La seguridad, los ruidos y la caída de las ventas centran las preocupaciones ante el corte de tráfico de hoy por la mañana
Las obras del tranvía afrontan a partir de hoy su fase más conflictiva con el cierre total del paseo de la Gran Vía para acometer la renovación del cubrimiento del río Huerva. Ante el corte de la circulación rodada, los vecinos y comerciantes se temen lo peor: inseguridad, ruidos, suciedad, dificultades para la carga y descarga, merma de ventas y problemas de tráfico en el entorno. Y tienen muchas dudas acerca de si el esfuerzo valdrá la pena.
A partir de las 10.00, los operarios colocarán las vallas e iniciarán la poda de los árboles de Gran Vía para garantizar las maniobras de las grúas. El cierre se iniciará desde la plaza de Basilio Paraíso, donde ayer ya se había pintado el paso de cebra provisional para el tránsito de los peatones. Después se irá cortando progresivamente la calzada de salida de la ciudad hasta la intersección con la avenida de Goya, dejando en 'fondo de saco' las calles de Laguna de Rins, Dato, Marcial y Lagasca. Se permitirá la circulación desde Alférez Provisional a Doctor Cerrada. Los autobuses 20, 45 y 53 se desviarán por Hernán Cortés y el 30 y el 40, por Sagasta y Goya.
Los vecinos y comerciantes están muy preocupados. En la tienda de bolsos Helen, Elena y Felipe Pasamar decían que "el cierre será la puntilla para muchos". Y una clienta les daba la razón: "Los pobrecicos que salen de la Casa Grande ya no saben cómo coger el autobús". "Lo único que pedimos es que no empezaran hasta enero para salvar la campaña navideña, pero no nos han hecho caso", protestó Felipe. Paula Vázquez, estudiante y vecina de Gran Vía, lamentó los ruidos y anunció problemas de tráfico. "No sé por dónde pasarán los coches.