30 años sin “Cinco Villas”

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Tomada de la página de Facebook “Miguel Peropadre, Cincovillas”

Dicen de él que tenía una mano izquierda privilegiada. Para el toreo. Porque en la vida, al pan, pan. Las cosas siempre muy claras, sin medias tintas y sin doblez. Sincero y noble como pocos.

No le conocí ni le vi torear. Me fio de quienes me lo han contado:  Ángel y el amigo Leandro Torres (otro que de mano izquierda y de fingir sabe poco o nada), los dos fueron acérrimos partidarios que  compartieron andanzas y horas de charla con él. Y los dos le recuerdan como buen torero, como persona cabal y sobre todo, como un tipo con un gran sentido del humor: “El toreo es grandeza, ¡dame un bocadillo de sardinas!”, acostumbraba a ser su saludo en el bar “La Taurina”. Por no citar su particular versión del “o llevarás luto por mí” que al parecer acuñó al salir de casa el día que debutó en una becerrada en la plaza de su pueblo (la misma que hoy lleva su nombre): “Madre, o salgo a hombros o me saca el coche de Vinué” (1).

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 Pero sobre todo, recuerdo a Jesús González, “el Tano”, “el Tanico” de Ejea a quién, cuando hablaba de Miguel, se le arrasaban los ojos de lágrimas y a José Mari Lázaro contando una vez y otra, siempre con tanta mesura como nostalgia, los años en que los tres soñaban con ser toreros. Al Tano se lo llevó la enfermedad  y  José Mari, una de las personas más cabales que he conocido en casi treinta años, acabó compartiendo idéntico final  que Miguel en un desgraciado accidente de carretera.

del libro "Miguel Peropadre Cincovillas, Vida, ilusión y muerte de un torero"

Jesús González “el Tano”, José Mari Lázaro y Miguel Peropadre. Tomada del libro “Miguel Peropadre Cincovillas, Vida, ilusión y muerte de un torero”

Nacido en Ejea de los Caballeros el 6 de junio de 1946, Miguel Peropadre Gracia, “Cinco Villas”, vistió su primer traje de luces en Zaragoza el 6 de abril de 1965 y tres años más tarde, en un festival organizado por la Casa de Aragón madrileña, pisa Las Ventas por primera vez causando gratísima impresión. Tomó la alternativa en Zaragoza el 11 de octubre de 1972 de manos de Paquirri con Dámaso González como testigo y toros de Diego Puerta y se la confirmó el 7 de julio de 1974 ante toros de Charco Blanco, Marcelino Librero, “el Marcelino” dando fe Raúl Sánchez.   La plaza madrileña de Carabanchel fue escenario de numerosas tardes de éxito del ejeano.

17 de octubre de 1977. Palomo, Ostos y Cincovillas en el cartel. Tarde de la gravísima cogida de Palomo Linares.  De testígo un jovencísimo Ángel Solís.

17 de octubre de 1977. Palomo, Ostos y Cincovillas en el cartel. Tarde de la gravísima cogida de Palomo Linares.
De testígo un jovencísimo Ángel Solís.

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No fue fácil su carrera dentro ni fuera del ruedo. La gente del toro, en particular la prensa local, no fue excesivamente generosa con Cinco Villas pero jamás las adversidades ni las tremendas injusticias que con él se cometieron consiguieron hacerlo doblegar. Miguel miraba siempre adelante y sus únicos objetivos,  su verdad en el ruedo y el bienestar de su mujer y sus dos hijas. Así, cuando los contratos escaseaban, no dudaba en poner a funcionar la furgoneta y echarse a trabajar en lo que fuera. “La Magefesa” tenía que seguir pitando en invierno (2).  En ello anduvo hasta aquel desgraciado amanecer del 10 de agosto de 1983 cuando en Bujaraloz, de vuelta de torear un festival en Maella, la carretera segó su vida con tan sólo treinta y siete años,  en vísperas de  lo que hubiera sido su reaparición en Madrid.

Dos ovaciones escuchó Miguel en la  corrida que lidió en la Misericordia el 13 de octubre de 1982 junto a Víctor Mendes  y el turolense Justo Benítez.  Serían las últimas previas a la póstuma vuelta al ruedo  a hombros que sus amigos y aficionados de Zaragoza  quienes le rindieron un sincero y espontáneo homenaje  en la mañana del 11 de agosto de 1983.

(1) La funeraria de Ejea de los Caballeros era conocida como la de “la viuda de Vinué”.

(2) En los años 70 quien salía en la tele acostumbraba a ser por algo serio (igualito que ahora). Cinco Villas, a raíz de sus éxitos Madrid, fue invitado al programa de la estrella televisiva de la época, José María Íñigo. Miguel, con su providencial sentido del humor y su sinceridad no dudó en dejar bien claro que su intención era “triunfar y ganar dinero. Que hay que  llenar la Magefesa todos los días  y que no deje de pitar…”

Acerca de Elena Pérez

"Se torea como se es" J. Belmonte (y se vive, y se piensa, y se escribe...) unadeldos@hotmail.es
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