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Aragón

Las excedencias de mujeres para cuidar de sus familiares se disparan en dos años

Los permisos para atender a personas mayores aumentan un 71% por la reducción de políticas sociales, según varias organizaciones. Solo un 7% son solicitadas por hombres.

M. Sádaba. Zaragoza 18/02/2016 a las 06:00
El cuidado de los hijos recae en las madres en un 82% de casos según el CIS

Dejar de trabajar hasta tres años para cuidar a un hijo o hasta dos para hacerse cargo de cualquier otro familiar -especialmente padres- cada vez es más común en la sociedad aragonesa. La posibilidad -tanto para hombres como para mujeres- existe desde hace varios años, sin embargo, con la llegada de la crisis económica, las solicitudes decrecieron, situándose ligeramente por encima de los 1.000 interesados. El descenso de población ocupada y el miedo a perder el trabajo al volver provocó esta reducción.

Según los datos del Ministerio de Empleo, en 2014 se produjo un punto de inflexión que se ha confirmado en el 2015. Las peticiones han vuelto a ascender y se sitúan en cifras similares a 2008, cuando se registró el mayor número de excedencias -1.657 en Aragón-. En los últimos dos años, el crecimiento ha sido de un 35%, ya que se ha pasado de 1.174 excedencias en 2013 a 1.588 en 2015. “Desgraciadamente, la decisión de los aragoneses de pedir más excedencias no se debe a que la situación económica haya mejorado, sino que, una buena parte las eligen porque las prestaciones sociales se han reducido”, señala Delia Lizana, secretaria de políticas de igualdad de CC. OO. Aragón.

Una opinión que comparte Pura Huerta, secretaria de Formación y Empleo de UGT Aragón. “Los recortes en dependencia, las reducidas plazas de residencias y el elevado coste económico de los centros privados han provocado que algunas personas hayan decidido dejar su trabajo durante un tiempo -siguiendo cotizando en la seguridad social- para poder atender a sus familiares”, señala Huerta. Y es que en los últimos tiempos, el número de excedencias para cuidar a familiares -que no sean hijos- han pasado de 185 registradas en 2012 a las 317 de 2014 -no hay datos fraccionados de 2015-, un 71,3% más.

Según los datos del Sistema de Autonomía y la Atención a la Dependencia -SAAD-, entre 2010 y 2014, el sistema de dependencia atendió a casi 8.500 aragoneses menos, pasando de aglutinar a 25.495 dependientes a que solo hubiera registrados 17.083. Además, el retraso vivido en la aplicación de la ley – por ejemplo, el acceso de los dependientes de grado I se retrasó de 2013 a mediados de 2015- ha provocado que más de 3.500 fallecieran esperando la aplicación de la dependencia, según aseguró hace un año el actual presidente del Gobierno de Aragón.

Por su parte, Gustavo García, miembro del Observatorio para la Dependencia en Aragón, señala que también ha podido influir que en Aragón son muy comunes las prestaciones económicas dentro de las ayudas de la Ley de Dependencia -más del 50% de las ayudas de estos momentos son de esta índole-. “En estos casos puede ser que si se tiene un trabajo a tiempo parcial y mal remunerado y se cobra 300 o 400 euros por el dependiente, se cojan una excedencia para evitar llevar al familiar a una residencia o que lo cuide otra persona en casa”, resalta García. No obstante, considera que lo más probable es que el incremento en este área se deba a la conjunción de diferentes factores.

Excedencias por hijos

No hay que olvidar que las excedencias se dividen en dos: por cuidado de hijos o por familiares -aunque las estadísticas de este último año todavía no están fragmentadas y el Ministerio de Empleo solo ha publicado el cómputo total-. En el caso de los familiares se ha vivido un crecimiento importante, pero también se han incrementado las excedencias para el cuidado de los hijos. En concreto, si en último año ha pasado de atender 894 menores a 1.089, casi un 22% más.

Las razones son similares, todos los colectivos apuntan a los recortes de las políticas públicas y al empleo precario -trabajos a media jornada y habitualmente mal remunerados-. “Si no consigues una guardería pública y tienes que pagar una privada -con un coste medio de 300 euros por hijo- puede que no te compense económicamente y que se prefiera coger una excedencia temporal”, señala Rosa Sánchez, miembro de Marea Naranja.

Lizana también apunta a que algunas mujeres, después de volver su baja por maternidad, la empresa les informan de que ya no las necesitan tanto como antes, por lo que les proponen modificar sustancialmente su contrato. “En esta situación, muchas prefieren acogerse a una excedencia y mantener su cotización durante un año a la espera de que la situación en la empresa mejore”, señala. Según subraya, estos hechos son más comunes en los pequeños comercios.

La excedencia sigue siendo cosa de mujeres

A pesar de los intentos por concienciar a la sociedad de que el cuidado de familiares debe ser una cuestión compartida, las excedencias siguen siendo mayoritariamente para las mujeres. Solo el 7% de los hombres se deciden a dejar su trabajo temporalmente para dedicarse al cuidado de sus hijos o de sus padres. “En 2015 fue la primera vez que se superó la barrera de las 100 excedencias para el sexo masculino, pero todavía siguen siendo muy escasas”, señala Lizana.

Para ella es un problema de concienciación, puesto que las empresas no suelen poner problemas en este aspecto. “En los últimos años, las compañías apuestan por la conciliación, además, los hombres de 30 y 40 años están más sensibilizados, por lo que creemos que próximamente puede haber algún avance en este campo”, recalca.

¿Cuándo puedo pedir una excedencia?

En el caso de cuidado de menores, los padres pueden estar de excedencia un máximo de tres años desde su nacimiento o adopción. Cuando se trata de un familiar -hasta segundo grado de consanguinidad o afinidad- no puede superar los dos años. En estas circunstancias es necesario que el familiar no pueda valerse por sí mismo por razones de edad, accidente o enfermedad y que no desempeñe una actividad retribuida. En ambas situaciones, el puesto de trabajo se debe reservar el primer año. Posteriormente, lo que se reserva es un puesto del mismo grupo profesional.







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