Bagdad, 27 de marzo de 2008
9,00 (hora iraquí)
Insurrecto, resistente, terrorista, miliciano, combatiente, rebelde. Palabras que se utilizan a menudo como sinónimos para nombrar a quienes enfrentan con las armas la presencia de fuerzas ocupantes en Irak. Revoltoso y desobediente también se usarán a partir de ahora si calan los conceptos de revuelta o desobediencia civil utilizados en los últimos días por el clérigo radical chii Muqtada al Sader. Colaborador también se ha puesto de moda desde que los estadounidenses han pactado acuerdos de no agresión con las tribus suníes.
Baile de palabras y conceptos que cada uno utiliza como quiere y que ha tenido su propio desarrollo en una guerra que comienza a cansar al público (clave para que se eternice el conflicto como ocurre en Afganistán).
Al principio todos los que combatían la prepotencia de Estados Unidos y el virrey Paul Bremer eran terroristas. No importaban si su manera de proceder era más o menos lícita. Es evidente que hay diferencias entre quienes luchan cuerpo a cuerpo (aquí ha ocurrido) contra unas fuerzas de ocupación o quienes destrozan un mercado o incluso una comisaría con un camión bomba. Pero en la terminología estadounidense no había espacio para el matiz: todos eran terroristas. Punto final.
Cuando se produjeron las insurrecciones suní de Faluya o chii de Nayaf en abril de 2004, los estadounidenses comenzaron a aceptar que no todos los iraquíes armados de forma irregular eran terroristas. Un año después decidieron que había que separar la hierba aprovechable de la completamente podrida. Es decir, establecer una diferencia entre resistentes que combatían con honor y los kamikazes sin escrúpulos que sembraban la muerte de forma indiscriminada.
Terroristas sunís de entonces son hoy colaboradores eficaces que han reducido los niveles de violencia en el triángulo de la muerte (término que ya ha desaparecido del vocabulario oficial y de las crónicas periodísticas), que incluía provincias como Anbar y ciudades como Ramada, Faluya, Samarra o Bakuba que siguen quitando el sueño a los jóvenes soldados estadounidenses que allí combatieron. Terroristas chiis de entonces están hoy integrados en las fuerzas de seguridad aunque algunos han protagonizado hechos execrables durante la guerra sectaria. Antiguos soldados del ejército de Sadam Hussein, también considerados como terroristas porque intentaron defender el honor del soldado humillado y se integraron en la resistencia, han sido incluidos en las nuevas fuerzas de seguridad.
En la Segunda Guerra Mundial los alemanes llamaban terroristas a los resistentes franceses tal como ha podido comprobar mi amiga Edith Hesse durante una visita al Museo del Muro del Atlántico en el Paso de Callais (Francia). Los bandos nazis recordaban a la población francesa su obligación de denunciar todo acto contrario a la ocupación y la absoluta prohibición de ayudar a los pilotos británicos derribados en territorio francés. Otros bandos hablaban de tomas de rehenes inocentes y de ejecuciones sumarias como castigo por acciones de la resistencia (terroristas según el argot nazi).
Aunque son hechos ocurridos en Francia y Bélgica hace más de sesenta años el lenguaje utilizado por los ocupantes nazis se asemeja al de los estadounidenses en la actualidad. Las acciones de represalia de su aviación y sus ataques indiscriminados también han matado a centenares o incluso miles de civiles en Iraq.
Como dice mi amiga Edith hay que ser escrupulosos y no abusar del término terrorista.
21,00 (hora de Bagdad)
Los radicales chiies han cumplido con sus amenazas: han volado uno de los principales oleoductos perteneciente a la compañía Southern Oil Company y han podido provocar la paralización de un tercio de las salidas diarias del millón y medio de barriles que exporta Iraq. La reacción inmediata ha sido una subida de los precios del petróleo en los mercados internacionales.
Basora ha vivido hoy la tercera jornada de enfrentamientos entre las Fuerzas de Seguridad iraquíes y las milicias del clérigo radical Muqtada Al Sadr. La ciudad ya se ha convertido en un infierno para el millón y medio de ciudadanos que viven refugiados en sus casas bajo el toque de queda. El desabastecimiento comienza a ser preocupante.
Decenas de miles de fieles del imán se han manifestado hoy en Bagdad en varios de los barrios donde tienen gran influencia contra las operaciones militares desarrolladas por las fuerzas de seguridad que han costado la vida a más de centenar de personas.
Los manifestantes han proferido gritos contra el primer ministro iraquí, el también chii Nuri al Maliki, han pedido su dimisión y lo han acusado de convertirse en “un nuevo dictador”.
Las autoridades están muy preocupadas ante la posibilidad de que Al Sader, que hizo ayer un llamamiento a una revuelta civil, pueda capitalizar el descontento generalizado y conseguir más votos de los previstos en las próximas elecciones municipales.
Al Sader es el máximo responsable de que la vida haya quedado paralizada en Bagdad por segundo día consecutivo. Los enfrentamientos armados han continuado en Ciudad al Sader, un barrio habitado por dos millones de chiis. Controles militares iraquíes y estadounidenses han impedido los movimientos de sus habitantes y han cerrado la mayor parte de sus accesos.
Decenas de morteros han caído a lo largo del día en la Zona Verde , el área amurallada donde reside el gobierno iraquí y los funcionarios y militares estadounidenses. La intensidad de fuego ha sido mayor que en otros días. A primera hora de la tarde se han escuchado una decena de explosiones y a continuación se han visto columnas de humo elevándose al cielo.
Tanto mañana como el sábado son días festivos. El domingo es un día clave. Si el gobierno consigue frenar la revuelta y pactar con Al Sader un nuevo alto el fuego, se habrá desactivado una bomba que amenaza con arrasar Bagdad y todo el sur del país. Si, en cambio, la revuelta civil y los combates continúan la guerra civil entre chiis puede estar más cerca.
23,00 (hora iraquí)
Bagdad estará bajo toque de queda desde las once de esta noche (nueve en España) hasta las cinco de la mañana del domingo. Esta disposición militar afectará tanto a los movimientos de vehículos como de personas.
Las autoridades consideran esta decisión necesaria para sofocar la revuelta chii que se inició hace tres días en Basora y que se extendido por diferentes ciudades, incluida la capital.
El gobierno ha anunciado que van a seguir combatiendo a los milicianos radicales y quieren proteger a la población con esta medida.
Pero, en realidad, es un signo de debilidad y pone en entredicho las mejoras de la seguridad anunciadas a bombo y platillo por los gobiernos iraquí y estadounidense. |