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Turismo

Hágase 'turista slow' sin salir de Aragón

​De la mano del movimiento slow, el concepto turístico se apuntala en la Comunidad Autónoma. Un congreso universitario en Huesca analizará sus posibilidades el próximo mes de noviembre.

M. P. Zaragoza 31/01/2016 a las 06:00
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Aragón se apunta al turismo slow.

Viene a ser como las vacaciones del pueblo de toda la vida pero con un mayor nivel de sofisticación en los gustos y en las alternativas para ocupar el tiempo. El denominado 'slow turism', el turismo lento, es una tendencia que ha ido calando en nuestro país en los últimos años, aunque su implantación va por detrás de otros países como Francia, centroeuropa o Italia, país este último en el que surge, de la mano del movimiento general slow que surgió en Roma en los años 80.

Como reacción a los modos de vida acelerados, a los destinos turísticos masificados y a esos 'tours' devoradores que con sorna glosaba Gila en sus monólogos - "vi en 11 días 19 países"-, y donde uno no sabía si había visto "la torre inclinada de Londres" o "el monumento al soldado descolorido", por esas prisas del viaje.

Dentro de la corriente 'slow' que surge en 1986 en Italia propugnada por Carlo Petrini, y que replantea el ritmo vital que domina la vida del mundo occidental, el turismo sin prisas presenta como uno de sus muchos beneficios la oportunidad que supone para el territorio y el ámbito rural. "Son productos turísticos interesantes porque lo que hacen es vincular el sector Primario con el Terciario, dentro de la filosofía del turismo sostenible; creo que es una apuesta de futuro que además puede ser una salida a la desestacionalización de algunos productos como el turismo de nieve", sostiene Helena Giner, profesora del Máster en Dirección y Planificación del Turismo del Campus de Huesca de la Universidad de Zaragoza.

Las posibilidades bajo el paraguas 'slow' son muchas, pero de manera general y siguiendo los principios que rigen el movimiento, la tendencia se caracteriza por ser un tiempo en el que se busca saborear la experiencia vacacional sin prisas, con estancias más prolongadas a un simple fin de semana, donde se intenta profundizar en el paisaje, la naturaleza, la gastronomía o la cultura, y donde también se trata de acercar a las costumbres locales e interactuar con el entorno que se visita. La filosofía del respeto al entorno y el viaje sostenible subyace en estos movimientos turísticos, por lo que se busca promover la economía local, el consumo de productos de proximidad y el respeto al medio ambiente.

En la provincia de Huesca el concepto se ha apuntalado últimamente. El Campus de la capital acogió recientemente una reunión de ACEEPT, la red europea de centros universitarios de Turismo, en la que se abordaron de manera preliminar estos movimientos turísticos, que serán analizados en el congreso que acogerá Huesca el próximo mes de noviembre. Se espera la participación de más de 100 personas de más de 20 nacionalidades, y en él intervendrán también estudiantes aragoneses, que plantearán nichos potenciales bajo esta etiqueta en la Comunidad Autónoma y sus posibilidades de comercialización. "Es un turismo interesante para Aragón ya que indudablemente el medio rural está integrado dentro de esta filosofía, sobre todo en las localidades de naturaleza privilegiada, con recursos turísticos muy diferentes del resto y con un patrimonio histórico artístico de interés", apunta Giner.
 

Olerutas, trekking mule y truficultura

Algunas iniciativas del territorio ya ofrecen alternativas para los viajeros que huyen de la algarabía y de la fórmula del sol y playa, como las distintas rutas de enoturismo en las que se ofrecen catas y visitas a bodegas, o las oleorutas que se organizan en comarcas como la del Bajo Aragón o la zona de Barbastro, donde se visitan almazaras y se degustan variedades autóctonas.


"Hay que aprovechar la ola, la terminología hace que se pueda aglutinar la oferta y llamarla tendencia", comenta desde Tu Huesca, el área de turismo de la DPH, su gerente, Fernando Blasco. Las viviendas de turismo rural que ya se empezaron a ofrecer en los años 80, donde el turista convive con los habitantes y consume productos de la zona, el trekking mule, recorridos con mulas porteadoras, el geoparque del Sobrarbre, las actividades con perros truferos... "Todo eso es turismo lento, y en Huesca estamos en una situación privilegiada. Ahora llegas a la feria de Londres o Berlín y lo puedes etiquetar, lo puedes vender a la gente que está cansada del ruido porque hay una terminología que te lo aglutina", comenta Blasco.
 

Rubielos de Mora, municipio slow

El movimiento de la actitud lenta tuvo su germen en las reacciones en contra de la apertura de un establecimiento de comida rápida en Roma, y a partir de ahí cuajó el Slow Food que se extendió a nivel mundial, y más tarde la red de slow cities, que en España cuenta con una red propia donde se encuentra como abanderado aragonés el municipio de Rubielos de Mora.

Para los viajeros amantes de la parsimonia y huidizos de las muchedumbres que buscan redescubrir los valores de lo autóctono y del mundo rural en fusión con el entorno, poco a poco surgen guías específicas, hoteles especializados y algunas agencias pioneras con este posicionamiento claro, como Caracol Tours, en Córdoba. Aquí se ofrecen desde actividades de pastoreo, recogida de naranjas ecológicas, degustaciones de miel o evadirse en paseos por campos de girasoles con talleres de comer pipas. "La empresa nació para el público japonés porque viví allí y he trabajado con ellos, para que el tiempo que pasaran en Córdoba fuera más parecido a la manera que tienen de viajar ellos, pero luego te das cuenta que la gente 'slow' está por todas partes", comenta Isabel Calvache, gerente y creadora de la iniciativa.

"La previsión es optimista, está muy en laza la cuestión de las tradiciones, todo en lo que la gente pueda participar y vender un destino a partir de tradiciones, con mínimo impacto medioambiental y relacionado con productores ecológicos", comenta esta emprendedora, quien subraya que en España se va por detrás de otros países como Italia, Francia o Centroeuropa "porque allí está mucho desarrollado todo lo que tiene que ver con los temas ecológicos, el concepto funciona y se demanda, y esto ocurre también ahora en otros países de Sudamérica, como Argentina o Chile".
 







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