|
Bagdad, 18 de marzo de 2008
9,00 (hora iraquí)
La invasión de Iraq ha sido una empresa exitosa”. Como spot publicitario tiene gancho. En boca de Dick Cheney, vicepresidente de Estados Unidos suena a desconsideración y falta de respeto con cada uno de los 25 millones de iraquíes. A no ser que se refiriera ayer a la empresa conjunta que han formalizado sus amigos contratistas y dueños de las petroleras estadounidenses con el actual gobierno de Estados Unidos. Entonces el titular esconde una afirmación exacta.
El barril de petróleo ha triplicado su precio desde marzo de 2003 aunque con la caída en picado del dólar los beneficios no han sido tan asombrosos. Por suerte para las economías “eurorizadas” de nuestro continente. Con el dólar al precio de hace cinco años pagaríamos la gasolina un 25% más cara.
Los amigos contratistas de Cheney se han forrado y han endeudado aún más a la primera economía del mundo al borde de la bancarrota y el desastre bursátil. Los contratistas no han cumplido con sus compromisos contractuales. Los paramilitares se han dedicado a disparar a diestro y a siniestro y han matado a centenares de iraquíes inocentes. No se les paga 1.000 dólares al día por tener el gatillo fácil sino por mantener los nervios de acero cuando se produce un incidente.
Los ingenieros encargados de arreglar los servicios mínimos tampoco han sido muy efectivos. Los cortes de luz son continuos y el agua de muchos barrios de Bagdad está infectada. Los adiestradores de soldados y policías locales han conseguido ordenar un poco el caos. Las bocinas de los coches de los patrulleros locales han sustituido a los disparos al aíre para abrirse paso en los permanentes atascos.
Pero la falta de efectividad sigue siendo el principal problema. Demasiada gente armada por metro cuadrado. No se trata de mantener un control inoperativo en cada cruce de calles como ocurre en Bagdad sino de hacer vigilancia con inteligencia. Es absurdo bloquear a decenas de miles de coches en unas cuantas calles del centro urbano y luego verlos sortear controles de soldados o policías que sólo ejercen de agentes de tránsito.
Los fiscalizadores del tribunal de cuentas han conseguido lo más difícil todavía: que el actual gobierno gane en corrupción al de Sadam Husein, considerado uno de los mayores corruptos de las últimas décadas.
16,00 (hora iraquí)
Cientos de muertes de civiles pudieron evitarse durante la invasión de 2003 si Estados Unidos y en menor medida Gran Bretaña no hubiesen utilizado bombas de racimo. “La bomba de racimo está formada por un “contenedor” que puede ser lanzado desde tierra, mar o aire y que, al abrirse durante la trayectoria, expulsa entre varias docenas y varios cientos de submuniciones que se dispersan en amplias superficies”, documenta la organización no gubernamental Greenpeace que lidera junto a Intermón Oxfam una campaña internacional y española contra la fabricación y el comercio de estas armas.
Muchas de estas submuniciones no estallan cuando chocan contra el suelo y actúan con la misma efectividad que una mina antipersona. Un 98% de sus víctimas son civiles, muchos de ellos niños que las recogen del suelo atraídos por sus colores brillantes.
Según un informe de Human Right Watch, el Comando Central de Estados Unidos informó que utilizó un total de 10.782 municiones de racimo a las que hay que añadir otras 2.170 lanzadas por las tropas británicas. En total, contenían casi dos millones de submuniciones.
La organización aseguró que sólo el 31 de marzo de 2003 los ataques de Estados Unidos con bombas de racimo mataron en Hilla, cerca de Babilonia, a 33 civiles e hirieron a 109. El director del hospital de esta castigada ciudad aseguró que el 90% de las víctimas recibidas durante la guerra habían sido alcanzadas por este tipo de submuniciones.
19, 00 (hora iraquí)
España es uno de los países que fabrica, almacena y vende bombas de racimo. Dos empresas españolas, Expal (pública) e Instalaza, elaboran este tipo de armamento que puede explotar hasta 30 años después de haber sido lanzadas. Nuestros gobernantes no han sido capaces de prohibirlas y nuestros soldados en el Líbano se dedican a desactivar las que lanzó el ejército israelí durante la guerra del verano de 2006.
Algunas fuentes aseguran que España fabrica cuatro tipos de bombas de racimo. La falta de transparencia informativa en el vergonzoso mercadeo de armas impide saber con certeza el número de bombas de racimo que España ha vendido a otros países.
El gobierno socialista no ha tenido las agallas para tomar la misma decisión que el de Bélgica: prohibir desde febrero de 2006 la presencia de este material en su territorio.
De hecho, lleva años rompiendo records en venta de armas: en 2006 duplicó nuestra facturación del año anterior lo que nos permitió convertirnos en el octavo vendedor del mundo.
El Congreso de los Diputados aprobó por fin en diciembre la Ley de Comercio de Armas. Pedro Mejía Gómez, secretario de Estado de Turismo y Comercio, defendió la ley como si fuera un hooligan de los negocios armamentísticos: “Creo que todos podemos sentirnos razonablemente satisfechos y orgullosos de que en España existan empresas capaces de suministrar este tipo de bienes. Me permitirían recordarles que hemos obtenido un incremento del 101 por ciento y pensamos que este año y en los siguientes vamos a ver incrementos de en las exportaciones de este tipo de productos”.
|