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Colombia

"Los líderes de la guerrilla no van a volver a las montañas"

Colombia vota este domingo el acuerdo entre las FARC y el Gobierno. Algunos votos llegarán desde Aragón, donde residen unos 4.000 colombianos.

M. Tragacete. Zaragoza Actualizada 03/10/2016 a las 00:10
Firma de paz en Colombia

Todos los días nacen palabras nuevas pero pocas tienen tanta carga como 'balígrafo'. Este vocablo nació hace unos meses en Colombia para designar a una bala de 50 mm reconvertida en bolígrafo. Este artilugio se utilizó para firmar, el pasado lunes, el acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC. Sin embargo, la sencillez de esta palabra ('bala+bolígrafo') no podría plasmarse en una entrada de diccionario porque su significado incluye acontecimientos y sensaciones díficiles de describir con un puñado de palabras: el 'balígrafo' puso fin a una guerra de más de medio siglo de duración y cientos de miles de víctimas (entre las que hay personas que han sido asesinadas y otras que han sufrido secuestros, desplazamientos, desapariciones...) y colocó la primera piedra sólida de un futuro de paz.

El acuerdo firmado entre el presidente Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño, alias 'Timochenko' y líder de la guerrilla, ante miles de personas y mandatarios de todo el mundo, será sometido este domingo a la opinión de millones de colombianos residentes tanto en el país como en el exterior. "¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?" es la pregunta que se les formulará.

La comunidad colombiana residente en España está formada por alrededor de 153.000 personas, de los que en torno a 4.000 viven habitualmente en Aragón, según recogidos por el INE. De estos ciudadanos, en torno a 132.700 son mayores de edad pero, sin embargo, solo unos 85.000 tienen derecho a participar en la jornada electoral, de acuerdo con los datos facilitados por la Embajada de Colombia en España.

Juan David Gómez-Quintero es profesor de Sociología en la Universidad de Zaragoza. Natural de Medellín, reside en Aragón desde hace más de una década. Gómez será uno de los colombianos que "con mucha pena" no participará en la consulta. Gómez explica que el proceso exigía la inscripción previa de la cédula (DNI) en un registro y los plazos administrativos no fueron demasiado extensos. Además, "el Gobierno colombiano no ha promovido la participación más allá de Madrid y Barcelona" y no se han fomentado los mecanismos de sufragio a distancia, como el voto por correo. Todo ello ha hecho que el censo habilitado para votar el domingo sea muy inferior a lo deseable en un proceso tan importante para Colombia.

"Me da pena no ir a votar. Desde que nací he vivido escuchando cosas de la guerrilla. Poner fin a esto es muy emocionante", explica el profesor, quien señala que al mismo, durante la instrucción militar, le adiestraron para luchar contra los guerrilleros.

"No es que no quiera votar, es que me lo han puesto muy difícil", coincide Merci Rojas, también colombiana y vecina de Zaragoza desde hace años. "Podrían haber trasladado a Zaragoza un consulado móvil, somos muchos aquí los que queremos votar", añade. También lamenta que se forma oficial haya llegado tan poca información a Zaragoza sobre la paz y afirma que "el Comité Internacionalista y el Ayuntamiento de Zaragoza son los únicos que han organizado actos en la ciudad relacionados con el acuerdo".

Para Rojas la paz en su país natal no va a llegar con este acuerdo pues considera que hay otras violencias, como la del narco, que no van a cesar. "Pero desde luego este acuerdo es un primer paso, la única opción para comenzar a trabajar en la construcción democrática del país", enfatiza. Por eso Merci Rojas afirma que "no entiende" a quienes hacen campaña por el 'no' y que están consiguiendo muchos apoyos en parte de la comunidad exterior. "Es curioso que, dependiendo del país, los colombianos se han posicionado de una forma o de otra. Por ejemplo, en Europa el 'sí' tiene mucho respaldo, pero en Estados Unidos gana el 'no' en los sondeos", relata.
 

¿Sí o no?

El profesor Gómez-Quintero anda estos días inmerso en la lectura del acuerdo firmado el lunes en Cartagena de Indias y sigue al detalle todas las noticias que llegan de su país natal. Explica que los medios de comunicación dan una ventaja cómoda al sí, pero él es cauteloso. "Fíjate lo que pasó con el 'brexit'", señala.

El partido del expresidente Álvaro Uribe es uno de los que está haciendo campaña por el 'no'. "Hay que dejar muy claro que la gente que vote negativo no se posiciona a favor de la guerra y en contra de la paz, sino que censura el contenido de los acuerdos. Quieren renegociar", explica Gómez-Quintero y aclara que hay dos puntos especialmente espinosos: la impunidad para las FARC que se desprende de algunas partes del acuerdo y que estas quieran tener plazas reservadas en el Parlamento de Colombia, ese cuya voz quisieron ahogar en cientos de ocasiones empleando las armas. "Tampoco se habla de la incautación del dinero y de los bienes de la guerrilla y no hay que perder de vista que es uno de los grupos terroristas más poderosos de todo el mundo en este sentido", agrega el profesor.

Para Juan David Gómez-Quintero la victoria del 'sí' supondría la legitimación del acuerdo, "hacerlo duradero en el tiempo" y que no entre otro gobierno dentro de unos años y desande el camino, y el 'no' implicaría una interrupción de los plazos y la renegociación de puntos del acuerdo, con la consecuente presión social que se generaría, aunque el profesor no duda de que en ningún caso se va a volver al punto de inicio. "Se ha realizado demasiado despliegue (la ONU ya ha llegado a zonas antes controladas por grupos armados) como para que todo vuelva atrás. Los líderes de la guerrilla no van a volver a las montañas. Esto ya no tiene vuelta atrás", afirma determinante.


La jornada electoral en España

En España, la mayoría de los colombianos votarán en Madrid (39.509 personas) pero también se habilitarán urnas en Barcelona (esta es la ciudad en la que tendrán que votar los residentes en Aragón), Valencia, Sevilla o Palma de Mallorca, por citar algunas ciudades.

Las normas electorales de Colombia obligan a una participación mínima del 13% del censo para que el plebiscito sea válido. Teniendo en cuenta que el cuerpo electoral está formado por unos 33 millones de personas, se requieren 4,5 millones para que el acuerdo de paz sea aprobado o rechazado. La jornada electoral en España transcurrirá desde las 8.00 hasta las 16.00.
 

Construir el futuro en paz

La alcañizana Carmen Magallón es doctora en Ciencias Físicas y, desde 1984, forma parte del Seminario de Investigación para la paz. Su labor en favor de las mujeres en los procesos de paz le valió una invitación a la II Cumbre Nacional de Mujeres y Paz que tuvo lugar en Bogotá unos días antes de la firma del acuerdo entre el Gobierno y las FARC. Magallón pudo vivir en primera persona una cita que puso de relieve el papel de la mujer en el proceso de paz, una revelancia adquirida tras "muchos años organizándose y trabajando".

"Las mujeres no queremos ser pactadas, queremos ser pactantes". Esta es una de las consignas que se pudo escuchar durante el encuentro, señala Magallón. "Todos los acuerdos que se han firmado han sido revisados para incluir la perspertiva de género", agrega la aragonesa, que explica que las mujeres colombianas han sufrido muchos tipos de violencia estos años ('La verdad de las mujeres' es una publicación que recoge un millar de testimonios en este sentido). Ahora, trabajan organizadas en grupos implantados por todo el territorio para lograr un futuro en paz para sus hijos.

El Estado tiene ante sí numerosos retos, por ejemplo, llenar el espacio que deja la guerrilla, que en muchos pueblos era el poder político, el económico y la justicia. "El Estado en estos pueblos ni estaba ni se le esperaba", señala el profesor Gómez-Quintero. Para los hombres y las mujeres de Colombia se abre un tiempo de construcción: de una nueva justicia social (la desigualdad de la población se ha considerado el caldo de cultivo de la violencia en el país), de insfraestructuras, educación y conocimiento. A fin de cuentas, que los recursos que antes de destinaban a la guerra, se empleen ahora en hacer crecer al país y sus habitantes, una idea que se plasmó en cada 'balígrafo' que se fabricó: "las balas escribieron nuestro pasado. La Educación, nuestro futuro".







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