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Política hídrica

La contaminación por la agricultura y por la industria, principal problema del agua

Recoge los resultados de las redes de control del Organismo para verificar el cumplimiento de la Directiva.

Heraldo.es Actualizada 26/12/2014 a las 14:00
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La Confederación Hidrográfica del Ebro ha presentado el último informe de Control del Estado de las Masas de Agua (CEMAS), que recoge los resultados de las redes de control de que dispone la Confederación en aguas superficiales (ríos, embalses y lagos), en aguas subterráneas y en zonas de especial protección de la Cuenca.

El documento se puede consultar en www.chebro.es y muestra el seguimiento y los diagnósticos realizados durante 2013 para verificar el grado de cumplimiento de las exigencias de la Directiva Marco del Agua y las Normas de Calidad Ambiental.

Es por tanto un informe de tendencias y no de alerta de calidad, que permite realizar una foto general de la Cuenca y trasladar al resto de Administraciones competentes en gestión los datos y conclusiones necesarios para la toma de decisiones.

Con los datos recogidos en 701 masas superficiales y 105 subterráneas en 2013 se comprueba una ligera mejora respecto a los niveles de los dos años anteriores que se habían visto afectados por una intensa sequía que condicionó el estado ecológico y químico de algunos tramos de río, embalses y lagos. El aumento de caudales circulantes del año a estudio aumentó la capacidad de dilución, disminuyendo en parte la presión de los vertidos existentes en la Cuenca.

A pesar de ello, es importante destacar que el diagnóstico sobre el estado de las masas de agua para la Directiva Marco del Agua se hace con datos de periodos amplios, hasta 6 años, con lo que más que los datos concretos el informe CEMAS detecta los problemas crónicos de la Cuenca del Ebro y permite ajustar los controles en donde sea necesario. En términos generales, por tanto, siguen destacando los problemas y presiones de la contaminación difusa y la presión histórica de determinados vertidos industriales.

Por su parte, como positivo se hace referencia a los buenos resultados de las redes de control específico que mantiene la Confederación para el seguimiento de la calidad de las aguas y donde se incluyen las masas de agua superficial destinadas posteriormente a abastecimiento de poblaciones que superan los 500 habitantes, en total 128 puntos, considerados todos este 2013 en buen estado y donde también se integran los tramos de especial protección, como los de interés piscícola, un total de 15 en toda la cuenca, en los que sólo se ha producido un incumplimiento.
 

Principales problemas de calidad


En la Cuenca del Ebro respecto a la calidad de las aguas sigue destacando el problema de la contaminación difusa procedente de la agricultura, principalmente por las dimensiones que tiene esta actividad en esta Demarcación. Se trata de una contaminación que se detecta en primer lugar en el agua subterránea y luego acaba afectando a los ríos.

Los ríos donde se detectan estas presiones de forma más destacada son el Arba (Zaragoza); Gállego y Alcanadre (Huesca); Cinca (Huesca) y Segre (Lleida). Las Administraciones competentes están trabajando junto a las Comunidades de Regantes en la aplicación de buenas prácticas agrarias que reduzcan estas presiones.

También la ganadería intensiva y la inadecuada gestión de los purines en zonas con saturación de granjas generan problemas de calidad, como ocurre en el río Tastavins, en la cuenca del Matarraña.

En cuanto a la presión por vertidos industriales, se concentran en los grandes núcleos de población de la Cuenca del Ebro. Además de en las capitales de provincia, los núcleos de importancia industrial se encuentran en Miranda de Ebro (Burgos), Salvatierra (Álava), Sangüesa (Navarra), Nájera y Lodosa (La Rioja), Tudela (Navarra); Sabiñánigo, Barbastro y Monzón (Huesca) y Flix y Tortosa (Tarragona).
Gracias a las Normas de Calidad Ambiental se está incrementando de forma progresiva el tratamiento de los vertidos industriales, mejorando la depuración en todos estos núcleos industriales.

Relacionado con la presión industrial se abre el capítulo de vertidos históricos que han dejado contaminados sedimentos fluviales, algo que se detecta en dos de los puntos más complicados de la Cuenca, en el Gállego aguas abajo de Sabiñánigo y en el embalse de Flix (Tarragona), a los que se suma también el caso de Monzón.

El estado de los embalses se relaciona precisamente con las afecciones en los ríos. Los embalses situados aguas abajo de grandes zonas regables, de localidades vertientes o zonas industriales, están viendo frenada la mejora de su calidad, como es el caso de Mequinenza, Ribarroja, ambos en el Ebro y La Peña, en el río Gállego.

También el informe hace referencia a los vertidos de aguas residuales urbanas que están mejorando gracias a la extensión de las estaciones de depuración. De todas formas, algunos incumplimientos demuestran que el funcionamiento de las depuradoras es mejorable ya que en algunas ocasiones, principalmente durante episodios de tormenta se producen vertidos directos al río, con lo que se hace necesaria la construcción de redes separadas de pluviales y residuales. Afecciones puntuales se han detectado aguas abajo de grades ciudades como Pamplona, Miranda de Ebro y Zaragoza.

Y se cierra el capítulo con un análisis general de las aguas subterráneas, cuyo estado está condicionado principalmente por la contaminación difusa. La zona de Urgell-Tárrega (Lleida) es la más problemática de la Cuenca a este respecto. También están afectados sectores del Canal Imperial, tramos bajos del Segre y Gállego y Gallocanta.

En las aguas subterráneas, las contaminaciones de origen industrial son menos extensas, aunque existen focos de presión que afectan a acuíferos en más de un kilómetro como el caso de Lantarón (Álava), Lodosa y Peralta (Navarra); Nájera (La Rioja); Sabiñánigo y Monzón (Huesca); Oliana (Lleida) y Flix (Tarragona).
 

Principales datos


Durante el 2013 se han podido diagnosticar 359 masas fluviales de las 643 definidas en la Demarcación del Ebro (55,8%), con un resultado de 113 masas fluviales (17,6% del total) que no han alcanzado el buen estado, 43 de ellas presentan un estado ecológico moderado, 1 malo y 18 deficiente, mientras que ascienden a 72 los incumplimientos por indicadores físico-químicos, en puntos reconocidos por una mayor presión humana o por efecto de la contaminación difusa.

El diagnóstico de 2013 supone un incremento del número de masas evaluadas respecto al 2012, en concreto de 91 masas más, que dan mayor fiabilidad a los resultados; de hecho, se ha pasado de 163 masas en buen estado a 246 masas en 2013.

En el caso de las aguas subterráneas se han detectado 22 incumplimientos sobre el estado químico de las 105 masas analizadas. Todas son masas de agua con una gran explotación agrícola y se localizan básicamente en el eje del Ebro y los aluviales de sus principales afluentes.

En cuanto a los datos de los 35 embalses estudiados, muestran que la mayoría (63%) presentan un estado eutrófico que cumple con los objetivos de la Directiva y también un potencial ecológico máximo o bueno (66%), frente al 78% que presentaban un potencial ecológico moderado en 2012. Hay que destacar que desde 2007 casi ningún embalse ha sido diagnosticado como eutrófico (Ribarroja, La Tranquera, Oliana) o hipereutrófico (Caspe) e incluso, a varios se les podría eliminar de la declaración de zona sensible, ya que su estado trófico es bueno.

Por último, en los dos últimos años se han muestreado un total de 50 lagos, algunos por primera vez, obteniendo 7 la calificación de bueno y 16 de moderado. La aplicación de límites más restrictivos hace que en algunos casos lagos que anteriormente alcanzaban el buen estado ahora no lo cumplan.
Además, la Confederación en colaboración con otras Administraciones competentes en el seguimiento y control de la fauna, realiza actuaciones contra el mejillón cebra.

En concreto, la campaña de detección larvaria 2013 desarrollada de mayo a septiembre, ha consistido en un total de 525 muestras en 7 Comunidades Autónomas repartidas en 35 subcuencas, que han dado como resultado 8 positivos (frente a 13 positivos el año anterior), 3 en embalses clasificados en campañas anteriores como afectados porque se han detectado larvas y una nueva más, el embalse de La Sotonera (Huesca), donde se ha confirmado la presencia de adultos y se ha clasificado a efectos de navegación como “afectada”.







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