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Aragón

De los desayunos a las fiestas con Dj, cómo hemos cambiado para hacer la Primera Comunión

La celebración de este sacramento ha evolucionado drásticamente en los últimos 100 años.

M. Sádaba. Zaragoza Actualizada 26/04/2015 a las 18:29
18 Comentarios
Irene Castillo de comunión hace más de 70 años

Celebrar la primera comunión hace tiempo que ya no tiene el significado con el que se implantó en la sociedad española. El significado religioso pasa a un segundo o tercer plano en la mayoría de las celebraciones, en las que lo que más importa es el vestido, el banquete y, en especial, los regalos. En sus orígenes, allá por el siglo XIII, la Primera Comunión no era un acto socialmente relevante, pero esto empezó a cambiar con la llegada del siglo XX.

Trajes blancos de manga larga y con cuello redondo se unían a velos y grandes tocados. Este era el vestuario típico de las niñas de los años 40. Una ropa que fue modernizándose según pasaba el tiempo. Los vestidos se hicieron más simples, el velo se redujo hasta desaparecer en la década de los 80 y casi lo mismo le ocurrió al tocado, que se ha convertido en una simple diadema o corona de flores. Por su parte, las mangas se han encogido hasta el punto de que muchas niñas han hecho la primera comunión en tirantes, e incluso, con escote de barco.

En el caso de los chicos el cambio ha sido un poco más lento. En los años 30, el blanco también era el referente para ellos, pero su forma era muy similar al traje de marinero que se lleva en la actualidad. No obstante, en todo este recorrido se pusieron de moda otros estilos que no terminaron de funcionar. “Mi hijo Gabriel fue vestido de 'duquesito', que era la ropa que estaba de moda en la década de los 60, con un pantalón blanco, chaqueta negra y puntillas en los puños de las mangas y el pecho”, explica su madre Elisa. Finalmente, las tendencias de marinero o almirante son los que siguen triunfando en la actualidad.

A lo largo de los años se han repetido aquellas épocas en las que estaba de moda el traje de monja para ella y el de fraile para él. “De hecho, después de mucho tiempo, han vuelto a aparecer en algunas tiendas, sobre todo porque al ser más sencillos son mucho más baratos”, sostiene José Ángel Oliver, presidente de la Unión de Consumidores de Aragón (UCA). No hay que olvidar que todavía hoy en día hay colegios que tienen su propio uniforme para las comuniones y todos los alumnos visten de igual manera.

De este modo, las comuniones de los años 20 se caracterizaban por desayunos o meriendas en lugar de comidas, para intentar reducir gastos, los regalos eran casi inexistentes y el reportaje fotográfico estaba compuesto por unas tres o cuatro imágenes, “todas en las mimas posturas: con las manos puestas para rezar o sujetando el libro de la catequesis”, señala Enrique, de Henry Fotógrafos.

Poco a poco, esos desayunos fueron dando lugar a comidas familiares en el hogar, para después trasladarlas a los restaurantes. Esta diferencia ya la notó María del Mar, de 49 años. “Para la comunión de mi madre hicieron una pequeña comida en casa, sin embargo, para la mía y la de mi hermana comimos en un restaurante de Zaragoza”. Su reportaje fotográfico también fue más extenso, “con la llegada de los negativos se ampliaron a alrededor de una veintena de fotografías”. Aún así, la postura se mantiene y el libro de la catequesis junto al rosario se convierten en compañeros inseparables.

Pero si hay un aspecto en el que encontró verdaderos cambios fue en los regalos. Su madre no había tenido ninguno, mientras que ella ya pudo disfrutar de algún que otro juguete y la típica bola del mundo. “Los primeros presentes materiales por la primera comunión estaban muy orientados al cambio de niño a adolescente y a la educación, como juegos de escritura y libros”, sostiene Oliver.

Pese a la gran evolución que se podía percibir en los años 70, no fue nada comparado con lo que ella misma vivió casi treinta años después al celebrar la comunión de su hija. “Fue en pleno 'boom' de las 'mini-bodas', fuimos a un hotel con unos sesenta invitados, orquesta, payasos y hasta jotas”, relata. Para este gran día tampoco faltó un amplio reportaje fotográfico de estudio, al que se le añade el de la Iglesia más un vídeo. “Era todo muy excesivo, pero como los abuelos eran mayores, quisimos que fuera algo especial”, puntualiza. Un exceso que se trasladó a los regalos. “Televisión, videoconsola, juegos y un amplio etcétera”, sostiene María del Mar. Lo único que le “faltó” fue el viaje, que en aquellos años comenzaba a ponerse de moda. “En esa época casi todas las comuniones iban acompañadas por un viaje a Disney Land París”, recuerda Oliver.
 

Pero, llegó la crisis...

El trabajo comenzó a flojear, se produjeron los primeros despidos y la fila del Inaem empezó a crecer como si no tuviera final. Ante esta situación, muchos fueron los padres que comprobaron que no podían seguir manteniendo el mismo ritmo y buscaron diversas formas de reducir el precio de estos actos. “Las familias se resisten a dejar de celebrarlo pero intentan menguar el número de invitados, contratar menús cerrados, utilizar trajes de familiares o comprarlos por internet”, subrayan desde la Unión de Consumidores de Aragón (UCA).

De este modo, se ha pasado de un gasto medio superior a los 3.000 euros a rondar los 2.000, según señala Oliver. Para ello, ha habido muchos cambios. “El viaje ya no es a París sino que se buscan sitios de aventura nacionales como puede ser Port Aventura, e incluso, algunos padres piden que el presente sea en efectivo para costear parte de la celebración”, puntualiza Oliver.

Lo mismo ocurre con la comida. “Hay muchas familias que han optado por algo mucho más íntimo, solo con los abuelos y los tíos en algún restaurante con menú del día”, subraya Luis Vázquez, presidente de la Asociación de Restaurantes de Zaragoza. Por su parte, en el sector de la fotografía muchos son los familiares que tienen una cámara y deciden tomar el control de la situación tanto en la Iglesia como en el banquete.
 

Quién puede, sigue ampliando la comunión

No obstante, aquellas familias que siguen gozando de una economía saneada continúan con un ritmo igual o superior al que se veía años atrás. “Móviles, tabletas digitales y videoconsolas son los regalos más demandados, de hecho, desde hace un par de años es común ver cómo han aparecido las listas en los grandes almacenes, todo como si fuera una boda”, sostiene Oliver. Y esta “boda” se traslada a estudio fotográfico. “No es extraño que una madre te pida más de un centenar de fotografías, un álbum grande para ellos y dos pequeños para los abuelos, más las imágenes de la Iglesia y quizás el vídeo”, recuerda Enrique.

Fotografías que, incluso, puede que algún día se trasladen al restaurante, en el que la comida cada vez está más en un segundo plano. “Ahora lo importante es la animación y los jardines, que haya buenas vistas y sitios en los que jugar, además, en las gran mayoría de las celebraciones solicitan un Dj, porque es lo que gusta a los jóvenes de hoy en día”, subraya Vázquez.


  • Marieta28/04/15 07:16
    A mi me toca este año...soy cristiana y quiero que mi hijo reciba la Primera Comunión siempre..Así pues el abuso de precios la hipocresía de los que hacen la fiesta a los hijos..nubla uno de los siete Sacramentos. Yo invito a que cuando sus hijos cumplan 16 o 18 años les hagan una fiesta de puesta en sociedad. Micelebración no excede de gasto . Enhorabuena a las familias de los comulgantes. 
  • Jose Maria27/04/15 14:13
    Lo suyo era después de la Comunión una buena chocolatada con bizcochos y tortas, entre familiares y allegados; y después cada uno a su casa. A excepción de algún familiar que si se había desplazado, comía en casa del comulgante.  Lo demás es consumismo, y las tonterías de estos tiempos.  Jose Maria
  • panteira27/04/15 10:40
    #14 Y eso es exactamente esa fé, un galimatias del que nada se entiende sino por la profesión de la fé, a cualquiera que l pidieses fé te responderia que tratas de engañarlo, viva el empirismo nada creo que no se pueda demostrar. Nunca habia leido tanto con tan poco sentido, desde luego para llerte hay que tener fé. Launica fe realmente útil que conozco es la que tienen muchos cubanos, fe (Familia en el Extranjero).
  • El Josan27/04/15 08:10
    Ya hace tiempo que se han perdido los papeles en este tipo de celebraciones, lo mismo da bodas, bautizos y comuniones, pero que cada uno haga lo que quiera yo no les voy a pagar los créditos.
  • NO IMPORTA27/04/15 01:01
    En estos tiempos, los que van a celebrar la comunión, lo hacen por ¿Aparentar, por la fiesta a todo lujo, por los regalos, por lucir sus trajes ricos? No importa, no hay que juzgar a nadie. El desconocimiento absoluto de todo lo vinculado a la iglesia es lo que más aleja a las personas de ella y nos hace preguntarnos ¿Qué es y el porqué de todo esto? UNOS LIGEROS conocimientos de la historia ( Abraham, Moisés, los 12 hijos de Jacob, de ahí las 12 tribus de Israel, los profetas, Jeremías, Ezequiel, Zacarías, Pablo de Tarso, etc…los grandes escritores de la Iglesia, Santa Teresa de Jesús, San Agustín, Fray Luis de León etc…De la vida de Jesús, los evangelistas, el Apocalipsis) NOS AYUDARÍAN a entender y sentir lo místico y espiritual de la FE. Os animo a todos, para que os informéis del verdadero significado de estas celebraciones y lo que representan. Dios es importante dentro de nuestro corazón y es el ÚNICO QUE NUNCA FALLA! La eucaristía o la Sagrada Comunión, en la iglesia católica, ortodoxa, copta, anglicana y algunas denominaciones luteranas, ( por medio de la consagración del sacerdote) es recordar y volver a celebrar aquella última Cena de Cristo junto con sus apóstoles. La eucaristía se considera la fuente y culmen de la vida de todo cristiano. Es el sacramento del cuerpo y de la sangre de Jesucristo, con el pan y vino.
  • De aquí26/04/15 21:18
    La última moda es la COMUNIÓN POR LO CIVIL, y no me paree tan mal. Lo importante son los regalos y reunir a la familia. La religión para quien se la crea, bastante faena tienen los pobres niños, dos años de aleccionamiento.
  • lapanto26/04/15 20:37
    Cuanta tontería con  las comuniones. Todo un circo y un negocio, y luego no pisan una iglesia en su vida.
  • Tío Pepe26/04/15 16:50
    No nos engañemos. La mayor hipocresía es la de los padres ateos llevando a sus hijos a colegio religioso por considerarlo mejor. Por eso está claro que los católicos de colegio público-que también los hay- viven con mayor sinceridad sus creencias.
  • Calamar26/04/15 14:46
    #8 evita, di que sí, es mucho más honrado seguir "las tradiciones" aunque no se crea en ellas, hacer la comunión a la niña para que no sea la única sin fiesta ni regalos aunque ni ella ni los padres sean practicantes o creyentes. ¿Qué tiene de malo que una persona en plenas facultades decida si profesar o no determinada religión? Mucho mejor bautizarlos cuando no saben ni aguantarse el pis... Y luego los "jil..." son los ateos.
  • Carlos26/04/15 12:19
    #3 Utebo, más bien padres que meten a bebés en una religión, años después les obligan a comulgar. Es lo que tiene este anacronismo, que unos (los padres) eligen mal los motivos y otros (la Iglesia) lo permite porque, si no, se quedan vacías. Los chavales, con los regalos, son felices, y más sabiendo que es la última vez que van a pisar una iglesia.
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