‘Voyeurs’ en Downton Abbey

No debiera sorprender que los británicos retomen los dramas de época, o directamente los dramones, de los que no andan precisamente escasos. Y, sin embargo, ‘Downton abbey’ (Abudabi, como lo llama la madre de @Popsuei) fue la sorpresa del año pasado. Quizá porque no venía firmada por la BBC, sino por la privada ITV; quizá porque tampoco venía avalada por un libro anterior, sino que su guión era original. Aunque, sobre todo, la enorme audiencia de la serie también en España viniera, además de por su factura técnica y sus interpretaciones, extraordinarias, por lograr que los espectadores nos identificáramos hoy con una historia que se desarrolla a comienzos del siglo XX.

¿En qué familia no hay una prima de riesgo?

 Los amores y desamores y las peripecias entre ricos y pobres no solo son universales, sino atemporales. Lo curioso es que se entremezclen en una serie en la que prácticamente todos son buenos. No digo actuando, que también, sino en el carácter de los personajes. Y aun así, tanto la familia de ricachones, los Crawley, como toda esa retahíla de sirvientes que les ponen los platos en los morros nos caen bien. A los espectadores, y a los académicos, que en Estados Unidos se llevaron seis Emmy, seis, en la última ceremonia de premios.    

Pasado el fenómeno inicial, ¿qué queda? Por supuesto, las señas de identidad de este tipo de producciones inglesas: pulcritud, elegancia, buenas hechuras… Y todo ello sin renunciar a las emociones. Hay muchas en esta temporada, la que estrenó anoche Antena 3. Tantas, que mueven directamente a la lágrima, no solo por su escrupulosa perfección técnica, sino también por sus tramas. El tiempo ha pasado y en esa casa encantada –de conocerse- han cambiado, y van a cambiar, muchas cosas.  Las barreras entre los amos y los lacayos se difuminan y la I Guerra Mundial va a tener sus consecuencias en los protagonistas, de cualquier estatus social, porque las bombas, como bien sabía Chimo Bayo, afectan a todos.   

Maggie Smith, pasando revista

 En Reino Unido, a pesar del éxito que disfruta, o precisamente por él, esta segunda parte ha sido objeto de críticas furibundas. Algunas tenían razón, en especial las que se quejan de su aceleración. De cero a mil en poco más de un episodio, justo lo contrario a mi coche. A pesar de tener una suerte con la que no cuenta nuestro ‘Amar en tiempos revueltos’ –pero sí su traducción al español, ‘Gran hotel’-, que son ocho capítulos por año y no 300, casi en cada episodio saltan un año. Y es por pequeños detalles, por conversaciones casuales, por los que advertimos el salto temporal. Y también por algunas tontadas que se han tenido que inventar para justificarlo.

También se ha puesto el acento en la progresiva ‘culebronización’ del producto. No es que el año pasado no fuera ya un folletín, pero es que lo que espera a los espectadores españoles es una sucesión de amoríos que podría asemejarse a otro producto de ficción, ‘Mujeres y hombres y viceversa’, si no fuera porque aquí el elenco va más recatado. Seguramente, mientras lo rodaran, gritarían “luces, cámara y culebrón”, porque la acción se ciñe a las alcobas de Downton abbey y a las desgracias varias que van a tener que enfrentar sus habitantes.

Lady Mary, cásate conmigo y déjate de líos

 Entonces, ¿es peor la nueva temporada que la primera? Sí… pero no mucho. ‘Downton abbey’ continúa siendo superior a la media. Y a la entera. Porque lo mejor que tiene la serie no cambia con los nuevos tiempos: el mayordomo que cumple con sus funciones, las parejas imposibles o esas hermanas que buscan el amor y que van a acabar como Azúcar Moreno… Como nos enseñaron a los de colegio de curas, es inevitable amar sobre todas las cosas a Dios. Y, en esta producción, hay diosas a las que rendir culto: la primera es Lady Violet, esa Maggie Smith de lujo no solo en su vestuario y convertida en Miss Sentencias. También su nuera y sus nietas, especialmente la mayor: esa Lady Mary (soberbia, en todas sus acepciones) que es la consentida de su papá… y de toda la audiencia.  

Vale, sí, se ha perdido parte de la fascinación que generaban, porque ‘Downton abbey’ ya no es una novedad, sino un producto consagrado. Y, como tal, es posible que le pidamos más. Pero si hay algún pero que ponerle a esta segunda tanda recién iniciada en España, no será en el primer episodio. Porque el que ayer pasó Antena 3 es una auténtica obra maestra. De los mejores del año. Sigue siendo una suerte que esta abadía mantenga las puertas abiertas. Y que nos dé la oportunidad de ser unos privilegiados ‘voyeurs’ para no perder ripio de lo que se cuece en ella, cocina incluida. Un feliz retorno.

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5 respuestas a ‘Voyeurs’ en Downton Abbey

  1. Lady Grantham poniendo más mohines que Teté Delgado dijo:

    Muy buena crítica. La serie me parece tan soberbia como Lady Mary y Lady Violet, además coincido contigo en estos dos personajes dentro del elenco. Incluiría a la Srta O’Brien, de doncella amargada y más mala que la quina. La culebronización se soporta porque, como dices, son sólo 8 capítulos por temporada y no Santa Bárbara cap. 1354. Además creo que han seguido muy bien la línea de la primera temporada, cosa que no muchas series hacen una vez llegado el éxito.

    Y lo de las frases de Maggie Smith es para ponerle un monumento. Una de mis preferidas es: “No seas derrotista querida, es muy de clase media”, pero en el capítulo que acaban de estrenar ha soltado una estupenda: (refiriéndose a los arreglos florales de su nuera) “Son más apropiadas para una primera comunión… en el sur de Italia”

  2. Abril dijo:

    Las frases de la Condesa viuda son hachazos uno tras otros y son mortales!!!

    Soy muy fan del cómo está rodada la IGM ese plano de Mathew, esas trincheras, esa Guerra Ohhh!!!

    Me encanta la serie!!! Yo hay cosas de esta 2aT que no vi venir. Cuando pasen ya comentamos!!!

  3. Sari dijo:

    Aaaaaaay, debo callarme, porque yo ya la he visto enterita en inglés, y en un par de días, del enganche que me dio…
    Muy muy buena, me ha encantado esta segunda temporada, pero es que yo soy un poco “culebrona”, jeje, pero de estas buenas, con lo justo y necesario de azúcar y drama… me encanta esta serie! Y me encantaría llamarla también Abudabi, jajajjaja

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