La empresa aragonesa de cocinas y baños Dibus denuncia estar sufriendo desde hace más de dos meses "coacciones, intimidación, chantaje y vandalismo" en sus instalaciones comerciales de la avenida de Madrid de Zaragoza y en la fábrica que posee en Cuarte de Huerva por parte de un grupo de simpatizantes y representantes del sindicato CNT, como represalia por el despido de un trabajador.
Lunas de los escaparates rotas, furgonetas con las ruedas pinchadas, amenazas, intimidaciones, manifestaciones y pintadas en las puertas de la tienda todos los viernes en horario 'punta', cerraduras inutilizadas con silicona y carteles con la imagen del director-gerente, Laureano González (impresas con acusaciones contra él), distribuidos por toda la ciudad, son algunos de los actos que han sido denunciados ante distintos juzgados de Zaragoza. En ellas, González expone el grave quebranto que todos "estos atentados, que son como la 'kale borroka' de Zaragoza", están causando tanto en su negocio, "como en lo personal, en el miedo de los 45 trabajadores" de la empresa. Explica que los empleados sufren un "sinvivir" constante y temen nuevos "actos de violencia". Muchas de estas situaciones, que han requerido en ocasiones la presencia policial, se están produciendo durante la jornada laboral y, de momento, ya han dejado más de 30.000 euros en pérdidas. "Pero eso no es lo peor, lo más terrible es el desamparo que vivimos y la pérdida de confianza en las instituciones", dice, exponiendo también los problemas de imagen que esta campaña está suponiendo para la firma.
El calvario del empresario comenzó el pasado día 5 de diciembre, cuando González despidió a un empleado que posteriormente recibió la correspondiente oferta indemnizatoria de un despido improcedente, informó la CNT en un comunicado y en su Web. El sindicato al que recurrió el trabajador reclama la readmisión y su firma está tanto en los carteles repartidos por la ciudad con el rostro del empresario como en las pintadas en las fachadas y furgonetas de la compañía aragonesa.
CNT, que alega que cuando "una delegación del sindicato se presentó en la tienda para hablar con el empresario" (en diciembre) fue el propietario del negocio el que "injurió a nuestros compañeros". Los portavoces de esta organización niegan que en estas 'visitas' ejercieran coacciones. Sin embargo, piden el "boicot a Dibus" en Internet, y acusan a la empresa de ejercer "represión y persecución" contra sus trabajadores.
Traslado a la autoridad
González ha acudido al delegado de Gobierno y ha logrado que no se autorizaran algunas de las manifestaciones frente a la puerta, aunque la Delegación "trasladó" dichas concentraciones a la plaza España, situación que al afectado "aún me pareció más desalentadora". También ha conseguido que la casi una docena de denuncias se concentre en el Juzgado número 11 de la capital aragonesa, pero explican que el titular "nos dijo que estábamos en la lista de espera". El empresario lamenta no haber recibido respuesta de las asociaciones empresariales a las que ha acudido, ni del Gobierno central, ni de la DGA ni de ninguna de las instituciones a las que se ha dirigido en "un intento desesperado porque esto se acabe". González concluye que, "cuando el grupo de la CNT vino por primera vez después de los primeros atentados tras el despido, el 5 de diciembre, les tendría que haber dado lo que pedían, dinero, pero pensé que la justicia estaba de mi parte y recurrí a la Policía, que ahora está maniatada". El empresario reclama "un apoyo de las instituciones para acabar con este problema".