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Aragón

Vertidos a la vista y especies invasoras: lo que deja ver la sequía del Ebro

El gran estiaje de este mes deja ver aspectos del Ebro a su paso por Zaragoza poco habituales. La CHE concreta que todo entra dentro de las situaciones normales.

04/06/2017 a las 06:00
Desembocadura del GállegoDifundida en Facebook por Voluntarríos

Pasear por la ribera del Ebro durante el último mes y medio es acercarse a una imagen más propia del verano. El río ha mantenido durante todo el mes de mayo un caudal que ronda los 35 metros cúbicos por segundo, uno de los niveles más bajos desde que se recogen datos para estas fechas. Y la imagen, según las predicciones que se manejan, no va a variar a medio plazo.

Con ello, y debido al escaso caudal, en el río se pueden observar ahora aspectos que normalmente quedan ocultos debajo del agua. Uno de ellos es la presencia de colectores y desagües de vertidos, normalmente no visibles, pero que ahora quedan expuestos.

A menudo estas imágenes, donde se ven los residuos que de forma normal llegan al río, suelen causar cierta inquietud, como ocurrió la pasada semana con una imagen difundida en Facebook en la que se veía la desembocadura del Gállego en el Ebro durante estos días. En ella se veía el colector de vertidos de la empresa Saica, que se unían a los que ya traía de por sí el Gállego también con muy poca agua tras haber pasado por el colector de la papelera La Montañanesa a su paso por Montañana.

“Normalmente estos residuos pasan desapercibidos, pero dada la escasa agua que lleva estos días el Ebro se ve claramente la cantidad de vertidos que llegan al río día tras día”, comentan desde el colectivo Voluntarríos, uno de los grupos que compartió la imagen, captada desde un dron, en su página de Facebook.

Desde la Confederación Hidrográfica del Ebro indican que en épocas de gran sequía se suelen recibir un mayor número de avisos por parte de la ciudadanía debido a que en el entorno del río se ven cosas que normalmente están bajo el agua. Con respecto a la imagen de estos colectores, fuentes de la CHE explican que son vertidos que están regulados, y que la semana pasada se realizó una prueba extraordinaria de calidad del agua en este tramo dando “todos los resultados dentro de la normalidad”.

“Son vertidos que están regulados y pasan controles periódicos, que en época de sequía se aumentan aún más si cabe ante cualquier cambio que pudiera existir”, explican desde la Confederación.

En la actualidad la CHE está trabajando con la gestión de los aportes de agua para mantener al Ebro por encima de los 30 metros cúbicos por segundo, el caudal llamado “de referencia” y sobre el que se considera que el río no tiene ningún problema para diluir los residuos que recibe, aunque estos se muestren de forma más clara al llegar a su cauce. Este caudal, antes conocido como de disolución por este mismo aspecto, es superior al caudal ecológico que se calcula que debe tener el Ebro a su paso por Zaragoza en mayo, indican desde la CHE.

El último movimiento en relación al bajo caudal del Ebro fue la aportación recibida por el Canal Imperial desde el embalse de La Loteta la semana pasada. Con esta aportación se busca que el Canal complemente los caudales que llegan al Ebro y así dar descanso a las aportaciones desde los embalses de cabecera, donde la falta de lluvias (hasta un 33% menos que en la media de los últimos 15 años) ha hecho que también estén en una situación muy precaria.

Pese a que tanto la CHE como colectivos ambientalistas califican la sequía como severa, también recalcan que no es algo fuera de los normal. “El estiaje es propio del Ebro y por lo tanto le sirve para autorregularse, por lo tanto no se puede decir que sea algo excesivamente extraordinario. Lo que sí es verdad que la presencia de continuas presas y del azud por ejemplo de Zaragoza, innecesario completamente ahora que no hay navegación, hacen que estos procesos de estiaje muy extremos puedan traer problemas por la concentración de residuos”, valoran desde Voluntarríos.

Especies de toda la vida, otras invasoras, y trincheras para la mosca negra

Lo que sí que es cierto es que el bajo caudal trae consigo también otro punto de vista sobre la flora y la fauna del Ebro a su paso por la capital. Desde hace unas semanas se puede apreciar la alta concentración de algas, caladero donde pone sus huevos la mosca negra, y que han adelantado su presencia por la sequía.

Además, el bajo caudal también permite ver especies invasoras en primera línea, como se recoge en un vídeo filmado estos días por el educador ambiental Ismael Sanz en el que se ve un tramo del lecho completamente lleno de almejas asiáticas, especie que desde hace unos años ha ganado terreno completamente a la náyade autóctona margaritífera, esta otra en claro riesgo de extinción y que encuentra su último reducto en Aragón. “Su presencia masiva es sabida, pero debido a la poca agua hay tramos en los que se puede ver de primera mano su enorme implantación. Su capacidad de adaptación y reproducción es de vértigo, y está fuera de control”, comenta Sanz. Por su parte, desde la Unidad Verde del Ayuntamiento de Zaragoza se señala que esta sequía no es extraordinaria para los animales que se suelen ver en el río y que están acostumbrados a poblarlo. “Los ánades se sienten bien de hecho en superficies con poco calado”, comenta Alberto Esteban, director de la Unidad. Además, también recalcan que aprovechando esta eventualidad también puede ser más fácil ver a nutrias o castores que hay en algunas zonas del Ebro en el entorno de Zaragoza, aunque raramente en la misma capital.

Cuestión aparte es el caso de las carpas muertas que han ido apareciendo en la ribera en las últimas fechas y que sigue analizando el Gobierno de Aragón. Desde la CHE se concretó en su momento que la muerte no se debía a la calidad del agua, ya que las pruebas dieron como resultado que había un nivel óptimo de oxígeno.

Otras hipótesis apuntan a que después del desove, los ejemplares han podido ir muriendo sin que el escaso caudal haya podido arrastrar sus cuerpos. El Ayuntamiento también ha descartado que se deba al uso del tratamiento para evitar la proliferación de la mosca negra, mientras que algunas organizaciones ambientalistas como Voluntarríos apuntan a que pueda deberse a una suma de factores, entre los que también estaría que debido al bajo caudal la presencia de contaminantes haya podido concentrarse en algunos puntos donde afecte más a estos peces.





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