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26 de enero de 2007
CAI ZARAGOZA
Faverani: "A veces he peleado poco y no me he esforzado"
No corren buenos tiempos para Vitor Faverani. El pívot brasileño encara con tranquilidad y autocrítica su precaria situación en el CAI Zaragoza, reconoce que no ha rendido al nivel deseado y relata su tardía dedicación al baloncesto tras haberse iniciado en el balonmano.
Fotógrafo: NOELIA SAN JOSÉ
Vitor Faverani, ayer en la pista auxiliar del Príncipe Felipe



J. F. LOSILLA EIXARCH. Zaragoza | PREGUNTA.- ¿Cuál es su estado de ánimo?.

RESPUESTA. Contento por haber jugado el último partido. Fue un premio. En los dos anteriores encuentros no jugué ningún minuto y me merecía ese castigo. No estaba trabajando bien, mi nivel era bajo. Con el cambio de técnico noté que entrené con más intensidad, hice una buena semana y el premio fue jugar. Me sentí como si fuera la primera vez.

P.- ¿Reconoce que no había trabajado bien?.

R.- Sí, lo reconozco. No sé si se debía al cansancio físico pero no trabajé correctamente, no estaba al nivel del resto de compañeros. Percibo que voy mejorando.

P.- No se debe olvidar que tiene 18 años, está en pleno desarrollo físico y mental.

R.- Tal vez sea cierto pero no quiero agarrarme a esa excusa. Desde el momento que entras en una cancha de baloncesto en la que hay hombres, no puedes escudarte en que tienes 18 años. Tienes que pensar y actuar como ellos. La edad no justifica nada. Simplemente eres lo que demuestras en la pista.

P.- ¿El cambio de entrenador ha supuesto una motivación extra?.

R.- No creo. La salida de Chus Mateo me dolió muchísimo. Es la persona que me trajo a Zaragoza. Lo que ha hecho por mí muy pocos entrenadores en el mundo lo hubieran hecho, por no decir que ninguno. Apostó por un niño de 18 años para ocupar una plaza de extracomunitario en el CAI. Se jugó la vida conmigo. Su marcha me ha afectado pero no puedo estar pensando en eso, sino seguir adelante y trabajar duro para ganarme un espacio en el equipo.

P.- Con esa estrecha relación, ¿cómo vivió que le apartara de la dinámica del equipo en sus dos últimos partidos?.

R.- Todo lo que hizo Chus fue perfecto, al menos conmigo. Si no he jugado dos partidos fue por un fallo mío, exclusivamente mío. Es mi culpa y lo he entendido perfectamente. No se me ocurrió pedirle explicaciones.

P.- ¿Ha hablado con Mateo desde su marcha?.

R.- Sí, coincidimos un día y charlamos un poco.

P.- ¿Qué le dijo?.

R.- Me dio ánimos y me pidió que ayudara al equipo a subir a la ACB.

P.- ¿La precaria situación del equipo fue responsabilidad de Mateo?.

R.- Toda la culpa fue de los jugadores. No hay duda. Quienes defienden y atacan, quienes deben tener intensidad, somos los jugadores. La plantilla es la que no ha estado a la altura de lo que el club y la afición merecen.

P.- ¿Entonces qué explicación da para justificar el cambio de actitud contra el Palma? Parecía otro equipo.

R.- Fue un solo partido. Habrá que ver si continuamos en esa línea. Ojalá que sea así. Nadie debe tener dudas sobre nuestra intención: queremos ascender a la ACB.

El "bajón"

P.- Hablemos de usted. Desde la jornada quinta a la duodécima fue el mejor jugador del CAI. ¿Qué le sucedió después?.

R.- Yo tampoco sé lo que me ha pasado. Tuve una etapa muy buena y después pegué un bajón. Todo jugador tiene sus altibajos.

P.- Eso suena a excusa.

R.- Mire, yo llevo sólo tres años jugando al baloncesto y hay cosas que me cuestan. En Zaragoza se juega con mucha presión y eso afecta. Intento luchar contra eso y espero lograrlo. Quiero recuperar mi sitio, aunque será complicado porque tenemos jugadores buenísimos. Ayudaré en lo que pueda.

P.- Con la mano en el corazón, ¿cree que se podría haber esforzado más?.

R.- Soy el primero que digo que debo hacer más.

P.- ¿Ha efectuado un propósito de enmienda?.

R.- Lo que hago es venir aquí y trabajar a tope hasta el punto de acabar los entrenamientos sin poder caminar. Quizás alguna vez he peleado poco y no me he esforzado.

P.- Con 18 años debería comerse el mundo.

R.- Es cierto. Me encantaría parecerme a Alberto Angulo, que tiene 36 años y afronta cada partido como si fuera un debutante. Yo no tengo ese espíritu siempre y quiero cambiarlo.

P.- ¿No le da rabia decir eso? .

R.- Claro. Tanto cuando jugaba a balonmano como cuando comencé a hacerlo a baloncesto destaqué por mis ganas, porque no daba ningún balón por perdido. Quiero recuperar esa hambre y demostrarlo, si es posible, a la afición de Zaragoza.

P.- ¿Cómo acaba un brasileño jugando al baloncesto?.

R.- De pequeño jugaba a fútbol con los amigos en Porto Alegre y después en Sao Paulo. Me encantaba jugar de medio campo para adelante. No era malo pero mi altura me marcaba. A los 13 años me pasé al balonmano. Era muy alto y tenía las manos muy grandes, así que me ubicaron como lateral izquierdo. Saltaba mucho y pegaba unos pelotazos que asustaban al portero. Pero el balonmano en Brasil me aburría y cambié al baloncesto. Aprendí en el Paulinha, con grandes entrenadores con los que hablo constantemente. Al poco tiempo me fichó el Unicaja.

P.- ¿Admiraba a Oscar Schmidt?.

R.- No, nunca me he fijado en ningún jugador de baloncesto. De hecho, no tengo ídolos.

P.- En tres años su evolución ha sido brutal.

R.- La primera vez que cogí una pelota de baloncesto le pegué una patada. No sabía qué hacer con el balón. Poco a poco aprendí a saltar, mejoré la coordinación, gané cuerpo y todavía sigo progresando.

P.- ¿Fue traumático el traslado de Brasil a Málaga?.

R.- Llegué a Málaga el 2 de febrero de 2005, sin hablar una palabra de español. Me instalé en un colegio, junto a otros niños. La primera semana no abrí la boca. Sólo entrenaba.

Presión

P.- Tiene acento andaluz.

R.- Me considero un malagueño-brasileño. Me encanta Málaga. Pasé allí las Navidades y es una ciudad que no cambiaría por nada.

P.- ¿Le hace ilusión quedarse en Zaragoza hasta junio?.

R.- Muchísima. Me muero por ayudar a mis compañeros.

P.- ¿Se siente presionado? .

R.- En absoluto. Me olvido de todos los comentarios porque si no, me hundiría.

P.- ¿Es consciente de que debe pegar un golpe en la mesa para continuar? .

R.- Sí, sí, sí.

P.- Pueden rescindirle el contrato hasta el 23 de marzo. ¿Le incomoda?.

R.- No. Sé que me pueden echar pero habré dado lo mejor de mí. No podrán hablar mal de mí. Me esforzaré hasta el último día.

P.- ¿Sueña con ascender con el CAI a la ACB?.

R.- Me encantaría venir el año que viene con el Unicaja y enfrentarme al CAI en la ACB. Sería un sueño.

P.- Le empresa se antoja complicada.

R.- Sí, pero si miras al vestuario te deslumbra la calidad del equipo. Si analizas la plantilla jugador por jugador, la conclusión es que es imposible que este equipo pierda un partido en la LEB. Pero cuando juegan contra nosotros, los rivales se motivan y les entran todos los tiros.

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