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Lindano

Biscarrués y Ardisa vuelven a tener agua potable, pero los vecinos siguen sin fiarse

Salud Pública levantó ayer la prohibición de beber del grifo por la presencia de lindano, que se mantiene en Piedratajada y Marracos

I. Ara 28/10/2014 a las 06:00
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Beatriz Giménez y sus hijos, Lucas y Noel Bernúes, cogían ayer por la tarde agua de los depósitos provisionales que siguen instalados en Biscarrués.Rafale Gobantes

Aunque no acaban de fiarse, los más de 400 vecinos que suman Biscarrués, Erés y Ardisa recuperaron ayer el suministro de agua potable, interrumpido desde hace más de cinco semanas por la contaminación por lindano del río Gállego, del que se abastecen. Pero levantado el veto de Salud Pública sobre los abastecimientos de estas tres localidades, todavía quedan otros dos municipios cuyos habitantes no pueden consumir agua del grifo desde que comenzó la crisis. Se trata de Piedratajada y Marracos.

Biscarrués, Erés y Ardisa salen así de la lista de pueblos donde se prohibió beber y cocinar con agua corriente, en la que también estuvieron más de tres semanas Villanueva de Gállego y Santa Eulalia. La primera fue la que antes recuperó la normalidad, el pasado día 13, mientras que en la segunda se volvió a permitir el consumo el pasado miércoles.

Fue en Ardisa donde primero se detectó que los niveles del isómero alfalindano superaban los 0,10 microgramos por litro de agua, el límite permitido para que esta sea potable, por lo que el 17 de septiembre se suspendió el suministro de agua de boca, que finalmente se recuperó ayer. Tanto en este pueblo como en el resto de los afectados por las restricciones, el Instituto Aragonés del Agua (IAA) colocó a comienzos de este mes filtros de carbón activo que captan los restos del pesticida presentes en el agua que llega a los depósitos, que se vaciaron y limpiaron antes de volver a llenarse para hacer las pruebas de potabilidad y comprobar la efectividad de las medidas correctoras. 

De hecho, inicialmente estaba previsto que, salvo en Biscarrués, donde se retrasó la instalación de los filtros por un problema técnico, en todas las demás poblaciones se pudiera levantar el veto a comienzos de la semana pasada. Pero excepto en Villanueva de Gállego, las primeras pruebas del IAA resultaron fallidas, por lo que la vuelta a la normalidad se ha demorado unos días más, y todavía no tiene fecha en los casos de Marracos y Piedratajada. Allí los análisis efectuados hasta el momento por Salud Pública aún no han aportado datos favorables. Y una vez que se obtenga el primer negativo en alfalindano, todavía será necesario repetir las pruebas para confirmar que el agua vuelve a ser apta para el consumo humano, un proceso que culminó ayer en Ardisa, Biscarrués y su pedanía de Erés. Eso sí, muchos de sus vecinos siguen desconfiando del agua que sale de sus grifos, e incluso se han acrecentado las dudas sobre su calidad que ya tenían antes de que estallara la crisis del lindano.

Precauciones y dudas

La alcaldesa de Ardisa, Ángeles Palacio, reconoció ayer, poco después de recibir la llamada de Salud Pública y antes de dar aviso a los casi 100 vecinos, que a partir de ahora mantendrán "la precaución y las dudas" que ya tenían. La mayoría, explicó Palacio, bebían agua embotellada, aunque sí solían utilizar la del grifo para cocinar, pero a raíz de la prohibición de estas últimas semanas para ambos usos, algunos se pensarán dos veces si llenan la cazuela directamente del grifo. "No nos hemos fiado desde hace años", recordó. 

Además, la primera edil explicó que en el núcleo de Casas de Esper, con unos 40 habitantes y que comparte abastecimiento con Ardisa, todavía no se puede beber, puesto que no se ha vaciado el depósito y los técnicos están acabando de ajustar los filtros.

Por su parte, el alcalde de Biscarrués, José Torralba, coincidió con su homóloga en que "una cosa es que se acabe la prohibición de beber y otra que la gente vaya a hacerlo", puesto que "muchos ya tenían reticencias antes" en este municipio de unos 210 vecinos.

Tanto Palacio como Torralba también coincidieron en que al menos este episodio de contaminación del Gállego causado por el traslado de restos de lindano en el vertedero de Bailín (Sabiñánigo) ha servido para que se haya empezado a trabajar ya en los futuros abastecimientos alternativos a los pueblos de la cuenca. "Ya es un avance importante", valoró la alcaldesa de Ardisa. "Cuanto antes los hagan, mejor, porque entonces tendremos la certeza de que no nos vamos a encontrar agua con lindano", añadió el de Biscarrués, que en todo caso destacó que "el río sigue contaminado".
 







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