Bagdad, 23 de marzo de 2008
10,00 (hora iraquí)
3.996 soldados estadounidenses han muerto desde el inicio de la invasión de Iraq. Otros 25.000 han sido gravemente heridos. Los tres últimos fallecidos ayer fueron alcanzados por la carga de una mina trampa colocada a un lado de una carretera al oeste de Bagdad. El viernes murió otro soldado en un ataque con morteros contra una base militar. La baja número 1.000 se produjo en septiembre de 2004. La número 2.000 en noviembre de 2005. La número 3.000 coincidió con el fin de año de 2006.
Es un continuo goteo de muertos que ha disminuido significativamente en los últimos meses después de que el Ejército estadounidense consiguiera establecer un acuerdo de colaboración con diferentes tribus sunís contra las que combatía. Los antiguos enemigos fueron rearmados y contribuyeron al descenso de los combates en ciudades muy conflictivas como Ramadi, Faluya o Samarra. El envío de 30.000 tropas de refuerzo el verano pasado cuando el país vivía encharcado en sangre por culpa de la violencia sectaria también permitió abrir bases militares avanzadas más pequeñas, operativas y mejor conectadas entre ellas. Este cambio de estrategia permitió la disminución de los desplazamientos largos de sus patrullas y redujo su vulnerabilidad. Otra razón fue el despliegue de los nuevos batallones del ejército y la policía iraquíes en zonas muy conflictivas.
4.000 soldados muertos sigue siendo un número muy reducido si se compara con otros conflictos letales que Estados Unidos soportó en la segunda mitad del siglo XX. La guerra de Vietnam acabó con la vida de 58.000 militares y provocó heridas graves a otros 300.000. Entre 1963 y 1975 la media de muertes anuales fue de 4.850, un número superior al total de los cinco años de Iraq. 1968 fue el año más violento de esa guerra. Estados Unidos sufrió 14.592 bajas mortales y 35.000 heridos graves. Entonces, había 543.000 soldados estadounidenses en el país asiático.
Otra guerra letal fue de la de Corea que duró tres años entre 1950 y 1953. El Ejército perdió 36.516 soldados, una media de 12.200 al año. Otros 100.000 fueron heridos.
Un estudio de la Universidad Duke citado por la agencia de noticias Associated Press concluía que había 100 veces más probabilidades de que un ciudadano de este país conociera a uno de los 292.000 estadounidenses muertos en la Segunda Guerra Mundial que otro conozca en la actualidad a algún militar fallecido en Iraq .
14,00 (hora iraquí)
De un edificio civil comienza a elevarse una nube de humo. Un cohete Katiuska se ha estrellado contra su tejado. Policías y soldados muy nerviosos acordonan la zona. Los niños de una escuela infantil desalojada están aterrorizados. Las profesoras rodean con sus brazos a los más pequeños. Corren por un callejón para alejarse del lugar de la explosión. Los cristales de un automóvil han reventado. Algunos trozos del cohete estás dispersos por la acera. El oficial no quiere hablar. Al insistirle confirma que no ha habido víctimas. “Gracias a Dios”, recita. Sí porque ha estallado a unos cincuenta metros de la calle Karrada, el cordón comercial de la ciudad y uno de los lugares más transitados del centro de Bagdad. Lo que queda del proyectil es trasladado en un coche policial a una comisaría cercana.
“Ha sido una explosión muy fuerte y me he tirado al suelo”, comenta Zacarias Mahdi cuyo negocio está en los bajos del edificio alcanzado. “Es la primera vez que un cohete estalla aquí aunque hemos sufrido recientes explosiones de coches bombas”, afirma.
“Tenemos tanta experiencia que ya no sentimos miedo”, dice Abu Riad, miembro de una organización de derechos humanos que está visitando a un médico amigo. ¿Cuál es el objetivo? “Cerca está el cuartel de la milicia chii Bader. Pero aquí no tiene por qué haber una razón para que se produzca un ataque o una explosión”, recuerda.
Con las primeras luces del día se ha producido el primer ataque con cohetes contra la Zona Verde. Las sirenas han comenzado a sonar cuando faltaba quince minutos para las seis. Es posible que uno de los cohetes de una nueva oleada lanzada a las once de la mañana se haya quedado corto. La casa alcanzada está muy cerca del río Tigris que hace de separación natural entre el barrio de Karrada y la Zona Verde.
El mando militar estadounidense ha acusado del bombardeo a milicianos chiíes del Ejército del Mahdi vinculados al imán radical Muqtada al Sader. Pero éste decretó hace siete meses un alto el fuego que al parecer está cumpliendo.
La mañana está siendo especialmente violenta en la capital. Varios francotiradores que se desplazaban en tres coches han disparado a los transeúntes en dos concurridas calles de la capital, matando a siete personas.
Otras informaciones hablan de un bombardeo de aviones estadounidenses contra el pueblo de Balad Ruz, al norte de Bagdad, que ha matado a una docena de niños y mujeres.
En otro incidente en Mosul trece policías y otra treintena han resultado heridos cuando realizaban una operación antiterrorista contra un grupo afín a Al Qaeda. |