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Salud

"Para controlar el virus Zika hay que controlar a los mosquitos que lo trasmiten"

El profesor de la Universidad de Zaragoza Javier Lucientes destaca la importancia de controlar los mosquitos para reducir las infecciones.

Europa Press. Madrid / Zaragoza Actualizada 13/02/2016 a las 11:33
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Los mosquitos y sus lugares de cría suponen uno de los mas importantes factores de riesgo para la proliferación de la infección por el virus de Zika, y, por tanto, según explica el investigador y profesor de Parasitología y Enfermedades Parasitarias de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, Javier Lucientes, de su control y eliminación dependerá que se reduzcan el número de infecciones.

El motivo de la rápida expansión es la presencia de dos mosquitos -el 'Aedes albopictus', conocido como mosquito tigre, y 'Aedes aegypti'- que, como explica Lucientes, "están muy vinculados a las actividad humana, ya que viven y crían con nosotros; les facilitamos el hábitat, por lo que con su capacidad de dispersión es muy grande".

Esto no es nuevo, se ha visto antes con el dengue, la malaria, la fiebre amarilla o, más recientemente, el chikungunya. "Su capacidad de dispersión es muy grande por estos mosquitos", advierte, de hecho se sabe que "es cuando hay un vector importante y en cantidades elevadas, como puede ser el mosquito tigre y el aegypti, cuando lógicamente se va a diseminar muy rápidamente".

A ello hay que añadir que se trata de un virus nuevo para esa población donde "no existe un recuerdo inmunológico y la población no tiene anticuerpos". Esto se ha visto con el virus del Nilo Occidental, un virus que se propagó por todo el territorio continental de los Estados Unidos originando un gran número de muertes y que, sin embargo, en Europa afecta a la población pese a circular el mismo virus.

Por tanto, para su rápida extensión tiene mucho que ver que exista un gran número de mosquitos. Como ejemplo, recuerda lo ocurrido con la fiebre amarilla que en últimos siglos (XVII a XIX) cuando registraron brotes de fiebre amarilla en América del Norte (Nueva York, Filadelfia, Charleston, Nueva Orleans, etc) y Europa (Irlanda, Inglaterra, Francia, Italia, España y Portugal), hasta la llegada de la vacuna.

Antes de la vacuna, para controlar al vector- los mosquitos Aedes y Haemogogus-, la Organización Panamericana de la Salud, que depende de la Organización Mundial de la Salud (OMS), puso como estrategia principal la reducción del vector mediante la fumigación.

"Estas campañas de control del vector en la ciudades consiguió reducir la enfermedad a niveles mínimos. Cuando se inventó la vacuna, la enfermedad dejó de transmitirse y no tenía sentido el control del vector. En los años 70 se había conseguido controlar prácticamente e incluso eliminar el 'Aedes aegypti' de la mayor parte de América del Sur, quedaba alguna zona residual en el Caribe", explica.

Actualmente, continua, "se ha extendido por todo el Caribe hasta el sur de Estados Unidos, ha bajado a Argentina. La dispersión que ha habido en 30 años es increíble, hasta ha colonizado las islas de Madeira en Europa. La expansión cuando se ha dejado de controlar ha sido terrible", advierte.

A esto hay que añadir que en muchas poblaciones latinoamericanas ha habido un éxodo rural a las grandes urbes que ha provocado un crecimiento desordenado de las ciudades, donde no existe buenos sistema de recogidas de aguas, ni de recogidas residuales, etc., lo que fomenta que aumenten los criaderos de estos mosquitos.

En su opinión, de cara al futuro, y mientras no exista vacuna, el objetivo debe ser acabar con el mosquito pero eso "será muy difícil". Para ello, a nivel local, hay que evitar las acumulaciones de agua en el exterior de las viviendas por pequeñas que éstas sean (incluso en macetas, botellas, etc.); mantener cubiertos herméticamente los depósitos de agua que sean para uso doméstico; destapar aquellos desagües que tengan riesgo de mantener agua estancada.

Asimismo, es recomendable evitar tener en el exterior de las viviendas cualquier tipo de envase susceptible de llenarse de agua en caso de lluvia; eliminar cualquier tipo de recipiente que no sea de uso habitual y que acumule agua para evitar riesgos innecesarios (platos de macetas, etc.); cambiar con frecuencia el agua de los bebederos de los animales; y mantener limpias las rejillas y canaletas y evitar que éstas acumulen agua.

"Una gran capacidad de mutar"


El virus Zika no es nuevo, conocido desde 1947 cuando se detectó en Uganda entre monos, es de la familia de los flavivirus y, como explica, "tiene una gran capacidad de mutar". Más de una década después se identificaba el primer caso en humanos, sin embargo no fue hasta 2007 cuando se multiplicaron los casos registrados en el Pacífico, concretamente en la Isla de Yap que "en cuestión de tres meses afectó a una 5.000 personas, prácticamente al 70 por ciento de la población".

Después se conocería otro brote en 2013 en la Polinesia francesa, y en las Américas (Brasil y Colombia) y África (Cabo Verde) en 2015. Hasta ahora más de 33 países de las Américas han notificado infecciones esporádicas por el virus de Zika, lo cual indica que este está teniendo una rápida expansión geográfica, tal y como ha explicado la OMS.

"El virus debió de mutar, se habla de un linaje africano y asiático, que además se adapto a un vector aparentemente nuevo que era el 'Aedes aegypti'", explica el expertos, quien destaca la "brutal" dispersión del virus. El motivo, reitera, es la presencia de los dos mosquitos: 'Aedes albopictus' y 'Aedes aegypti'.

"Todo hace pensar que ha mutado, ya se conocido con el chikungunya que también era de Asia y cuando llego a Oceanía mutó y se adapto al mosquito tigre y eso ha hecho que se extienda con tanta facilidad en América latina", señala.

No obstante, con el objetivo de tranquilizar a la población, recuerda que no es fácil que se haga una trasmisión del virus. No siempre una persona con zika tiene virus en sangre en suficiente cantidad para trasmitirlo al mosquito si éste le pica.

En caso de que consiga picar a una persona con suficiente virus en sangre, que suele ser durante los 4-7 días con mayor sintomatología, el mosquito debe haber ingerido suficiente virus para multiplicarlo. En este caso el mosquito (siempre hembra) digiere la sangre y pone huevos, un tiempo en el lo más normal es que muera por predadores, condiciones ambientales, etc.

"Solo un 5% de las hembras en estos países con mayor infección están infectadas de zika, algunos trabajos habla de 4 por 1.000 hembras", advierte. Además, una hembra de este tipo de mosquito puede llegar a poner más de 400 huevos en toda su vida, que se desarrollarán a su vez de larva a mosquito entre 7 y 10 días, siendo la vida media de un mosquito de las especies Aedes de entre 4 a 6 semanas.

Considera que en España se ha de estar alerta y llevar a cabo una buena gestión del mosquito tigre (Aedes albopictus), que se encuentra en el litoral mediterráneo, Huesca y País Vasco, y tomar medidas de control con los casos de afectados importados por si se encuentran en los primeros días de la infección.







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