Anuncios clasificados
Volver a Heraldo.es
Suscríbete Heraldo Premium Web del suscriptor

Aragón

​De la mosca negra al mosquito tigre: las plagas que han llegado a Aragón (y las que llegarán)

Tras detectarse por primera vez en Huesca en septiembre, los investigadores han confirmado que el mosquito tigre también ha llegado a Monzón.

V. Millán. Zaragoza Actualizada 03/11/2015 a las 08:34
El mosquito tigre es muy molesto por sus agresivas picadurasiStockphoto/Sopon Phikanesuan

Algunas son cíclicas, unas más molestas que otras, y las hay que prácticamente ya son habituales en Aragón y otras tantas que parece que tarde o temprano, acabarán por llegar. Las plagas o simplemente la presencia de mosquitos invasores se ha acrecentado en los últimos años en toda Europa, dejando en Aragón sus casos particulares.

El último en llegar a la Comunidad para completar este incómodo cuadro de irritantes invitados ha sido el mosquito tigre. En septiembre, los investigadores confirmaban la presencia de al menos una hembra en Huesca capital después de que un vecino oscense diera la voz de alarma a través de una aplicación desarrollada por el CSIC para avistar la expansión de este díptero, procedente del sudeste asiático, que lleva ya varios años creando serios problemas en la costa mediterránea.

Su mala fama -más allá de por ser más activo que sus homólogos autóctonos a la hora de picar- radica en su potencial para ser vector de enfermedades hasta ahora casi inexistentes en el viejo continente como el dengue o la chikunguña. Una posibilidad que, aunque remota, hizo que el servicio de prevención de Sanidad comunicara a todos los médicos a través del boletín epidemiológico que se había detectado por primera vez a este insecto en terreno aragonés.

Ahora, apenas unas semanas después de encontrarse por primera vez en Huesca, se ha vuelto a detectar en Monzón. “Se ha comprobado que el mosquito tigre entra en los vehículos en busca de calor y es capaz de soportar el viaje. Si nos fijamos, seguramente su llegada a Monzón se haya producido en carretera desde Lérida, donde ya hay una población importante”, explica Javier Lucientes profesor titular de Parasitología y Enfermedades Parasitarias de la Universidad de Zaragoza y miembro del grupo de control y vigilancia que ha seguido la expansión de este insecto en los últimos años, quien opina que en Aragón se ha hecho bien en comenzar a tratar y prevenir su posible presencia desde el primer momento para evitar problemas mayores como se han dado en la provincia de Barcelona o en la Comunidad Valenciana, aunque avisa que la adaptabilidad de la especie, “la hace muy difícil de frenar”. Desde el Departamento de Sanidad también se explica que se está al tanto de todas las detecciones y que ya se están previniendo planes para controlar su expansión con la llegada de la primavera, cuando comienzan a proliferar tras el invierno.

Su caso recuerda al de otro díptero que ya se ha hecho habitual en los veranos zaragozanos y los del Bajo Cinca o el río Gállego. La mosca negra, especie que hasta hace dos décadas se concentraba más en ríos de montaña, tuvo en 2012 su pico en la capital aragonesa con más de 20.000 atenciones por sus picaduras, que producen unas importante urticarias e inflamaciones. En el último verano, pese a seguir generando problemas, su población ha remitido debido a la pasada riada y los trabajos que en los últimos años se han realizado tanto desde el Departamento de Sanidad como el Ayuntamiento de Zaragoza en la cuenca del río.

La mosca negra va a tener ya cíclicamente veranos con mayor o menor actividad. Para el verano que viene lo que hemos podido ir viendo es que va a haber un volumen de cría importante, pero todo dependerá de los ciclos que lleve el río durante los meses de primavera”, explica Lucientes.

Detrás de estas dos irrupciones los investigadores achacan como factores principales el cambio climático y el aumento de las temperaturas y, en el caso de especies invasoras como el mosquito tigre, la facilidad de comunicaciones que hay ahora en todo el mundo. No en vano, si ahora cualquier ciudadano puede desplazarse hasta las antípodas, porque no lo iba a poder hacer un mosquito.

Las chinches, la plaga urbana que más crece

Pero los mosquitos no son las únicas plagas que han aumentado en los últimos años. Desde la empresa de control de plagas zaragozana Arepla, explican que en los últimos años el mayor número de actuaciones que han tenido que atender han sido debido a las típicas chinches de la cama. Una especie que se daba por prácticamente erradicada en España pero que en la última década ha aumentado “en niveles extraordinarios”.

“Lo primero que tiene que saber la gente es que pese a que se asocie con ambiente pobres, las chinches aparecen en cualquier hogar, incluso en hoteles de cinco estrellas donde hemos tenido que intervenir”, explica su directora Marta Noya.

Según explica, la intervenciones por chinches han crecido más de un 70% en los últimos años en todo el país, algo que se debe a la movilidad internacional y a la dificultad que supone eliminar un foco una vez que esta especie se ha arraigado. “Causan problemas importantes cuando se crean focos grandes, y su incidencia está creciendo notablemente más que otras plagas más habituales, como las cucarachas, que llevan controladas varias temporadas”, señala.

El campo aragonés, con la mirada puesta en Cataluña y Navarra

Pero no solo las plagas urbanas han crecido en los últimos años. Desde hace varias campañas los agricultores del valle del Ebro siguen con inquietud el avance que ha tenido en Cataluña el conocido como caracol manzana, una especie que afecta especialmente a los arrozales. Este molusco originario de Sudamérica aterrizó en 2009 en la margen derecha del Delta del Ebro.

“Actualmente se ha detectado ya en zonas fronterizas con Aragón, pero lo estamos consiguiendo mantener a raya controlando y desinfectando maquinaria agrícola y tomando todas las precauciones posibles”, señala Emilio Betrán, director del Centro de Sanidad y Certificación Vegetal del Gobierno de Aragón.

Su caso se parece, por mantenerse a raya en los límites de la Comunidad, al de la avispa asiática, otro insecto que lleva también cinco años causando problemas, en esta ocasión, en el País Vasco, Navarra y Soria. Aunque en algún momento se ha detectado algún espécimen en las Cincas Villas, su llegada a la Comunidad parece de momento controlada, algo por lo que dan gracias los apicultores aragoneses, ya que estas avispas, de unos tres centímetros, devoran a la abejas hasta diezmar su población. Una nueva amenaza que se uniría a otra plaga que ya sufre el sector apícola, la del ácaro conocido como varroa, que propaga un virus letal a las abejas productoras de miel.







Pie
Enlaces recomendados

© HERALDO DE ARAGON EDITORA, S.L.U.
Teléfono 976 765 000 / - Pº. Independencia, 29, 50001 Zaragoza - CIF: B-99078099 - CIF: B99288763 - Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza al Tomo 3796, Libro 0, Folio 177, Sección 8, Hoja Z-50564
Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual