Bagdad, 24 de marzo de 2008
9,00 (hora iraquí)
Los atentados indiscriminados han disminuido en Iraq en los últimos meses. También los enfrentamientos entre suníes y chiíes. ¿Se debe a una reducción de la influencia de los grupos radicales vinculados a la red terrorista Al Qaeda? ¿O a un impasse táctico que puede cambiar en cualquier momento?
Fuentes diplomáticas europeas en Bagdad, con acceso a informes de inteligencia estadounidenses, aseguran que Al Qaeda ha sufrido severos golpes, pero sigue manteniendo una importante capacidad para lanzar ataques indiscriminados.
La muerte de su principal líder Abu Musab al Zarqaui en Iraq en junio de 2006 fue un golpe muy duro para la organización. Este jordano de ideas extremas empezó como jefe de los grupos Tawhid y Jihad y creó una red de reclutamiento clandestino que llegó a tener, según los informes de inteligencia, unos 10.000 militantes hasta hace poco más de un año. Las continuas detenciones y el cambio de bando de muchos jefes tribales suníes habría reducido ese número hasta 6.000 en la actualidad.
Estados Unidos ya ha aceptado que la rama iraquí de Al Qaeda comenzó a formarse después de la caída del régimen de Sadam Hussein en abril de 2003. El sanguinario y corrupto líder iraquí jamás tuvo relaciones con esta organización mientras se mantuvo en el poder.
La mayor parte de los militantes radicales son iraquíes, aunque también forman parte de sus filas ciudadanos de todos los países del Magreb además de yemeníes, saudíes, sirios o jordanos, muchos de ellos curtidos en las guerras de Afganistán de las tres últimas tres décadas o influidos por sus epopeyas transmitidas oralmente por los muyaidines veteranos.
Los informes aseguran que esta organización ha podido sobrevivir gracias a los inestimables apoyos locales que ha conseguido en las provincias más conflictivas como Anbar, Dyala o Ninive. Sus principales bases de operaciones han surgido en Bagdad y la norteña Mosul.
12,00 (hora iraquí)
Iraq se ha convertido en los cinco últimos años en el principal campo de experimentación mundial del terrorismo indiscriminado. La mayoría de los atentados perpetrados por suicidas han sido protagonizados por jóvenes llegados de diferentes países musulmanes u occidentales donde llevaban una vida normal.
Estados Unidos ha puesto a trabajar a sus equipos de inteligencia para conocer la tipología del suicida, cómo es reclutado y su modus operandi. Sus especialistas han entrevistado en profundidad a 48 terroristas que no consiguieron su objetivo porque fueron capturados o se arrepintieron a última hora.
Son jóvenes sunitas con una media de edad de 22 años, casi todos varones, solteros y sin hijos, estudiantes o con profesiones poco especializadas y pertenecen a familias numerosas pobres o de clase media desestructuradas, según los informes de la inteligencia estadounidense consultados por fuentes diplomáticas europeas.
Aunque muchos de los militantes de la rama Al Qaeda en Iraq son iraquíes, la mayoría de los suicidas son extranjeros. Al parecer el suicidio sigue siendo una práctica rechazada por la mentalidad iraquí. El 41% de los terroristas suicidas es de origen saudíta, otro 40% procede de los países del norte de África como Libia, Argelia, Marruecos y Túnez y se internan en Iraq a través de las fronteras siria o saudita.
Según los informes, la formación de un terrorista dispuesto a inmolarse es muy económica. Los gastos de traslado, alojamiento y entrenamiento son muy baratos si se compara con el daño psicológico y letal que causa su acción indiscriminada. Con pocos medios el suicida puede poner en entredicho los informes más optimistas sobre la mejora de la seguridad. Su acción tiene siempre una fuerte repercusión mediática en la era de la comunicación global.
Al Qaeda ha introducido en el mercado del terror iraquí un nuevo tipo de suicida reclutado entre los sectores más marginados de la sociedad y libre de toda sospecha. En los últimos atentados se han utilizado deficientes mentales, inválidos, mendigos, vagabundos además de niños y mujeres, según describen los expertos.
Según National Counterterrorism Center con sede en Washington, desde 2004 hasta este mes de marzo 949 suicidas mataron 10.119 personas e hirieron a 22.995 en Iraq. La agencia de noticias estadounidenses Associated Press estima que desde el 28 de Abril de 2005 al 13 de Marzo de 2008, 708 terroristas suicidas causaron la muerte a 7.098 personas e hirieron a 14.633.
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