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Agricultura

​Más de 500 jóvenes se lanzan a emprender al campo cada año a pesar de las “trabas” de la PAC

El pasado año 529 personas emprendieron en el sector agrario, la cifra más alta. La PAC sigue presentando numerosas dificultades para los más jóvenes.

Víctor Millán. Zaragoza Actualizada 22/10/2015 a las 09:17

Durante décadas el campo se ha convertido en un terreno yermo para la juventud en Aragón y en toda España. La marcha de multitud de jóvenes hacia las ciudades o los núcleos más grandes y el poco atractivo que presentaba para muchos actividades como la agricultura o la ganadería han agrandado el problema de la despoblación que sufre Aragón. Sin embargo, en los últimos años la tendencia está revirtiendo.

Ya sea como refugio ante la imposibilidad de encontrar un empleo en otros sectores, o por vocación, el sector agrario aragonés ha conseguido en los peores años de la crisis sumar más sangre nueva que en toda la década anterior.

Según los datos recopilados por el sindicato UAGA, de 2008 a 2014 han sido 1.957 los jóvenes agricultores que han decidido tomar la alternativa en aquello de ponerse a sembrar o a cuidar del ganado. De todos ellos, 529 lo hicieron solo durante el año pasado, lo que supone el registro más alto y de los que además una de cada tres eran mujeres. Unas cifras que a pesar de crecer año tras año no son ni mucho menos la panacea -y más teniendo en cuenta que en el sector se considera joven agricultor hasta los 40 años- pero que superan las 1.270 incorporaciones que se dieron en todo el periodo entre 2001 y 2007, cuando la economía española atravesaba su particular luna de miel.

Pese a todo, desde las organizaciones agrarias avisan de que no hay que engañarse. Y más aún cuando se habla de un sector donde según los propios cálculos de la DGA una de cada dos explotaciones no tiene asegurado el relevo generacional y, sobre todo, cuando se tiene en cuenta que el principal apoyo del mundo agrario, la Política Agraria Común, sigue muy lejos de tratar bien a sus particulares emprendedores.

“No hay duda de que en los últimos años el interés ha crecido. En parte debido a la crisis de otros sectores y también a que parece que hay cierta vuelta al campo en muchos sentidos”, señala Toño Romé, agricultor de Zuera y coordinador de jóvenes del sindicato COAG, que no obstante hace hincapié en que hace falta todavía recorrer mucho camino. “Lo cierto es que los jóvenes que se han incorporado en los últimos años los notamos ahora un poco desilusionados con como ha quedado la reforma de la PAC. Había muchas esperanzas puestas en que fuera más justo el reparto de ayudas, y al final se ha quedado todo en agua de borrajas”, explica este joven agricultor de Zuera que cultiva cereales y forrajes.

La PAC y los jóvenes agricultores

La historia de la PAC con los jóvenes agricultores y cómo afectan las referencias históricas al pago de las subvenciones viene de lejos, pero la reforma que ha entrado en vigor este año no ha solucionado demasiado la situación. “Se han mejorado las condiciones para que los jóvenes obtengan derechos de pago más altos. Pero al haber dejado tan escasa las restricciones para demostrar que alguien es agricultor profesional, el conjunto de las ayudas siguen estando muy mal repartidas”,explica Romé .

Y es que, si bien la reforma partió con unas restricciones algo más estrictas para demostrar que se trabaja profesionalmente el campo (se pedía que al menos un 20% de la renta del agricultor proviniera de la venta de su producción), en el punto final de su tramitación muchos de estos requisitos desaparecieron. El resultado: si se esperaba que la nueva PAC redujera en gran medida el numero de beneficiarios sacando de las ayudas a numerosos jubilados o propietarios que no dependen ya de sus cosechas, al final su número apenas se ha reducido en unos 4.700 perceptores, apenas el 10% del total que había en Aragón, que además, más de un 40% tienen más de 65 años. Los datos son muchos y hablan por sí solos: por cada diez agricultores mayores de 55 años, la Comisión Europea estima que en España solo hay uno menor de 35.

La crisis el azote del sector agrario

A ello se han sumado los avatares de la crisis que en menor o mayor medida también han azotado al sector agrario aragonés y la reducción en el presupuesto de ayudas cofinanciadas que ponía en marcha la DGA para acelerar el relevo generacional. Para este 2015 el presupuesto ha repuntado en 1,2 millones hasta los casi 9 millones de euros después de sufrir un serio recorte durante los últimos años. Sin embargo, la convocatoria se ha retrasado debido a los cambios de la propia PAC y el relevo en el Gobierno autonómico. Un retraso que hace que los sindicatos agrarios esperen que para esta campaña llegue un aluvión de solicitudes, después de que el año pasado se superaran las 750.

“Entrar al campo supone una inversión inmensa y el acceso al crédito sigue cerrado, lo que da mucha importancia a estas ayudas, más que por la propia agricultura, por su capacidad para dar un punto de partida a jóvenes que quieren abrir una explotación en el medio rural” explica el representante de COAG, que sin embargo considera que una de las grandes tareas que tiene por delante el mundo agrario, además de reforzar el relevo generacional, es acabar con la imagen de “chorreo” de ayudas y subvenciones. “La PAC está mal distribuida y mal organizada. Si los fondos que da Bruselas fueran a parar a los que se realmente se ganan la vida con el campo sería mucho más efectiva y seguramente costaría menos”, recalca.

Sembrando en tiempos de Smartphone

Esa misma opinión comparte Marcos Garcés, de 28 años y natural de Bañón, en Teruel. Su testimonio bien podría valer para explicar el éxodo rural o las circunstancias de la vida en el campo por su condición de licenciado en Sociología y estar además acabando la carrera de Ciencias Políticas. Pero él además es agricultor desde hace cinco años de forma profesional.

Yo en realidad nunca he dejado de estar en contacto con el campo porque mi familia tiene una explotación. Y llegado el momento decidí sumarme también de forma natural. Creo que es un trabajo muy bonito, aunque también muy duro y te tiene que gustar. Hacer alimentos para el resto es algo muy gratificante y además tienes que saber un poco de todo: matemáticas, algo de geología, biología... economía”, comenta Garcés, que recuerda que al comentar a sus compañeros de universidad que era agricultor no se lo acababan de creer.

“Tenemos el mal hábito de ponerle la boina a un sector que tecnológicamente ha avanzado mucho y que lo puede hacer infinitamente más”, señala, opinando que también se debería poner el foco en crear una mejor formación para el trabajo agrario a través de más módulos y estudios reglados.







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