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Educación

El colegio que más se mueve y baila de Aragón

El colegio de La Joyosa ha comenzado un proyecto de innovación único basado en el movimiento y la neurociencia.

P. Figols. Zaragoza 14/11/2017 a las 06:00

En el colegio Ramón y Cajal de La Joyosa no paran de moverse desde que entran por la mañana con música. En este centro se aprende en movimiento. En todas las clases bailan y se mueven. Los niños de Infantil hacen la croqueta por la clase y varias sesiones de psicomotricidad. Los de Primaria bailan a mitad de clase de Lengua o Matemáticas, por poner un ejemplo. En Música hacen percusión corporal. En el recreo juegan a deportes con nombres raros como 'kinball', 'colpball', 'tripela' o 'balonkorf', y a ajedrez. Y los viernes todos (incluidos profesores) bailan en el patio.

El colegio ha comenzado este curso un proyecto de innovación único en Aragón basado en el movimiento y la neurociencia. "Los centros van especializándose según sus intereses y objetivos, por ejemplo en bilingüismo o atención a la diversidad. En nuestro colegio confluimos varios profesores especializados en Educación Física y Música, y vimos que podíamos crear un proyecto en torno al desarrollo neuromotor y el movimiento. Nos formamos y diseñamos un proyecto de centro, avalado por la Administración, que hemos puesto en marcha este curso", explica Kiko Sánchez, el director del centro.

"El movimiento es beneficioso tanto para el cuerpo como para el cerebro. Los ejercicios regulares mejoran el período de atención, la memoria y el aprendizaje. Muchas veces el elemento psicomotor está presente en nuestras aulas, pero de forma poco sistematizada y sin una finalidad clara. Es importante su aplicación diaria, no solo porque conlleva un desarrollo motórico destacado, sino sobre todo por el perfeccionamiento del cerebro y sus conexiones", destaca el proyecto del centro.

La neurociencia aplicada en las aulas

¿Y cómo se aplican las teorías de la neurociencia a una escuela rural con 93 alumnos y 9 profesores? El colegio ha aumentado las horas lectivas de Educación Física (180 minutos semanales en todos los cursos) y Artística (135) gracias a la flexibilización horaria de la que dispone cada centro. Y, además, la música y el movimiento están presentes en todas las áreas curriculares desde los pequeños de 3 años.

Se nota que es un cole diferente desde la misma configuración del horario: solo tres clases diarias de 1,5 horas cada una, pero separadas a su vez en tres partes. Las primera clase es de 9.30 a 11.00, luego recreo de 11.00 a 11.30, clase de 11.30 a 13.00, comedor, y clase de la tarde de 15.00 a 16.30. Las sesiones empiezan siempre con un pequeño ejercicio de discriminación visual, auditiva o kinestésica (conocido como método Hervat), que sirve para preparar el cerebro para el trabajo.

Los chavales comienzan la sesión. A la media hora, hacen una pequeña parada con un ejercicio de relajación. Y media hora después, llega uno de los momentos preferidos. "Vamos, chicos, toca parón", les avisa Miguel Ángel de Diego, profesor de Lengua, y le da a la teca de 'On' del ordenador. Los alumnos, que estaban haciendo un cómic, dejan sus cuadernos y se levantan. Suena 'El baile del cuadrado' y todos se ponen a bailar. Acaba la canción y vuelven a sus mesas a seguir trabajando.

"Está demostrado científicamente que los niños no pueden mantener su atención plena durante mucho tiempo. Hacemos parones cada 30 minutos. Estos 'breaks' sirven para que los niños descansen y recargen energía, y los aprovechamos para hacer un cambio de actividad. Los niños retoman la clase más motivados y contentos", explica el profesor.

Las bases se sientan en Infantil, donde se trabaja mucho la psicomotrocidad y la inhibición de los reflejos, con rimas, masajes, bailes y otras actividades. En el cole se baila mucho. "Hacemos muchos ejercicios de percusión corporal, porque es fundamental para el desarrollo de las capacidades cerebrales. Los ejercicios en los que tienen que coordinar brazos, piernas y palabras requieren una gran concentración. Son como una gimnasia cerebral", señala Cristina Herrero, profesora de Música.

Los profesores se han formado en neurociencia y siguen haciéndolo, muchos en su tiempo libre. Un fisioterapeuta colabora con el centro y da charlas a las familias. "Estamos muy contentos con la puesta en marcha del proyecto. Los resultados los veremos a medio y largo plazo", apunta el director.

El colegio de La Joyosa es una escuela rural peculiar, muy cercana a la capital, y en crecimiento. En una década casi ha triplicado el número de alumnos (debido fundamentalmente al crecimiento urbanístico) y la DGA ya prevé una ampliación del centro. Los impulsores del proyecto destacan que para innovar en la escuela es fundamental tener plantillas estables y mucha motivación. Y ganas de moverse.





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