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Bailo

Bailo: pan de a kilo y embutido con el sabor de siempre

En Bailo se gasta morro fino con estos dos elementos básicos de la gastronomía ibérica, que en el monte cobran protagonismo especial. Los apellidos Andreu y Pueyo asumen el doble reto.

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Bailo es un pueblo bonito. No necesita de títulos laudatorios para sacar pecho comunal; nada más entrar ya se aprecia lo que hay en forma de calles empedradas y limpias, fachadas luminosas y, al mismo tiempo, imbuidas de la proverbial sobriedad pirenaica. Tiene helipuerto desde hace algo más de una década, con retén para incendios, capacidad para cuatro helicópteros y un edificio central; los chavales van a la escuela en Santa Cilia. En el último lustro, a la sombra del Santo Grial y su historia en el área, ha despertado nuevo interés turístico en el último fin de semana del verano, pero si hay que aludir a los dos imanes de visitantes más consolidados en la historia local, la cosa va de disfrute gastronómico: el pan (sobre todo) y los embutidos, cada vez más). Lesmes Andreu y su familia en el obrador y Miguel Ángel Pueyo en la charcutería vuelven locas a las brújulas de la zona, empeñadas en que el norte siempre apunte a Bailo.

Lesmes es todo un carácter. Como tarjeta de presentación afirma directamente que lo suyo no tiene nada de especial; este axioma suyo choca con las pasiones que despierta el pan de a kilo que vende. "Atiendo a particulares y hostelería: hago pan de a kilo y también preparo pan para migas. Nada más. Con eso puedo vivir, y no me meto en más jaleos". Los martes guarda fiesta, por cierto, para los despistados.

 

 

"Con esta faena –explica– empezaron mis padres, la familia viene de Pamplona, yo ya nací aquí. La panadería está desde 1959 en Bailo. Hemos pasado por aquí todos los hermanos, nueve en total, aunque desde hace unos años solo quedamos mi hermana Alicia, mi mujer y yo. Nuestros respectivos hijos, no parece que vayan a seguir con la tradición, trabajan en otras cosas, tenemos uno cada uno; mi sobrino, echa una mano cuando puede. Mi hermano mayor Miguel Ángel es el panadero de Lanave, al pie del Monrepós: le ha ido bien".

Fecha de caducidad

Lesmes habla con una franqueza rayana en el derrotismo, que solamente confunde a quienes no conozcan el carácter montañés;lo suyo es llamar a las cosas por su nombre. "El nuestro es un negocio que, como pasará en muchos pueblos pequeños, está llamado a cerrar... y espero que así sea. Contratar alguien de fuera no sería viable, no saldría a cuenta, así que cuando ya no estemos casi prefiero que la historia quede donde la dejemos. Vamos día a día: tengo 56 años y aunque aún no me siento viejo, ya no soy joven. No pienso en cambiar de línea con el negocio".

La panadería de Lesmes Andreu tiene clientes fieles a los que atiende con mimo, y capea como puede el ‘temporal’ de los festivos. "Es lo que comentaba; vendo lo que hago, y trato de hacer bien las cosas. Cuando vienen todos a la vez, encuentran lo que hay; no puedo producir más".

Miguel Ángel Pueyo es buen amigo del panadero y responsable del tirón charcutero del municipio, además de llevar la tienda local. Embutidos Casa Tolosano es una firma familiar convertida en marca expandida por todo el Pirineo desde 2006. La tradición viene de atrás.

"Mi abuelo –explica Miguel Ángel– era carnicero; teníamos un pequeño matadero industrial con mi padre, que cerró cuando también lo hicieron muchos de tamaño similar por toda Huesca. Entonces derivamos más hacia el embutido, que ya trabajábamos; se trata de producir las cantidades justas para rentabilizar el negocio sin alterar las formas tradicionales".

Los productos estelares de Casa Tolosano son el chorizo curado y la longaniza picante, avalada por el mejor sello de calidad; una receta de tradición oral que se hubiera perdido en la noche de los tiempos si la nueva generación no se hubieran preocupado de preservarla. "Además de eso –apunta Miguel Ángel– hacemos salchichón, chistorra, salchicha, hamburguesas... salimos a ferias y vendemos en tiendas y restaurantes de toda la Jacetania. El embutido se trabaja en secado natural, con al menos veinte días de curación, y me encargo de que la materia prima sea de calidad. Usamos hierbas del monte, buena pimienta, el mejor vino rancio... los sabores son los que tienen que ser, los de siempre. Es la manera de competir en el mercado desde aquí".

Música, maestros

Lesmes lo tiene claro, y con Miguel Ángel pasa tres cuartos de lo mismo, aunque su condición de músico (aficionado, pero avezado) le lleva a moverse mucho; no cambian la vida en Bailo por nada. "Siempre me llama la atención –dice Lesmes– oír a la gente que se queja de que en su tierra no hay esto o lo otro. Algunos se quejan aquí y buscan más emoción en Jaca; los de Jaca dicen que a Zaragoza; los de Zaragoza, que a Madrid o Barcelona. Cada cual afronta las cosas a su manera, pero yo tengo clara la mía. Aquí".

Miguel Ángel camina por derroteros similares. "Para vivir, Bailo, quieto y tranquilo. Estoy en mil historias, eso sí; además del trabajo y diversas actividades culturales toco el acordeón en el Grupo Folklórico del Alto Aragón, y también en otro grupo que se llama Miércoles de Cecina. Somos siete amigos y tocamos lo que nos da la gana; ensayamos los miércoles, muchas veces con merienda de remate, por eso lo del nombre. Nuestro segundo disco de rancheras sale en Navidad: el primero se llamó ‘Allá donde vivía’ y nos apoyaron grandes como La Ronda de Boltaña, Olga y los Ministriles, el Grupo La Val D’Echo… estamos orgullosos".

La recreación histórica de la estancia del Santo Grial en Bailo lleva cinco ediciones

La Asociación Cultural y Recreativa de Bailo (Acurba) lleva cinco años organizando por todo lo alto la recreación del paso del Santo Grial por Bailo. Dice la historia que la famosa copa estuvo bastante tiempo en la localidad antes de ir a San Juan de la Peña y Jaca. Desde el pasado mes de septiembre y con motivo de la quinta edición (del viernes 15 al domingo 17), la celebración adquirió el rango de Fiesta de Interés Turístico de Aragón. La acción se sitúa en el siglo XI y se estructura sobre una numerosa participación de voluntarios, en su mayoría vecinos de Bailo. Aunque la fiesta dura tres días, la jornada fuerte es el sábado; medio centenar de personas caracterizadas con atuendos medievales recorren las calles del pueblo en comitiva para preparar la llegada del rey Sancho III, que viene a entregar el famoso cáliz a las autoridades eclesiásticas locales. La fiesta se completa con actividades de cetrería, un mercado medieval, entretenimiento infantil, exhibición de oficios tradicionales, música y charlas de contenido pedagógico.

LOS IMPRESCINDIBLES

Orensanz, hijo de Larués

Esta pedanía de Bailo, además de tener un restaurante de prestigio (El Molino) presume de hijo predilecto en la figura del escultor Ángel Orensanz, radicado hace casi cuatro décadas en Nueva York. 

Diseños en forja y madera

Gema Bazán tiene su taller artesano en Bailo: vende presencialmente y a través de la red (www.gemabazan.com). Hace hermosos, dormitorios, recibidores, salones y piezas sueltas en hierro forjado y madera de color cerezo medio.

La infancia de Ramón Acín

El artista, docente y comunicador oscense pasó muchos veranos de su infancia en Bailo, allá por los albores del sigloXX. Allí moraban su tío Ramón Acín Mulier y su prima Ana María. Inmortalizó paisajes y casas del pueblo.

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