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Peñalba

Peñalba: fervor y cultura bajo la mirada oblicua del toro

Peñalba está vigilada por el morlaco de Osborne que apareció en ‘Jamón, jamón’; un pueblo inquieto que cuida sus tradiciones y tiene en la Casa Rural El Balsetón un ejemplo de hospitalidad.

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De todos es sabido el calado del Toro de Osborne en la geografía española. Este invento del diseñador Manolo Prieto para una campaña de Brandy Veterano en 1956 redimensionó su fama en 1991 cuando apareció en la película de Bigas Luna ‘Jamón, jamón’. El ejemplar entonces utilizado es el que preside la localidad de Peñalba desde una colina; la gasolinera contigua, muy concurrida por camioneros de toda Europa y que anteriormente tenía hospedaje, también sale en algunos planos del icónico filme. Junto a unas letras de estilo ‘hollywoodiense’ a la vera del pueblo, el toro es el emblema de un paisaje que cambió con la llegada del agua (y la subsiguiente del regadío, que fijó la población y reduce el éxodo estacional cuando acaba el verano) y comparte su intensa actividad cultural y lúdica con el fervor religioso.

La Asociación Cultural Peña de Alba se encarga de la actividades más populosas del pueblo; la cabalgata de Reyes, el carnaval, la semana cultural de julio, el concurso de migas de Todos los Santos... Diego Ezquerra, concejal de Festejos, Deporte y Juventud, recalca que en Peñalba hay mucha conciencia participativa. "Además del trabajo que hacen la Asociación de Amas de Casa, la Ampa y la de jubilados, que trabajan con ganas para el pueblo, estamos orgullosos de haber mantenido la rondalla. Yo llevo desde crío tocando, y es un honor. Somos cuarenta y cinco". Su padre, Patxi, corrobora las palabras del hijo y va más allá al afirmar que "aquí todo el mundo pone de su parte".

El Balsetón

Desde que las habitaciones de la gasolinera quedaron en desuso para el alojamiento (hoy conforman un edificio fantasma decorado por esprays de colores) hay una referencia principal para el hospedaje en Peñalba; la Casa Rural El Balsetón. La paraguaya Felicia Irala (dieciocho años en Peñalba) y su cuñado Ignacio Casasnovas (natural del pueblo) la abrieron hace tres años junto al parque del mismo nombre, y su impacto en la cotidianidad ha sido muy notable.

"Fue una idea loca –dice Felicia, sonriendo– que mi marido Alberto y yo habíamos tenido hace ya tiempo. Cuando nos decidimos, entró su hermano; queríamos ser nuestros propios jefes. No había muchas ayudas al emprendimiento, pero nos atrevimos. Todo empezó a tomar forma a principios de 2014; de hecho, aquella primavera aún no habían acabado las obras y ya nos vinieron los primeros clientes desde Cataluña".

Enseguida empezaron a llegar muchos franceses, y también peregrinos del Camino de Santiago. Felicia revela la naturaleza de otros contingentes amplios, que vienen con fines deportivos y/o laborales. "Esta zona es de caza, así que muchos de mis huéspedes son cazadores. También vienen muchos cosechadores entre semana, y parejas que buscan tranquilidad. Había quien pensaba que montar una casa rural aquí era una locura, pero al final parece que no lo es".

Definitivamente, y a pesar de la confianza con la que se lanzó a la piscina emprendedora, a Felicia le ha sorprendido la respuesta a su iniciativa. "Trabajo mucho, pero me gusta. La gente sigue viniendo, incluso en épocas tan señaladas como la Navidad. El año pasado apareció una cuadrilla en esas fechas, y han reservado otra semana completa este año. En Nochevieja entrará otro grupo también, amigos de varias procedencias. Tratamos de tener detalles: dejamos a la gente en su privacidad, pero están bien atendidos". Un huésped asiente ante estas palabras; está disfrutando de un café y un pedazo de tarta que le ha brindado Felicia como cortesía.

La casa tiene cinco habitaciones dobles, se alquila completa o por cuartos y está adaptada para discapacitados físicos; cuenta con sauna, además de un jacuzzi al aire libre. "La gente se mete al agua en pleno invierno, con fresco en las orejas y el cuerpo a casi cincuenta grados: salen encantados. Nos va bien, a este paso se va a hacer pequeño el espacio; cuando nos quedamos sin sitio, enviamos a la gente a establecimientos cercanos con los que tenemos buena relación. Así se reparte el trabajo en toda la zona".

Arte integrado

En El Balsetón se promociona además el talento local. Judith Lerín es una joven artista multidisciplinar del pueblo, que tiene obra en el área común de la casa. Judith se licenció en Bellas Artes en Zaragoza, cursó un año la Accademia di Belle Arti di Brera, en Milán, y actualmente cursa el doctorado de Investigación en Arte Contemporáneo en la Universidad del País Vasco. También hay trabajos de otro pintor peñalbino, Paco Beltrán, que reside en Zaragoza y acude al pueblo cada fin de semana. Ambos han tomado parte en la reciente muestra ‘Percepciones’, que abunda en el entorno cotidiano e histórico de Peñalba.

El Reloj, la procesión de Semana Santa que resume la Pasión en treinta estrofas

Detrás de los pasos, de la Dolorosa, las mujeres de Peñalba recitan las treinta cuartetas que caracterizan cada Semana Santa a la procesión del reloj de Peñalba; un texto poético de rima consonante en los versos pares, que escribió un cura del pueblo alrededor del año 1900. El fraseo es todo solemnidad: valgan como muestra sus dos primeras estrofas. "En la Pasión de Jesús/un reloj de gracia y vida/reloj y despertador/que a gemir y orar convida; Oye pues, oye sus horas/y en todas agradecido/que os daré, mi buen Jesús/por haberme redimido". La iglesia de la Santa Cruz es el epicentro de la religiosidad del pueblo; está construida en sillería y ladrillo, de planta de cruz latina. Presenta una gran nave central y dos laterales, de menor anchura y altura, separadas por arcos de medio punto que apoyan en pilares. El altar mayor está flanqueado por la sacristía y la torre. A los pies se ubican el baptisterio y el coro alto. La torre, realizada en ladrillo, tiene tres cuerpos. Los dos primeros son de planta cuadrada y el superior la tiene octogonal. Está rematada por una cubierta cónica.

La ruta ciclista por el barranco de la Valcuerna es un paseo singular en el entorno monegrino

En dos horas y media en bicicleta desde Peñalba se bordea el barranco de la Valcuerna, camino que desemboca en el embalse de Caspe. Esta ruta permite ver los nuevos regadíos, el secano y frondosos pinares.  El área de la  Valcuerna es, por su diversidad, uno de los enclaves más ricos de Los Monegros desde el punto de vista natural. En este punto confluye el único curso de agua permanente que se origina y termina en Monegros, los acantilados de estratos calcáreos del barranco y del Ebro, un lago artificial de más de 400 kilómetros de costa, una importante área boscosa autóctona de características únicas y la estepa cerealista. La vegetación que bordea el barranco se convierte en un exuberante bosque de tamarices. En el cauce pueden verse algunos ejemplares del galápago leproso, abundante todavía en la Valcuerna. En los cortados de estratos calizos, constantes en las laderas a lo largo de todo el recorrido, moran el águila real y otras especies como el búho, el avión roquero y el culiblanco negro, encuentran en sus paredes un biotopo ideal para anidar. En los vales estrechos y umbríos, las matas de boj componen el estrato arbustivo de una porción de bosque.

LOS IMPRESCINDIBLES

Sasot, técnico del Barça

Nacido en Peñalba en 1918, Vicente Sasot entrenó en las divisiones inferiores del F.C. Barcelona durante trece años, y llegó a técnico del primer equipo en la temporada 64-65, con Sadurní, Seminario, Rexach o Kocsis en el plantel.

Mosén Eladio Gros Bitría

Este historiador peñalbino nació en 1927 y se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza. Es autor de obras como ‘Límites diocesanos en el Aragón Oriental’ (Zaragoza, 1980) o ‘La Biblia ilerdense’ (Lérida, 1981).

La Rondalla Peñalbina

Después de un largo silencio, regresó en 1982 y su actividad ha sido incesante desde entonces. En 2010 editaron su principal referencia sonora, el álbum ‘Jotas a la alborada’, grabado en los estudios Kikos de Zaragoza.

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