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El crimen de Caspe, un asesinato casi perfecto

Una vidente, un detective privado y el Grupo 2 de Homicidios resolvieron el asesinato ocho años después.

14/09/2017 a las 17:00
Así contó HERALDO el crimen de Caspe

Corría el año 1978 cuando la joven Antonia Torres, natural de Baena (Córdoba) y residente en Zaragoza, desapareció sin dejar rastro. Estaba embarazada de cinco meses y lo último que sabían de ella sus amigas es que iba casarse con su novio.

En junio de 1986, la madre, desesperada, estableció contacto telefónico con el programa de radio de una vidente para preguntarle sobre el paradero de su hija. La familia de la joven llevaba ocho años sin tener noticias suyas. La parapsicóloga tardó poco tiempo en decir que la chica estaba muerta. A partir de ese momento, la madre de Antonia requirió los servicios de un detective privado, Jorge Colomar, presente en el programa de radio y que se ofreció a trabajar de forma gratuita para esclarecer los hechos.

Las pesquisas del investigador barcelonés le llevaron hasta Fernando Olmos Irisarri, novio de la joven en el momento de su desaparición, y que en aquel entonces estaba casado y tenía un hijo.

El Grupo 2 de Homicidios de la Policía se hizo cargo de las investigaciones, que les llevaron hasta un paraje de Caspe junto al embalse de Mequinenza al que la pareja solía acudir. Allí, en una vieja caseta, encontraron restos óseos que posteriormente fueron identificados como de la joven Antonia Torres. 

Así contó HERALDO la detención de Fernando Olmos como autor del asesinato:

UN JOVEN MATÓ A TIROS A SU NOVIA, QUE ESTABA EMBARAZADA

El presunto asesino, que ahora está casado y tiene un hijo, ha ingresado en prisión

Zaragoza. Mariano Banzo Berzosa

La Policía zaragozana acaba de demostrar que el crimen perfecto no existe, al conseguir aclarar las circunstancias que rodearon la muerte violenta de una joven cordobesa, que trabajaba en nuestra ciudad como empleada de hogar, y detener al presunto autor del homicidio. Ese hecho delictivo ocurrió hace ocho años y acaba de ser esclarecido, como fruto de unas concienzudas investigaciones.

El detenido, que está actualmente casado y es padre de un hijo, ha ingresado en la prisión de Torrero por un supuesto delito de aborto con resultado de muerte, a tenor de las primeras declaraciones que hizo a la Policía.

La joven Antonia Torres Sánchez, de 19 años, soltera, natural de Baena (Córdoba) que se había trasladado a Zaragoza desde hacia algún tiempo para trabajar como empleada de hogar, conoció en 1975 a Fernando Olmos Irisarri, que entonces tenía un año más que ella. Iniciaron a partir de ese momento una relación sentimental que se prolongó durante casi tres años.

A finales de 1977 Antonia se quedó embarazada y, al comunicarlo a Fernando Olmos, éste se sintió contrariado y surgieron desavenencias entre la pareja.

Se descubre el embarazo

Llegó el mes de marzo de 1978 y a partir de entonces ya no se supo nada de Antonia Torres, por lo que la familia, que entonces vivía en la provincia de Tarragona, denunció la desaparición de su hija. Se comenta que el individuo que ha sido detenido les acompañó entonces a comisaría al propio tiempo que mostraba su extrañeza por lo ocurrido, afirmando una y otra vez que no sabía dónde se podía encontrar.

Fue pasando el tiempo y la familia continuó pensando que su hija estaba en algún lugar de España y que no quería ponerse en contacto con ellos. De pronto, hace unos días la madre se enteró de que su hija estaba embarazada cuando desapareció y facilitó ese dato que ha sido fundamental para la Policía zaragozana para poder esclarecer el misterio.

El antiguo novio, principal sospechoso

A partir de ese momento el novio fue el principal sospechoso. Después de ser detenido, Fernando Olmos dio en un primer momento una versión de lo sucedido que no era cierta. Señaló que Antonia había muerto desangrada como consecuencia de unas prácticas abortivas.

La Policía pensó que esa declaración no era creíble por lo que rastreó una amplia zona cerca de Caspe, donde se suponía que ambos jóvenes habían estado juntos. Finalmente, a pesar del tiempo trascurrido, en un paraje situado a unos veinticinco kilómetros de Caspe que se conoce como barranco Zaporta encontraron lo que estaban buscando: unos restos humanos y algunos efectos que podrían haber pertenecido a la víctima y que posteriormente fueron reconocidos por algunas amigas de Antonia Torres. Allí había un estuche de cosméticos, fibras de tela del vestido que llevaba la víctima aquel día, así como huesos del cráneo, concretamente un parietal que presentaba un orificio que podría corresponder a un proyectil.

Posible reconstrucción de los hechos

Ante el cúmulo de evidencias presentadas el detenido decidió "cantar de plano". Dijo que él es aficionado a la pesca, por lo que conocía el paraje elegido para cometer el crimen. En la mañana del 7 de marzo de 1978, "abrumado por una situación psicológica que no pudo controlar" decidió viajar a Caspe en compañía de su novia, a bordo del Seat-600 que tenía entonces. Después de haber llegado al lugar del homicidio, disparó con un rifle contra la infortunada muchacha, a una distancia de unos cuatro o cinco metros, y le produjo la muerte en el acto.

Acto seguido arrastró el cadáver hasta una caseta cercana, situada cerca del llamado Mar de Aragón con intención de eliminar el cuerpo del delito.

Aprovechó una pila de leña que allí había, por ser utilizada esa caseta como refugio de pescadores, para quemar el cuerpo de la joven y huir rápidamente. El fuego destruyó parcialmente la caseta y la dejó inutilizable durante varios años. Algunos pescadores vieron más adelante los restos de huesos, pero no le dieron importancia alguna al pensar que habrían pertenecido a alguna alimaña.

El arma utilizada por el presunto autor de los hechos fue una carabina del calibre 22, marca Miroku, que había sido adquirida por Fernando Olmos un mes antes del crimen en una armería de Zaragoza. Pocos días después de asesinar a su novia la vendió, pero ha podido ser recuperada por la Policía.

Es la primera vez que el presunto homicida ingresa en prisión. Actualmente estaba trabajando en unos laboratorios zaragozanos.





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