De placas, homenajes y otras injusticias

plaza (100x71)Cuando uno se pone a escribir siempre asalta la duda del “me entenderán lo que quiero decir”. Y en ocasiones, cuando escribes y alguien de pronto te comenta en el tono en el que tú esperas, la satisfacción es enorme.

Ocurrió el pasado fin de semana, al hilo del post sobre Granada. Comentando con un amigo, símplemente me dijo “Cuánto tenemos que aprender en Zaragoza”. Y es que, más que mostrar la magnífica plaza granadina, el mensaje de mi post era ese y no otro: APRENDE, ZARAGOZA.

Dejaré estar (de momento) lo de las visitas a la plaza. Dejaré el eterno tema del aprovechamiento extrataurino de la misma (cada vez que pienso en que tan sólo Serolo hizo “algo”en este sentido y que tampoco fue precísamente para tirar cohetes,  se me ponen los pelos como alambre de espino). Lo del museo, porque hay que tocarlo y no precísamente de pasada, también lo dejo para fechas más oportunas. Como ejemplo de ese “aprende Zaragoza”, me quedo con el final del post de Granada. Con esa placa a “Bojilla”. Una sola placa, un solo nombre pero con todo el sentimiento y el sentido.

Para comparar, lo mejor imágenes del  plaquerío de Zaragoza y empezamos con el patio de cuadrillas/caballos. Obviando las placas que se encuentran a la entrada de las oficinas dedicadas cada una de ellas a los toros triunfadores de feria  (obviaremos de paso el comentario que me hizo un foráneo en cierta ocasión, que el diseño de dichas placas y el emplazamiento en sí le recordaban a un columbario) y nos iremos a la pared que da acceso al túnel de cuadrillas.

Más que justificada, imprescindible y que habla por sí sola, la dedicada a don Ramón Pignatelli con motivo del bicentenario de su muerte:

pignatelli (454x800) copiaA su lado, un escueto “tres en una”, que homenajea, mínimamente pero homenajea, a tres grandes de la tierra:

centenario  (800x569) copiaDejo a la consideración de los lectores si cualquiera de los tres no merecería por sí mismo una placa pero no nos quejemos que algo es algo. No tienen la misma suerte nada menos que Herrerín o Florentino Ballesteros. Éste último, para más abundamiento, orgullo de la Casa de Misericordia en la que se crió, institución para cuyo sostenimiento, no lo olvidemos, fue construída nuestra plaza. Y como ellos, unos cuantos más de todas las épocas que, para no olvidar a nadie, los resumiré en un solo nombre: FERMÍN MURILLO.

A quien afortunadamente no falta un recuerdo en SU plaza es a Raúl Gracia “el Tato”.

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Menos mal. Aunque en un año como el que estamos viviendo me parece más que oportuno y justo reclamar una placa para la familia Gracia. Alma y vida de la plaza durante 4 generaciones. Si Raúl le ha dado gloria a nuestra historia taurina, su familia (desde su bisabuelo) le ha dado todo a la Misericordia. Mención aparte y placa para ella sola merecería la señora Pilar, aunque quienes la conocimos y la apreciamos, todavía la sintamos presente por el Portillo.

Así en plan familiar habría mucho que decir y que reclamar. Así, aunque a las puertas de la enfermería el busto de don Antonio Val-Carreres Ortiz le sirve de homenaje, no estaría de más el reconocimiento a las cuatro generaciones de la familia Val-Carreres (y equipos)  que ya lo son al servicio de nuestra plaza.

Volvemos a las que hay, que tiempo habrá de seguir reclamando baldositas. Entrañable por lo que supone, la que luce sobre la de Raúl Gracia inmortalizando aquel momento de la famosa “jota de los toros”:

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Aquel momento puntual se ha convertido en tradición. (Un inciso, dejaremos por lo extenso para otra ocasión eso, las tradiciones que por sí merecen una plaquita conmemorativa. Tradiciones como nuestros roscaderos, ganaderías, recortadores, personajes inolvidables como aquel Agustín Laveaga “el gran Sabadeta”… otro post haría falta para reclamar esos homenajes a lo popular)

Seguimos con música, no entiendo por qué no resumir los muchos años (y con ello a los muchos directores y profesores que la formaron) de presencia de la que fue (otro post para ella, prometido) la Banda Provincial de Zaragoza. Ya no pido para grandes de la historia musical taurina como Pascual Marquina porque igual empezábamos a hacer corto de paredes y no es cuestión.

Y como en la música, podríamos hacer un recorrido por otras artes. Incontestable (aunque en su día fuera tan criticada) la presencia de don Paco el de los toros en nuestra plaza (en forma de estatuílla de bronce) pero, ¿y Marcelino de Unceta? Puestos a hacer justicia entre quienes inmortalizaron en imágenes nuestra fiesta, recordar que nada menos que a Ramón y Cajal se atribuye el primer reportaje gráfico taurino de la historia llevado a cabo durante unas fiestas del Pilar.

Si nos ponemos a pensar, son muchos los que podrían (y deberían) tener su recuerdo en los muros de la plaza pero el post tiene que acabar. Hay un capítulo que sería muy extenso y en el que, seguramente, si me ciñera a los nombres más recientes cometería gravísimas injusticias por omisión (y en otros casos por lo contrario), así que me ceñiré a lo más antiguo del periodismo taurino ARAGONÉS. A mí que me perdonen pero no entiendo qué pinta en mi plaza un homenaje como éste a Vicente Zabala:

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mientras, se ignora y se condena al olvido  nada menos que  a Mariano de Cavia, “Sobaquillo”. Pero también  a Fernando Soteras, “Mefisto”, a Ramón de Lacadena “don Indalecio”, Marcelino Álvarez, “don Faroles”… (insisto en que habría mil más pero lo dejo en estos últimos, más que nada porque escribo bajo la cabecera que lo hago. Cada cual salve a sus muertos.)

Y es que así nos luce el pelo en esta tierra…

PD A quien corresponda (si es que llega a corresponder a alguien por aquello de que en el año del 250 aniversario, alguien decide reparar injusticias como las citadas y tantas otras que se me quedan en el tintero):

Tómese  el mosáico que luce en el túnel de cuadrillas de nuestra plaza como ejemplo de lo que no debe hacerse jamás:

 001Para quienes no lo sepan, las cabecitas de ese público “anónimo” que coronan el embaldosado, son los retratos del propio Javier Lambán (y lo que podríamos llamar “su corte”) y de quienes intervinieron en la (fantástica por otro lado), remodelación de la plaza.

Que la modestia, aunque no esté de moda,  nunca sobra. Y que, además de alarde innecesario de soberbia, queda de un cateto que mata…

PD2 Animarse colectivos e instituciones. Media docena de baldositas no arruinan el presupuesto y a veces lo que menos cuesta es lo que más vale. Ahí  dejo unas cuantas ideas (algunas me consta que son compartidas y pensadas por muchos desde hace tiempo) por si alguien quiere aprovecharlas. Puede incluso presumir después de que la iniciativa ha sido suya. Faltaba más…

Acerca de Elena Pérez

"Se torea como se es" J. Belmonte (y se vive, y se piensa, y se escribe...) unadeldos@hotmail.es
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5 respuestas a De placas, homenajes y otras injusticias

  1. Javier dijo:

    Con tanta placa va a querer usted alicatar toda la misericordia

  2. Pingback: Desvestir a un santo para vestir a otro | Peña Taurina El Clarín

  3. Salvador Solan dijo:

    Ante nada un saludo.
    Desde aquí me dirijo a las personas competentes, y estando casi encima el centenario de la muerte del Gran Diestro Florentino Ballesteros (Florentino “Echegoyen” Ballester), tiene que tener dedicada una calle o placeta, y lo propio con su amigo Jaime Ballesteros “Herrerin”. Ese sería el mejor homenaje que se les podría dar.

  4. SALVADOR SOLAN dijo:

    Un saludo…nuevamente.
    Han pasado ya casi cuatro meses del Centenario de nuestro malogrado torero zaragozano Florentino Echegoyen Ballester (Florentino Ballesteros…). Tras ese homenajeo semi-general, e incluso durante el mismo, poco puedo decir al respecto. El tal Javier que dice eso de que con tanto pedido de placas (y no radiológicas precisamente…), pueda parecer que se quiera “alicatar” toda la Plaza de La Misericordia, pues no sé qué decir a todo eso. En Las Fuentes tenemos calle de aquel Gran Diestro, pero por lo menos…no tendrán que “alicatar” la Plaza con su nombre, y podrá estar contento el señor…Javier. No pretendo con esto atacar a nadie, solo reseñar…que la opinión de Elena Perez sea respetada como respetada sea…la opinión de el señor Javier. He dicho.

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