto fundamental en el patrimonio histórico de la comarca del Campo de Borja, con la huella de los Monserrat muy presente.

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Tiene Ambel su cuota devota y bagaje legendario en cantidades razonablemente repartidas, con más peso del primer segmento y especial significación del segundo en la memoria oral. Esta antigua villa templaria, después sanjuanista y hospitalaria (por la Orden de los Caballeros de Malta) mantiene desde siempre un halo único, sustentado en su patrimonio religioso y arquitectura señorial. La iglesia parroquial de San Miguel ha sido objeto en los últimos años de un rescate interior centrado en los muros y sus vestigios pictóricos, con un éxito considerable que espera nuevos esfuerzos futuros. El pueblo mantiene además una tradición olivarera considerable, que ha dado fama a su aceite, y también es pródigo en encinares.

Manuel Gracia es el presidente del Centro de Estudios Borjanos, y un estudioso dedicado de la historia de Ambel. Además, fue corresponsal de HERALDO en la zona durante más de dos décadas. A tenor de sus palabras, está claro que siente debilidad por el peso específico de la iglesia de San Miguel y su valor histórico en la zona. "La de San Miguel es una iglesia muy importante en esta tierra, reconocida como Bien de Interés Cultural. Tiene origen medieval y fue destruida en el siglo XIV durante la guerra de los Pedros, pasando por varias restauraciones. En la acometida en los últimos años han aparecido pinturas murales de trazo geométrico, que se están rescatando gracias a los aportes de la DPZ, el Obispado de Tarazona y el Ayuntamiento local. En las ménsulas de las nervaduras, además, se han encontrado y remozado escudos de comendadores de la Orden de Malta, a la que perteneció el municipio hasta el siglo XIX".

 

 

En materia de retablos, la parroquia de Ambel también está bien surtida. "Se cuenta –dice Manuel– con una importante colección de pinturas góticas, entre las que destaca sobremanera el retablo de Santa Lucía. También está el de la Macarena, el de la Crucifixión... hay varios. Por supuesto, dentro del conjunto de la iglesia hay que destacar la capilla funeraria que mandó edificar el comendador don Pedro de Monserrat, defensor de Rodas. Hubo varios hermanos de esa familia en el cargo. Ahí figura su escudo, con un monte serrado como icono descriptivo".

La cabeza de Melchor

Manuel revela uno de los alicientes más chocantes para el visitante de la iglesia, una visión no apta para todas las sensibilidades. "En un ventanuco de la capilla, cuyo interior se cubre con una portezuela cerrada bajo llave, se guarda momificada la cabeza del comendador don Melchor de Monserrat, que murió decapitado defendiendo el fuerte de San Telmo en la isla de Malta. El cuerpo está enterrado en la catedral de La Valetta, capital de la nación maltesa. Al parecer, los turcos pusieron su cabeza en una pica, pero fue rescatada y enviada a Ambel por sus correligionarios de la Orden. Curiosamente, es posible que Melchor de Monserrat no llegara a poner los pies en Ambel, a diferencia de sus hermanos, que pasaron aquí buena parte de sus vidas".

Las Santas Reliquias conservadas en la iglesia tienen una significación tan grande para el pueblo que son las patronas oficiales de los ambeleros. Se hallaron en el siglo XVII, en el interior de una preciosa arqueta de marfil, y proceden de Tierra Santa. "En el pueblo se les tiene una devoción muy grande –apunta Manuel– desde prácticamente el momento de su hallazgo, hecho que no se debe solamente a su significación histórica o valor mensurable; el pueblo pasaba una gran sequía y se encomendó a estas reliquias para pedir lluvia, solicitud que fue satisfecha. Así, cada 29 de agosto se celebran sus fiestas. Se trata sin duda de una de las colecciones de reliquias más importantes de Aragón".

Un retablo con pistas

Con el mentado retablo de Santa Lucía hay un dato muy curioso, que Manuel Gracia revela con todo lujo de detalles. "La obra se atribuye al llamado maestro de Ambel, Juan Fernández Rodríguez. La efigie elegida es muy posiblemente de una persona allegada al maestro, y tiene un rasgo característico; sufre la enfermedad del bocio, hecho que lo que ha permitido identificar y fechar otras obras del maestro, siguiendo la evolución del bocio de la modelo".

La mezcla ambelera de la devoción religiosa y la leyenda cristaliza de manera perfecta en la historia del dragón de Ambel. A dos kilómetros de la villa hay una zona de rocas llamada Las Piedras del Dragón. Dice el mito que un dragón asolaba allí a los caminantes, y el pueblo imploró ayuda a San Sebastián. El santo bajó con su caballo alado y mató al dragón tras una lucha titánica;_las huellas de ambos animales mitológicos quedaron grabadas en la rocas.

El palacio a los ojos de Chris Gerrard y Alejandra Gutiérrez

El británico Christopher Gerrard y la zaragozana Alejandra Gutiérrez llevan tres décadas trabajando en arqueología y análisis del patrimonio histórico en la zona, con especial énfasis en Ambel, donde han echado raíces... aunque comparten su escenario laboral con la universidad inglesa de Durham. Tienen diversos proyectos en la zona, y el palacio sanjuanista de Ambel siempre ha sido de importancia capital para ellos. "La iglesia de San Miguel y el palacio adjunto eran una unidad –explica Alejandra– y era responsabilidad del comendador de turno mantener la iglesia en condiciones. Cuando llegó la desamortización de Mendizábal, la iglesia se separó del edificio, cuyo vestigio más antiguo es el torreón islámico, al que se adosa el palacio; hay dos alas creadas por los templarios, que se unen en un cuadrángulo con la llegada posterior de los caballeros los hospitalarios. En la fachada principal se ejecutaron unas obras de recuperación a finales del siglo XVIII, gracias al empeño que puso a su llegada el comendador Soler de Cornellá, quien a su llegada encontró el edificio casi en ruinas". 

La tradición añeja de las calabazas de Ambel

La concejal de Cultura de Ambel Paula Trívez lleva dos años en el cargo y su empeño trasciende el apoyo a la conservación del patrimonio arquitectónico, segmento fundamental para el pueblo. "Conservar nuestros tesoros patrimoniales es muy importante, pero también creo que interesa valorar otras iniciativas con muchos años de historia que parecen menores y que no lo son, porque también hacen pueblo, reencuentran a los más jóvenes con sus raíces y, sobre todo, ilusionan a la gente. Un ejemplo lo hemos tenido ahora, en el día de Todos los Santos; a las seis de la tarde se hace un rosario desde la parroquia hasta el cementerio, y es tradición que los niños y jóvenes del pueblo vacíen calabazas talladas en forma de calavera y les coloquen una vela encendida dentro, junto a las bodegas contiguas al cementerio; cuando pasa la procesión, los chavales aúllan simulando almas en pena. Luego bajan con sus calabazas hasta la puerta de la iglesia, vuelven a encender las velas y un jurado puntúa su trabajo del uno al cinco. Hay tres calabazas ganadoras que reciben un premio".

 

LOS IMPRESCINDIBLES

La Virgen del Rosario

Aunque se trata de una ermita, sus dimensiones exceden el tamaño común de estas edificaciones religiosas. Iglesia barroca del XVII, de origen remoto en el mudéjar, conserva una interesante colección de retablos góticos.

Apodos de la villa

La Asociación de Amigos de la villa de Ambel publicó el pasado verano un librito de 24 páginas de Antonio Aragón en el que se recogen los motes del pueblo en orden alfabético gracias a 197 cuartetas alusivas a cada mote. 

Un valioso volumen 

Fray Diego de Bercebal, ambelero de nacimiento y discípulo de su compueblano fray Antonio de Hebrera, escribió a finales del siglo XVII el ‘Recetario Medicinal Espagírico’, que causó sensación cuando fue publicado a título póstumo.

- Ir al especial 'Aragón, pueblo a pueblo'.

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