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Despoblación en Aragón

La mitad de los pueblos aragoneses con menos de 100 habitantes son “demográficamente terminales”

La Federación de Comarcas y Municipios advirtió esta semana en el Senado del “riesgo de desaparición” de muchos pueblos pequeños.

31 Comentarios
Dos vecinos de Cabolafuente, una de las localidades más afectadas por la despoblación.J.M.

Villar del Salz, en la Comarca del Jiloca, tiene 73 habitantes censados, aunque durante todo el año apenas viven la mitad. De ellos, más de la mitad de la población pasa ya de los 65 años, y solo hay registrados en el municipio dos menores de 15 años, que tampoco residen allí. Su situación demográfica se ha agravado en los últimos años tras perder en menos de una década el 27% de su población. Un panorama que se puede rastrear en la mayoría de los pueblos pequeños de Aragón, de los cuales la mitad ya han entrado en una categoría que los demógrafos califican como “terminal”. Es decir, más de la mitad de la población está envejecida y en regresión.

En total, en Aragón hay 87 municipios de menos de cien habitantes que ya han entrado en este ciclo demográfico según recoge el último informe del Consejo Económico y Social de Aragón. Esta situación no es sin embargo exclusiva de los pueblos más pequeños, no en vano, en la Comunidad existen 184 municipios (uno de cada cuatro) que entran en esta definición -algunos de ellos incluso por encima de los 1.000 habitantes- pero es en los de menor tamaño donde por su escasa población y su complicada perspectiva a corto y medio plazo se ha centrado el debate en las últimas semanas. Este lunes, el presidente de la Federación Aragonesa de Municipios, Comarcas y Provincias (Famcp), Carlos Boné, advertía en una comparecencia en el Senado del “riesgo de desaparición que corren muchos municipios aragoneses” en el marco de la Ponencia para la adopción de medidas en relación con la despoblación rural en España, en la que también participaron representantes de las provincias de Cuenca y Soria, otras de las más afectadas en términos demográficos junto con Teruel, y Aragón en su conjunto, para solicitar al Gobierno que la despoblación tome más peso a la hora de repartir los fondos que proceden de Europa.

“En pueblos como este, es complicado sacar para delante cualquier actividad si no se cuenta con una estrategia y un apoyo inicial de las administraciones”, señala la alcaldesa de Villar del Salz, María Ascensión Borao, quien explica que en los últimos años la única iniciativa que ha conseguido fijar población en la localidad que rige ha sido la construcción de una casa rural, como en la mayoría de los pueblos pequeños de su comarca. “Intentar atraer o mantener a la población joven en un municipio de nuestras características es difícil, aunque con paciencia y una buena gestión de los recursos se pueden hacer”, comenta la alcaldesa, en cuyo pueblo pasa por ejemplo dos veces a la semana un bus de línea comarcal que muchas veces va casi vacío, algo que en su opinión se podría solucionar ahorrando costes estableciendo un servicio bajo demanda que también se acomodaría mejor a las necesidades de los vecinos.

Para regular mejor estos servicios e incentivar iniciativas de pequeñas y medianas empresas en estas localidades en retroceso la provincia de Teruel lleva pidiendo en los últimos meses varios cambios en el reparto de los fondos europeos. Entre ellos, según se aclaró en la ponencia elaborada en el Senado, que el baremo de despoblación pase a considerarse a nivel provincial, o incluso comarcal, ya que si bien Aragón cuenta con una densidad de 28 habitantes por kilómetro cuadrado, el territorio de la comunidad alberga zonas en las que este dato baja hasta escasamente 3, cifra que de elevarse a la Unión Europea habilitaría una partida especial de fondos destinada a zonas escasamente pobladas, que en la actualidad ya disfrutan algunos concejos escoceses.

Según un cálculo realizado por las patronales de Teruel, Cuenca y Soria, de habilitarse estos fondos los tres territorios podrían optar a más de 1.000 millones de inversión durante el periodo 2014-2020. Una posibilidad que desde las organizaciones de empresarios y organismos públicos se está volviendo a plantear al Gobierno central después de que en mayo de este año el Ministerio de Hacienda descartara negociar con la UE pedir fondos específicos para estas tres provincias debido a su despoblación.

“Las oportunidades de empleo, el acceso a los servicios y las buenas comunicaciones son imprescindibles para atraer a gente joven a estos municipios”, afirma la alcaldesa de Villar del Salz, municipio que ha pasado de contar con 108 habitantes en 2004 a los 73 censados actuales, quien entiende que ante la parálisis de la iniciativa privada a raíz de la crisis los servicios y las iniciativas deben llegar a través de ayudadas administrativas.

Sin embargo, y a pesar de que el foco de la despoblación se ha colocado especialmente en Teruel, la realidad demográfica también golpea a las otras provincias aragonesas. En la Comunidad de Calatayud, donde se ubica Pardos, uno de los últimos pueblos que se quedaron sin habitantes en Aragón hace ya casi tres décadas, se encuentra también Godojos, un pequeño municipio apartado de las principales carreteras que cruzan la comarca y al cual el éxodo rural y el envejecimiento de la población ha convertido en el pueblo más envejecido de la Comunidad. De sus 39 habitantes censados, hasta el 75% superan los 65 años de edad, y no cuenta con ningún menor de 25 años. Sus síntomas son también extrapolables a Bagüés, al norte de las Cinco Villas, que ha perdido la mitad de sus vecinos en la última década hasta quedar reducido a la escasa cifra de 20 habitantes.

Volver a mirar al campo, la principal alternativa


Al concentrarse 7 de cada 10 aragoneses en el área urbana de Zaragoza y los municipios cercanos, Aragón parte en desventaja en su lucha contra la despoblación con respecto a otras CC.AA. afectadas. Así, si bien regiones como las dos Castillas o Extremadura tienen una densidad de población similar, en estas comunidades el medio rural ha conseguido generar más núcleos de población de carácter intermedio, mientras según se expone en el último informe del Cesa, en Aragón los municipios de entre 1.000 y 2.000 habitantes son los que más han notado el descenso de población en la última década, perdiendo de media hasta un 20% de sus vecinos.

Pese a esto, el mapa de los pueblos más pequeños de Aragón muestra algunas excepciones que invitan al optimismo. En los últimos 10 años, municipios turolenses han engordado su censo gracias a incentivos para los nuevos pobladores y la consolidación de pequeños nichos empleo. Ese es el caso por ejemplo de Cuevas de Almudén, que ha pasado de tener 105 a 141 habitantes, o Castelnou, que ha aumentado su población en 45 personas (de 107 en 2004 a 152 el año pasado), principalmente gracias al turismo, la mejora de las comunicaciones y la instalación de pequeñas iniciativas empresariales. Un panorama que pese a no ser el mayoritario, la DGA y los organismos implicados están intentando trasladar a las comarcas más afectadas por la despoblación, como las de Albarracín o el Jiloca, donde se está desarrollando un plan de flexibilización del territorio y llevando a cabo los primeros estudios para la plantación progresiva de más de 5 millones de árboles en la provincia de Teruel que tendrán como fin su explotación para la creación de energía mediante biomasa, una industria que ya ha generado varios focos de empleo en otras zonas rurales españolas.


  • alucino17/10/14 20:10
    no se les llena a los politicos la boca con el dichoso desarrollo rural, cuantos millones se han invertido? y de que ha servido, para que los que esten en verano tengan piscina? Asi va todo. Claro que la agricultura no es igual que antes, pero desde luego no se hace desde el sofa. Que tambien esta como esta por ese tipo de ayudas. Desde luego esto no lo van a solucionar los de la ciudad. Los pueblos sentenciados. 
  • Mangurryan17/10/14 11:08
    Pepe, sabes lo q es el minifundio? Tu respuesta tiene mucho que ver con eso.
  • peñanegra16/10/14 23:43
    aragones, como siempre no das ni una..por si no te enteras, la única mano de obra en el medio rural, prácticamente está formada por gentes de fuera, principalmente del Este...me refiero a gente asalariada, 
  • Pepe16/10/14 21:09
    En Galicia y en toda la cornisa cantábrica la población está diseminada en pequeñas pedanias e incluso viviendas aisladas. La razón no es el minifundismo. La razón es que cavas 10 metros y tienes un pozo de agua.
  • giner16/10/14 21:03
    como dicen por aqui la vida da muchas vueltas, llegara el dia en que no se pueda vivir en las ciudades, ciudades han aparecido y desaparecido muchas veces 
  • Ocianeriple16/10/14 20:57
    Pues daros una vuelta por Asso-Veral (Zaragoza) y ahí veréis un pueblo, en el abandono total. Sentenciado a desaparecer, en breve y sin que nadie haga nada por conseguir que se mantenga. Quedan diez habitantes, y más de los mitades, rondan los sesenta años, y algunos los noventa. Ahí queda eso. Pero no tenemos a nadie que se preocupe por modernizar, facilitar, o conseguir siquiera un lugar de reunión en el pueblo, para ver la tele y jugar una partida. No digo más.
  • las cosa como son16/10/14 16:03
    La desaparición de poblaciones no es malo en si, es triste, mantener artificialmente poblaciones inviables redunda en el empeoramiento de los servicios públicos de todos, incluidos los habitantes de los pueblos, recordemos que los pueblos surgen de 2 necesidades, una la necesidad de poblar territorio en un entorno de economía agrícola-ganadero cuando la única forma de producir más alimentos era ocupar más territorio y la segunda la necesidad de agrupar a la población dispersa que vivía en el campo a fin de aunar esfuerzos para obtener mayor seguridad y mejores servicios, quizás solo en Galicia se mantuvo una dispersión poblacional y en vez de municipios aparecen los concejos, debido a la estructura agraria minifundista. Hoy en dia no es necesario ocupar más territorio para producir más , ni es necesario ni tanta a mano de obra ni que viva en las mismas fincas donde trabajan, muchos agricultores viven en la propia Zaragoza capital. Es el mismo factor de agrupación que creo las poblaciones las que las hacen desaparecer, más población significa mejores servicios, más eficientes y menos onerosos para la sociedad. Conclusión, la desaparición de pequeñas poblaciones es un proceso natural de eficiencia y mejora de la calidad de vida de la gente inevitable, incluso deseable, aunque sea políticamente incorrecto decirlo.
  • caganidos16/10/14 15:59
    el problema de los pueblos pequeños no es la poblacion, es la falta de puestos de trabajo, de ambulatorios, de escuelas, de comunicaciones.......¿ como va a vivir la gente joven con hijos donde no se puede ganar la vida? es bonito ir de vacaciones , pero esto ya viene de antiguo, en los años 50 ya se fue casi toda la gente a las ciudades.
  • Rurala16/10/14 14:12
    Las realidades se crean y se moldean, no se aceptan sin más. Por cierto, hoy se celebra el Día internacional de las mujeres rurales. Heraldo publicó un artículo sobre esto hace dos días. De los actos de hoy en Barbastro, ni pío. De los jóvenes dinamizadores, tampoco se lee nada.
  • hijo del marinero16/10/14 14:06
    Es curioso que, PP-PSOE-PAR, etc., siempre proponen como solución al problema de la despoblación del medio rural, que nos den más recursos: más dinero. Curiosamente, desde hace muchos, muchos lustros, los pequeños pueblos como el mío .Plou, situado en las Cuencas Mineras-, han venido recibiendo grandes cantidades de dinero procedentes de las diferentes administraciones: Provinciales, Autonómicas, Estatales y Europeas, y sin embargo, pese a estos sustanciales ingresos, mi pueblo, ha pasado en unas décadas de tener cerca de doscientos habitantes, a solo siete personas que son las que permanecen durante todo el año, teniendo el más joven, más de sesenta años. La inmensa mayoría de esos recursos, fueron dedicados al hormigón, lo mismo que en el resto de pueblos vecinos. Ese es el problema: el hormigón y todo lo que le rodea. La solución es dedicar los recursos a las personas, y no al hormigón. Con lo que en mi pueblo se gastó en cuatro años en hormigón, se podría haber pagado a cuatro familias jóvenes con hijos, un sueldo de mil doscientos euros al mes, durante veinte años. Y así, en todos los pueblos de alrededor. Sí, a pedir recursos a las diversas instituciones, pero para las personas, no para el hormigón y las obras. La situación es extrema, y hay que aplicar políticas nuevas. Las viejas, llevan mucho tiempo funcionando, y ya vemos lo que han conseguido: la agonía de los pueblos, y el gran negocio de la obra y el hormigón.
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